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Informe PuntoEdu sobre investigación con impacto social

La PUCP impulsa la realización de investigación con impacto social, dirigidas a mejorar el entorno y la calidad de vida de las personas. ¿Cuál es el valor de este tipo de producción y cuáles son los desafíos para medir sus impactos? Conversamos con distintos especialistas e investigadores PUCP que comparten sus experiencias.

Autor: Akira Maeshiro

Un sistema educativo escolar con grandes brechas necesita de propuestas pedagógicas más comprensivas y cercanas. Un país con construcciones informales y con una amenaza sísmica permanente requiere de modelos de viviendas que protejan. Los peruanos que habitan las zonas altoandinas demandan medidas urgentes para que el frío deje de ser una causal de muerte.

En un país de desigualdades y fracturas históricas, la academia, como fuente esencial de conocimiento, tiene una enorme responsabilidad para responder a las grandes tareas pendientes. En ese sentido, las investigaciones que se producen desde distintos ámbitos de las universidades tienen un valor adicional si estas dan la cara a la realidad.

“La investigación, que es una de las dimensiones esenciales de la Universidad, no solo produce resultados académicos, que es lo que tradicionalmente se mide y registra como producción inmediata. Desde la PUCP, nosotros consideramos que es insuficiente tener una perspectiva que solo registre la incidencia puntual de un resultado de investigación expresado en ese tipo de producto”, dice el Mg. Carlos Chávez, director de la Dirección de Gestión de la Investigación (DGI) del Vicerrectorado de Investigación (VRI).

Chávez agrega que desde la Universidad hay un interés muy grande para aportar a la sociedad a través de las investigaciones. “Nos interesan los indicadores internacionales pero no estamos mirando solo eso. Hay una función social que no estamos descuidando. Buscamos mecanismos para que se visibilice esta dimensión tan importante”, señala.

El Dr. Andrés Melgar, director de la Dirección de Evaluación y Gestión del Conocimiento de Concytec y docente PUCP, señala: “La investigación tiene su componente de investigación básica, que busca generar conocimiento sin impacto en la sociedad. Luego tenemos la investigación aplicada, donde se genera nuevo conocimiento para impactar en la sociedad. Un país, una universidad, cualquier entidad, debe enfocarse en los dos aspectos”.

Asimismo, el Dr. Melgar agrega que, en un país de carencias y recursos escasos, es importante proponer proyectos que tengan una repercusión en la población, ya sea a nivel de generación de nuevos servicios, productos o para mejorar la calidad de vida de las personas.

Sin embargo, el docente del Departamento de Ingeniería señala que, en estos esfuerzos, hay un componente en el que todavía hay tareas pendientes: la transferencia tecnológica. “Normalmente, los investigadores se dedican a generar conocimiento. Falta facilitar la transición de esos prototipos, de esas investigaciones, a productos para que sean comercializados o distribuidos a todo un conjunto de personas”, completa.

Impacto integral

“La investigación con impacto social es aquella que va a producir un cambio, que va a tener un efecto en un determinado campo de la sociedad que va a verse reflejado en una población, en los actores sociales o en la esfera pública”, destaca, por su parte, Jessica Muñiz, experta en evaluación e impacto de la DGI.

Sin embargo, para Muñiz, el impacto académico y el social, en general, no están tan distanciados. “A veces se plantean ciertas preocupaciones sobre cómo afecta la presencia uno del otro. Pero, para que sea una investigación de calidad, ambos tienen que ir de la mano. Tiene que haber un impacto a través de la calidad de las investigaciones y que, a su vez, tengan influencia en el entorno. Por ejemplo, hay áreas del conocimiento que se guían más del impacto académico y tal vez no tienen la intencionalidad inicial de buscar un impacto social, pero con los años vemos que lo tienen de forma contundente”, expresa.

Muñiz declara que, a través de distintas unidades de la Universidad, hay esfuerzos para acercarse a este enfoque que, señala, “tiene una definición compleja y distintas formas de llegar”. Además, indica que, desde el VRI, se busca promover la reflexión de los propios docentes. “Se han hecho estudiosacerca de las percepciones que los profesores tienen sobre el impacto social y lo que esto involucra. Los ayudamos a que hagan una reflexión sobre qué poblaciones han beneficiado y cuál es el impacto que han logrado”, explica.

De acuerdo con registros generales del Concurso Anual de Proyectos de Investigación (CAP), Jessica Muñiz destaca que alrededor del 50% de los proyectos tiene intencionalidad de impacto social y añade que, a largo plazo, los grandes desafíos que existen sobre el tema es conseguir esta relación con el entorno y, a través de los medios de divulgación, llegue a la esfera de las políticas públicas. “Sabemos que el tiempo del Estado no es igual al de la investigación, así que es todo un reto poder hacer esta vinculación”, dice.

Trabajo pendiente

Por su parte, el Mg. Carlos Chávez indica que la producción académica está expresada en documentos que tienen distintas formas de medirse desde la cantidad, la calidad y la trascendencia. Sin embargo, en el caso de la investigación con impacto social, el panorama mundial es distinto por la complejidad que esta implica. “En estos momentos hay un proceso de reflexión, muy avanzado pero todavía incompleto, para poder crear indicadores que permitan medir cuándo una investigación que terminó tuvo incidencia en la política pública o cuándo resolvió los problemas de una determinada comunidad”, expresa. De esta forma, a través de diversas acciones como seminarios, conversatorios, exposiciones, entre otras, el VRI, a través de la DGI, se compromete, año a año, a ampliar y profundizar el debate. Por ejemplo, este 2018, el Mes de la Investigación visibilizó varias experiencias de investigación con impacto social.

Chávez indica que a pesar de que en la comunidad académica global no haya respuestas definitivas sobre las metodologías de medición del impacto social, ese escenario no limita a problematizar, como se está haciendo en la PUCP. “Cuando colegas de otros países nos cuentan sus experiencias, nos damos cuenta de que son problemas que tenemos en común. Tenemos las mismas inquietudes y vamos por buen camino. Al final quizás no haya una respuesta definitiva, sino muchas”, dice. “La producción académica, si bien es importante, no lo es todo”, finaliza.

En ese contexto, las palabras de la vicerrectora de Investigación, la Dra. Pepi Patrón, durante el seminario internacional El nuevo orden académico: debates contemporáneos sobre la calidad y el impacto social de la investigación, realizado en el 2016, cobran vigencia: “A través de los índices y los rankings no se mide el impacto social, no se mide lo que la institución debe producir como conciencia crítica de la propia sociedad, una sociedad que pierde la capacidad de ser crítica de sí misma se paraliza”. La ruta está señalada.

ESPECIALISTAS

Hasta el 28 de septiembre puedes visitar la muestra “Grupos de investigación con impacto social”, en los jardines de la sección Física y de la Biblioteca Central, organizado por el Mes de la Investigación.

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