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Noticia

"Chapa tu choro" y la debilidad del Estado

Campañas como “Chapa a tu choro y déjalo paralítico” reflejan qué entiende el ciudadano por justicia y derechos humanos. La Mg. Gabriela Ramírez, docente del Departamento de Derecho enfatiza que se debe educar a la población y a la policía para ejercer la justicia de acuerdo a los parámetros legales.

  • Texto:
    Solange Avila
  • Fotografía:
    Victor Zea

El lanzamiento de la campaña “Chapa a tu choro y déjalo paralítico”, y más aún, su acogida en ciertos sectores pone sobre el tapete el problema de la percepción sobre la justicia. «Esto se debe a que el ciudadano trata de cubrir el vacío normativo y en materia de acción que el Estado no ha podido cubrir frente a la inseguridad”, explica la Mg. Gabriela Ramírez, pero reafirma que la vulneración del derecho de la integridad de otra persona está proscrita en la Constitución peruana y en la Convención Americana de Derechos Humanos, a la que estamos adscritos.

El hecho de afectar la integridad de otra persona tiene consecuencias que van más allá de las sanciones legales. La docente indica que se está generando más violencia, a tal punto que la Policía no va a poder atender todos los problemas. Además, nada garantiza que esta campaña disuada a los delincuentes, todo lo contrario, estos pueden tomar represalias, lo que podría desencadenar un conflicto mayor. A su vez, se pierde la legitimidad y el orden que constituyen a la sociedad, pues se salta el debido proceso que se debe hacer cuando se comete un crimen. “No nos estamos dando cuenta que esta campaña ha hecho que todos estemos expuestos y que corremos el riesgo de ser confundidos como delincuentes o aliados”, expone la especialista.

Justicia entrampada

A todo esto, se suma otro problema más: los delincuentes también pueden usar el mecanismo legal para defenderse, por lo que el Poder Judicial se saturaría con más denuncias. “con campañas como estas permitimos indirectamente que el delincuente lo use en su beneficio para entrampar la justicia y que los derechos humanos pierdan institucionalidad”, señala Ramírez, por ello insiste en que la labor del Estado es saber transmitir cómo se ejerce la justicia de manera adecuada.

La violencia en las calles y la corrupción en los poderes del Estado, refuerzan el deseo de un sector de la población por salir de la Convención Americana de Derechos Humanos, ya que implica “limitaciones” para ejercer sanciones más drásticas o la pena de muerte. Por ello, muchos candidatos aprovechan la etapa de campaña electoral, para ofrecer a la población como solución que nos retiremos. “Todo ciudadano tiene derecho a postular y a la participación política, pero debe entender que los derechos humanos son uno de los pilares de la democracia”, sugiere.

Si lo que se quiere es transparentar y representar la indignación popular, no debemos hacer apología del delito fomentando la violación de la integridad en otras personas. “Esta campaña es nefasta, va contra todo concepto de orden, de institucionalización y de respeto a los derechos fundamentales, y reafirma precisamente la debilidad del Estado”, asevera Ramírez. Si las autoridades que entran el 2016 asumen que es mejor salir de los marcos de derechos humanos, el retroceso sería muy nocivo para la ciudadanía después de habernos recuperado de las décadas de atentados contra nuestra democracia. “Sin embargo, nuestro país se mueve por pasiones y emociones, por lo que no sorprende que este tipo de candidatos logren una curul”, recuerda la docente.

Educar o linchar

“Los ciudadanos deben comprender que el sistema peruano no está a favor del delincuente, sino que se está pidiendo respeto para cumplir compromisos y normas asumidos desde hace años” explica Ramírez. Por otro lado, la docente recomienda que el Estado debe dotar de mayores elementos jurídicos, administrativos y logísticos a la Policía, la formación de derechos humanos; así como la actuación coordinada entre el Ministerio del Interior, la Policía y los gobiernos locales cuando ocurre un acto delictivo.

Para los abogados y los docentes es complicado educar sobre derecho y derechos humanos, así como explicar que quien le ha hecho daño a un ser querido también tiene derechos y que la vulneración de una víctima no autoriza a tomar la justicia sobre el agresor. “Estamos ejerciendo una carrera que tiene como base el respeto de la Constitución y los tratados en materia de derechos humanos. La justicia parte donde la democracia, la igualdad y la seguridad son tres ejes muy importantes y en una campaña como ésta no está ninguno de esos tres pilares”, concluye.

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