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Noticia

Aproximaciones a Fidel Castro (1926-2016)

La enfermedad mantuvo a Fidel Castro lejos del poder durante los últimos años. Luego de algunas apariciones eventuales, el 25 de noviembre dejó de existir. Para algunos, fue el dictador más longevo de la región, para otros, el hombre que dirigió la independencia de Cuba. La muerte de Castro no ha escapado de la polémica que acompañó su gobierno. Docentes PUCP analizan su legado desde distintas perspectivas.

  • Texto:
    Sharún Gonzales
  • Fotografía:
    Solange Avila

En 1959, la única guerrilla exitosa de América Latina logró derrocar al presidente cubano Fulgencio Batista. Esta revolución es uno de los grandes hitos del siglo XX y fue encabezada por Fidel Castro, quien asumió desde entonces el gobierno de dicho país. Casi cincuenta años después, una grave enfermedad lo obligó a dejar el poder y cederlo a su hermano menor, Raúl Castro. Eduardo Dargent, docente del Departamento de Ciencias Sociales; Giovanna Pollarolo, docente del Departamento de Humanidades; Rafael Roncagliolo, docente del Departamento de Comunicaciones; y Elizabeth Salmón, docente del Departamento de Derecho, comparten sus perspectivas sobre un régimen lleno de contradicciones.

El héroe

Desde el inicio de su existencia, Estados Unidos vio en Cuba una pieza codiciada. Los recurrentes esfuerzos por dominar Cuba demuestran ese interés, según Roncagliolo, asesor del Rectorado de la PUCP.  Las declaraciones de sus presidentes, los intentos de compra a España, el tratado de paz entre España y EE.UU. en 1898 y la Enmienda Platt son algunos de los hechos que testimonian la voluntad de anexar Cuba a sus dominios. Frente a toda esta historia, Fidel Castro representa la lucha por la independencia. Era el símbolo de la independencia a la que todos aspirábamos, incluso en los EE.UU. Para mi generación, Fidel irrumpió como un héroe contemporáneo, que se arriesga en el asalto al cuartel Moncada con un grupo de muchachos”, indica el docente. Estos rasgos de su lucha reforzaron su imagen como un héroe romántico y triunfador.

Las repercusiones del éxito de la revolución cubana en la región son innegables. Aunque las guerrillas se iniciaron en Nicaragua el año 1926, Roncagliolo identifica como un gran detonante de ese proceso la victoria de la guerrilla cubana. “En todos los países, absolutamente en todos, hubo guerrillas. Fue una experiencia con gran influencia”, comenta.

El fin y los medios

La Comisión Interamericana, en reiteradas oportunidades, ha señalado que en Cuba hay problemas con los derechos, como la libertad de expresión o de pensamiento político. Durante este largo período castrista –indica la docente Elizabeth Salmón–, Cuba ha decidido no ser parte de una serie de tratados de DD.HH., como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales, Culturales, la Convención Americana o la Corte Penal Internacional.

Del lado opuesto, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y la Unicef, Cuba ha sido uno de los primeros países en eliminar la transmisión de VIH de madre a hijo y, desde el punto de vista de la educación, tiene una cobertura educativa de alrededor del 94%. Para Dargent, los avances en políticas sociales en Cuba, pese a que muchos puedan discutirlo, contrastan con la realidad de una región desligada al tema de derechos, como la educación y la salud.

“Decir que no importa sacrificar la libertad de pensamiento o de religión, si tienes alimentación y educación, es una visión reduccionista del ser humano”, afirma Elizabeth Salmón. Para la abogada, miembro del IDEHPUCP, Fidel Castro es una figura emblemática dentro de América Latina, pero una lectura mesurada de la situación cubana refleja un problema con los DD.HH.

El régimen

La revolución cubana interpela sobre el propósito de la existencia de los gobiernos y qué se puede hacer con ellos, destaca Dargent. “Hay que tener en cuenta que mucho de esto es subsidiado, y viene con el contexto de la Guerra Fría, con un apoyo extraordinario de la Unión Soviética, que la hace difícilmente replicable. Sobre todo, no hay que perder de vista el gran legado negativo de este tipo de regímenes: no respetar la libertad que, supuestamente, estaba dando a los ciudadanos”, indica el docente. El régimen castrista no se convirtió en una comunidad de libertades, de autogobierno, sino, más bien, en uno represivo que negaba la posibilidad de disenso.

“En una mirada de más actualidad, creo que América Latina ha demostrado que hay otros tipos de regímenes con los que se puede avanzar en el tema de derechos sociales con un respeto por el pluralismo y los derechos republicanos, como Uruguay o Costa Rica, sin necesidad de caer en autoritarismos”, menciona sobre el legado del castrismo a la región.

Fidel y el “boom de la literatura”

Los grandes cambios en la historia han ido acompañados de grandes revoluciones en los campos artísticos y de expresión. El caso cubano no fue la excepción. La instauración de un modo de gobierno diferente ha presenciado interacciones entre el gobierno de Castro y las artes. Además, están aquellas corrientes que coexistieron con la revolución. Desde una perspectiva literaria, Giovanna Pollarolo esboza una analogía entre la figura de Fidel Castro y el “boom literario”.

“Hace más de 40 años que se acabó el boom: sus representantes ya murieron -casi todos- pero desde mucho antes habían dejado de conformar ese grupo de jóvenes que nos hicieron creer que la narrativa latinoamericana nacía con ellos y con la revolución cubana. Borrón y cuenta nueva. El pasado no existía y el futuro auguraba buenas nuevas. Fidel sobrevivió a esos jóvenes que, cuando se hicieron mayores, buscaron rumbos nuevos y hasta empezaron a recuperar a aquellos a quienes habían borrado. Fidel no arriesgó nuevos rumbos, envejeció”, describe Pollarolo.

El balance

Los cuatro docentes coinciden en que Fidel Castro encarna una figura emblemática del siglo XX y de América Latina. Asimismo, resaltan la importancia de analizar este personaje y su gobierno de acuerdo con su complejidad. “Con su muerte, el siglo XX ha terminado 16 años después”, añade Pollarolo, al citar la frase que muchos comentaristas señalaron a propósito de su deceso. “Creo que la muerte de Fidel Castro tiene un alto significado cultural, simbólico, pero no tiene un efecto político inmediato porque él ya estaba fuera del poder. Lo que me parece más relevante es la elección de Trump en los EE.UU. En cualquier caso, yo espero que se puedan mantener las relaciones con EE.UU., y que Cuba pueda democratizarse y convertirse en un régimen con mayor libertad y respeto a los derechos humanos”, concluye Roncagliolo.

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