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Entrevista

“La responsabilidad social empresarial es la contribución de las empresas al desarrollo sostenible”

En muchos países de América Latina, cuando uno habla de responsabilidad social empresarial (RSE), todavía se piensa en donaciones, obras de caridad o filantropía. Pero lo cierto es que las empresas hoy en día se han involucrado de manera mucho más directa con la sociedad y son más conscientes del impacto y de la expectativa que genera su actividad en la comunidad. Frente a la amenaza real del cambio climático en el mundo, ¿qué labor puede cumplir la inversión privada para mitigar su impacto?

Autor: Luis Yáñez|Fotos: Roberto Rojas
Darío Díaz

Darío Díaz

Director asociado de sostenibilidad ambiental y RSE de Apoyo Comunicación.

¿Cuán dramática es la realidad del cambio climático a nivel global?

El cambio climático es un problema que impacta a todos los países, en mayor o menor medida. Todavía se desconoce la magnitud de este impacto, que dependerá de las decisiones globales que se tomen hoy. Sin embargo, hay un consenso científico: si la temperatura aumenta en promedio mundial más de 2°C, las consecuencias serían catastróficas.

¿Y esto cómo afectaría al Perú?

Cada país tiene su “verdad incómoda”. Y en el caso del Perú, su verdad incómoda es que todos los avances que ha logrado el país en la gestión de la pobreza pueden verse afectados dramáticamente por los efectos del cambio climático. El Perú no es un país importante en la emisión de gases de efecto invernadero, pero es el tercero más vulnerable del mundo ante esta crisis (según el Instituto Tyndell Centre de Inglaterra).

El mayor impacto del cambio climático en el Perú se va a evidenciar en la gestión del agua. La disponibilidad de agua per cápita en el Perú es altísima pero la configuración geográfica del país produce un desbalance hídrico: hay abundancia en la sierra y selva y escasez extrema en la costa y en la zona sur. En más de dos décadas, se derritieron los glaciares en una cantidad que equivale al consumo de agua de 10 años para la ciudad de Lima. Los cultivos de productos bandera como la quinua, la papa o el café se verían seriamente afectados, por poner un ejemplo.

¿Tomar la crisis climática como una oportunidad para las empresas no resulta aprovecharse de una desgracia mundial?

Cuando estás en una situación crítica, tienes básicamente dos alternativas: meter la cabeza bajo la tierra y tapar con un sol el dedo o verlo como un punto de quiebre sobre el cual se debe hacer algo. Una crisis es también una oportunidad y las decisiones que tomemos ahora determinarán si la vida de las nuevas generaciones llegará a ser mucho más miserable o algo mejor de lo que pronosticamos.

¿Cómo ha ido evolucionando el concepto de “responsabilidad social empresarial (RSE)”?

El concepto de RSE comenzó décadas atrás en los países desarrollados, cuando las empresas comenzaron a entender que además de empleados, proveedores y accionistas, también había una población con necesidades. El enfoque inicial fue más voluntarista y filantrópico.

Hoy las redes sociales permiten una comunicación más democrática y bidireccional entre la comunidad y las compañías, que están mucho más expuestas al escrutinio público que antes. Frente a ello, las empresas tienen que establecer puentes de diálogo y construir agendas comunes con otros grupos de interés (ONG, medios de comunicación, reguladores y población en general).  El enfoque filantrópico ha devenido en un enfoque más estratégico, donde ya no solo se toma en cuenta al mercado sino también cómo balanceo mi negocio con las expectativas de la sociedad.

En algunos contextos, las comunidades demandan a la empresa obligaciones que deberían ser asumidas por el Estado y no por la inversión privada.

La forma de hacer negocios en localidades donde la pobreza es extrema y es evidente la ausencia estatal es apoyar a que las cosas ocurran en las comunidades. Las compañías no pueden atribuirse roles que son del Estado, pero sí pueden armar alianzas estratégicas con ONG, fundaciones o autoridades, para que cada una asuma su rol. La RSE es la contribución de las empresas al desarrollo sostenible.

¿Por qué una empresa debería aplicar la responsabilidad social como una herramienta de gestión? ¿Qué pierde si no lo hace?

Te diré más bien qué es lo que gana. En primer lugar, si conociera los impactos que generará en el medio ambiente y en la sociedad, podría implementar medidas para mitigar riesgos y evitar una crisis, que sería mucho más costosa. Además, sería una empresa ecoeficiente, con una adecuada gestión de residuos y un apropiado consumo de agua y energía, lo que le permitirá obtener mayor productividad. Finalmente, se convertiría en una compañía con buena reputación, capaz de generar puentes de diálogo constructivo y de influencia en la sociedad. Mejoraría el posicionamiento de sus productos y de su marca corporativa.

¿Conoce alguna empresa peruana donde se haya implementado con éxito este tipo de prácticas de gestión?

Sí me consta que hay, son pocas y en aras de la justicia no las voy a mencionar. Pero te puedo decir que mayoritariamente pertenecen al sector de consumo masivo, aunque hay empresas de servicios que también han comenzado a medir su huella por las emisiones de gases de efecto invernadero. Si las empresas peruanas quieren exportar, notarán que la gestión con RSE y desarrollo sostenible comienza a ser un requisito para hacer negocios en los grandes mercados internacionales. Los compradores extranjeros comienzan a exigir buenas prácticas sociales y ambientales en los productos que adquieren.

¿Y estos esfuerzos son reconocidos por el consumidor local?

A la hora de elegir un producto, el consumidor peruano todavía no toma en cuenta aspectos de responsabilidad social. Pero eso está empezando a cambiar lentamente y en algunos grupos de interés. Los “millennials“, población de jóvenes entre 18 y 30 años, se encuentran más sensibles a temas sociales y ambientales y son la masa de consumidores de los próximos años. Ya no va a ser suficiente tener un producto de precio y calidad competitivos, van a ser necesarios otros atributos de tipo emocional.

El Perfil

Nombre: Darío Díaz

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