Psicología y educación
Entrevista

«Los tojolabales no piensan que el mundo gira alrededor de ellos, sino que ellos son parte del mundo»

Todos conocemos la visión del "yo", asentada en Occidente, que exige que las personas sean autónomas, autosuficientes e independientes. La visión "nosótrica", por el contrario, privilegia la cohesión de grupo, el pensar en los otros y el sentir con ellos. El profesor Plascencia expuso esta oposición en la conferencia Perspectivas “yóicas” y perspectivas “nosótricas” para ver y estar en el mundo, que se llevó a cabo el 29 de mayo en la Facultad de Psicología.

Autor: Emily Espinoza
Martín Plascencia

Martín Plascencia

Licenciado en Psicología, profesor en la Universidad Autónoma de Chiapas y doctorando del programa Desarrollo, Aprendizaje y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid.

¿Dónde realiza su investigación y cuánto tiempo lleva desarrollándola?

Tengo aproximadamente tres años investigando la perspectiva «nosótrica» (término acuñado por el filósofo y lingüista alemán Carlos Lenkersdorf) en una región maya ubicada en el sureste de México: la tojolabal. La comunidad que yo estudio tiene alrededor de 1,500 habitantes.

¿Por qué decidió realizar su estudio con los tojolabales?

Porque es una región que ya ha sido investigada: Lenkersdorf vivió con ellos durante 20 años y se dio cuenta que su lengua tiene elementos que hablan de su cultura —de cómo son ellos y cómo viven a través de un sentido de comunidad—, y que su objetivo no es separar al individuo, sino integrarlo a la sociedad. Él decía que «la importancia del ‘nosotros’ excluye el énfasis en el individuo, en particular el ego».

¿Cómo fue su acercamiento a los tojolabales?

Cuando leí sobre ellos, mi proyecto de investigación estaba enfocado en comprender la percepción que tienen los niños acerca del daño hacia las personas y los animales. Si lo que se decía sobre los tojolabales era cierto, su percepción del daño debía de ser diferente, pues al dañar a otra persona, estarían dañando a la estructura «nosótrica» y, por tanto, a sí mismos. Mi estudio luego se convertiría en lo que desarrollo actualmente: descubrir la visión de los tojolabales a través de lo que dicen los niños. 

Los niños tenían que traducir lo que pensaban en tojolabal, por ser su lengua materna, y escribirlo en castellano… ¿Fue un proceso difícil para ellos?

Aparentemente hacer un diario es una tarea simple, pero tiene algunas complicaciones para ellos. En parte por la traducción y también porque ellos nunca antes habían escrito un diario, una narración sobre sí mismos.

¿Qué similitudes encontró en estos 350 diarios y cómo las relaciona con lo que investigó en la comunidad?

Cuando fui a la comunidad para hacer el estudio etnográfico, vi que la mayor parte de la organización política estaba constituida por hombres: en la escuela y las asambleas, por ejemplo. A primera vista, la mujer no cumplía un rol en las situaciones importantes de la comunidad. Sin embargo, en los diarios observé la fuerte presencia que tienen las madres en las actividades de responsabilidad, acompañamiento y aprendizaje. Los niños mencionaban mucho la relación con la mamá.

¿Cómo realizó el análisis de los diarios y qué otros resultados encontró?

Primero analicé la estructura (los temas principales). Luego, ubiqué las acciones específicas y cómo se relacionaban a través de los diez días, y, finalmente, analicé cómo estos resultados se relacionaban con los de los otros niños. Pude identificar que los niños mencionaban a menudo los diálogos que tienen con otras personas. A diferencia de otros —que escriben «Me levanté, comí, fui a la escuela»—, los niños tojolabales dicen, por ejemplo, «mi mamá me dijo que me levantara, mi mamá me dijo que comiera…». En lugar de asumir solos toda la acción, redactan de una forma en la que incluyen siempre al otro.

¿Los resultados de esta investigación contradicen algunas teorías psicológicas del desarrollo humano?

El mismo concepto «nosótrico» cuestiona ciertas teorías centradas en el «yo», como el psicoanálisis. La línea de Leckendorf propone que no todos los pueblos de la Tierra piensan como Occidente. Por ejemplo, pensar que el «yo» y que el objetivo final de la vida es «ser uno mismo» no les interesa a los tojolabales, pues a ellos les importa estar siempre incluidos y comprender que las personas y las cosas (animales, vegetación e, incluso, las piedras) son parte de uno mismo. No tienen una visión antropocéntrica: el mundo no gira alrededor de ellos, sino que ellos son parte del mundo.

Finalmente, ¿cuál es el objetivo del desarrollo de su investigación?

Desde mi campo quiero argumentar que existen diferentes formas de ver la realidad y que, a veces, las políticas públicas pueden ser muy agresivas para ciertos pueblos. Es decir que lo que una parte de la población considera como calidad de vida, no por ser esa la mayoría, tiene que aplicarse a pueblos que necesitan otras cosas. En lugar de que el gobierno mexicano diga «vamos a aprender de los pueblos indígenas porque somos pares», hay muchas políticas públicas que se enfocan en dar, sugerir y tratar de incluir a estos pueblos, como si estuviesen excluidos.

Mi meta es saber más de los tojolabales, específicamente a través de su proceso de alfabetización: de cómo se narran a sí mismos y a los demás. No quiero que mi investigación se quede solo como un estudio, sino que se utilice para una transformación. Espero generar un impacto en las políticas públicas de mi país.