Cultura, Letras y humanidades
Entrevista

«La novela policial de enigma es muy buena para poner en escena las inconsistencias de las personas»

El Dr. Guillermo Martínez, escritor argentino y profesor internacional invitado de la maestría de escritura creativa, nos comenta las coincidencias que encuentra en la literatura y las matemáticas, su carrera. Asimismo, explica su interés en los géneros policial y fantástico y cómo toma los reconocimientos que ha recibido, entre ellos el Premio Nadal de Novela 2019.

Autor: Oscar García Meza
Guillermo Martínez

Guillermo Martínez

Escritor argentino ganador del premio Nadal 2019

Muchas veces se piensa que las matemáticas y la literatura no son compatibles. Sin embargo, en tus novelas has introducido constantemente la lógica matemática, materia de la cual eres doctor. ¿Cómo has conseguido que ambos lenguajes dialoguen en tu obra?

Efectivamente, es una especie de primera idea errada. Basta mirar la cantidad de escritores que fueron también matemáticos, ingenieros o físicos, como José Echegaray, Lewis Carroll, Raymond Queneau o J.M. Coetzee. Por otro lado, hay una gran cantidad de posibilidades de llevar elementos de matemática a la ficción. Eso se aprecia en Borges, quien por ejemplo alude a los números fraccionarios entre el 0 y el 1 en El Libro de arena.

Siempre hice mi carrera de matemático con independencia de mis libros. Naturalmente, hay elementos de esta rama que aparecen en mis escritos porque son parte de mi biografía. Además, me gusta mostrar esa suerte de relieve literario que pueden tener algunas teorías científicas, porque son hazañas de la imaginación. La matemática y la literatura coinciden en que miran las cosas de una manera distinta. El trabajo de ambas es desenterrar lo que no es obvio en aquello que nos parece habitual.

Para tu novela Los crímenes de Alicia, que recibió el Premio Nadal de Novela 2019, te documentaste sobre Lewis Carroll. ¿Cuál es la importancia de una buena investigación para que una novela sea verosímil?

No estoy muy seguro si sea importante. Es la primera vez en mi vida que realizo una investigación a fin de escribir una novela. No es parte de mi método de trabajo. Pero digamos que para varias novelas tenía una especie de investigación previa de vida. Por ejemplo, al haber jugado ajedrez de niño ya sabía lo suficiente de esta actividad al momento de escribir Acerca de Roderer.

Como manifiesta Henry James en El arte de la ficción, el don que tienen los escritores es que cuando les dan la mano pueden tomarse hasta el codo. Es decir, con un pequeño detalle logran construir lo necesario y la imaginación hace el resto. Mi preocupación era que la inmensa información que tenía sobre Carroll abrumara narrativamente la novela. Por ello decidí inventar a una hermandad de biógrafos, a fin de que los datos sobre el escritor y matemático llegaran desde distintas voces.

El género policial –en el que incursionas, por ejemplo, en tu novela Crímenes imperceptibles–, tiene mucha tradición literaria y actualmente también es recurrente en películas y series de televisión. ¿Cómo le das un aire fresco a este género? 

Me interesa el policial de enigma –aquel que consiste en saber quién es el culpable–, por dos cuestiones desde un punto de vista literario. Primero, el pacto entre autor y lector. Este último es muy exigente porque lee con suspicacia y entre líneas. El segundo punto es que el lector está desconfiando todo el tiempo de la integridad de los personajes. En ese sentido, la novela policial de enigma es muy buena para poner en escena las inconsistencias y secretos ocultos de las personas y, creo, eso permite decir una gran cantidad de cosas de la naturaleza humana.

Por otro lado, en Una felicidad repulsiva, que obtuvo el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, juegas en el terreno de lo fantástico. ¿Qué es lo que interesa en este género?

Me parece que gran parte de la astucia del género fantástico es dejar ver una posibilidad más allá de lo real sin salirse del todo de este. Es lo que intento hacer en el cuento. Al final de su vida, el protagonista cree reencontrar a la familia M. pero sus miembros lucen más jóvenes de como los había conocido, ¿realmente eso está pasando o se ha confundido? Ya han pasado 40 años, él no ve bien y acaba de salir de una situación traumática. Juego con todos esos elementos de posibilidad fantástica pero sin salir del todo del terreno de lo real.

Como mencionábamos, has ganado diversos premios en tu carrera. ¿Cómo los tomas? ¿Son un impulso a tu carrera o una presión?

Hay que tomarlos como lo que son: una buena oportunidad de que tu libro tenga mayor visibilidad en un mundo donde hay miles que tratan de llamar la atención a la vez. Además, por supuesto, de ser una alegría personal muy grande. No creo que un premio deba paralizar a un escritor, sino sería más bien un castigo. Nunca dejé de escribir el que tenía en lista de espera a continuación.

¿Qué ventajas y desventajas encuentras en la experiencia de enseñar en la modalidad a distancia y virtual? 

Hay ventajas, como el que sea más natural, mediante Zoom, poner en pantalla el texto de cada uno y que todos lo puedan leer a la par. También me parece más razonable, desde el punto de vista logístico, el que yo pueda estar en Argentina y los alumnos en sus casas.

Mi estilo de dar clase es exponer ciertas claves y luego abrir espacios de discusión. El punto en contra de lo virtual es no saber, en algunos casos, si lo que uno está diciendo interesa o desconcierta a los alumnos.

Por último, has sido profesor internacional invitado de nuestra Maestría en Escritura Creativa en el semestre 2020-1. ¿Qué se ofrece a un alumno cursar este tipo de maestrías?

Una educación formal en escritura creativa puede ayudar a evitar una cantidad de errores comunes que aparecen al intentar escribir por uno mismo. También favorece el poder tener una crítica con fundamentos y constructiva de los pares. Asimismo, es importante la atmósfera que se crea, la cual sirve para sentir que uno está acompañado –y en competencia– con otras personas que también escriben.