Entrevista

“El perdón es una cosa extraordinaria, pero posible y deseable”

Autor: Oscar García|Fotos: Tatiana Gamarra
João J. Vila-Chã S.J.

João J. Vila-Chã S.J.

Presidente de la Confederación Mundial de Instituciones Universitarias Católicas de Filosofía (Comiucap)

A lo largo de su carrera, el Dr. João J. Vila-Chã S.J. se ha dedicado a estudiar los problemas éticos actuales desde la óptica de la filosofía y la teología. En el marco del coloquio internacional “Rostros del perdón”, visitó nuestra Universidad para compartir sus reflexiones con los asistentes.

Desde el punto de vista teológico, ¿cómo se concibe el perdón?
En la teología cristiana, el tema del perdón es absolutamente central. Es la esencia de esta religión. Recordemos que Dios envía a su hijo para que el mundo pueda regresar a su armonía. El perdón que produce e induce a la paz en el mundo es un don específico de Dios. Al aceptarlo, Él nos llama a tener nuevamente una vida de reconciliación con nosotros mismos, los demás y la creación. Una existencia alienada tiene la posibilidad de transformarse y realizarse a plenitud por la gracia de Dios.

En sociedades donde ha existido una época de violencia, como los años de 1980 al 2000 en el Perú, ¿cómo puede ofrecerse el perdón sin caer en la impunidad?
Cuando hablamos de la necesidad del perdón, abordamos muchas dimensiones, como tener una palabra exagerada, o una actitud incorrecta con la pareja, hijos o amigos. En esos casos debemos ser capaces de pedir, por lo menos, una disculpa. El genocidio es una dimensión distinta, porque es una dinámica de violación de la dignidad humana. La impunidad no es una vía de solución. El crimen debe ser punible. Quien tiene el poder de hacerlo, normalmente, el Estado, también puede proceder a otorgar un indulto, pero este tiene que presentar las condiciones adecuadas si no quiere agravar el problema original. De no ser así, significaría que el genocidio en Bosnia, lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial o la violencia interna en Perú no tiene mayor importancia y simplemente se olvida. Eso es muy grave.

¿Basta con condenar a penas privativas de la libertad a los criminales para que sean perdonados?
Quizás haya algo más profundo que se puede hacer y se debe esperar. Ahí entra el papel de las víctimas, porque ellas son las que pueden perdonar. Dios perdona cuando las personas ofendidas lo hacen. Nuevamente, bajo la cuestión teológica, Él nos disculpa a todos –ese es el significado de Cristo en la cruz–, por lo tanto yo debería dejarme influir por la gracia y hacer lo mismo. Lo realizado por Jesús te da la condición de posibilidad, porque sabes que humanamente, y con la gracia de Dios, es factible. El perdón es una cosa extraordinaria, pero posible y deseable. ¿Por qué un criminal nazi o, de cualquier parte del mundo, puede estar mucho tiempo en prisión y todavía no se siente a salvo? Porque le falta lo esencial. Ahí el don, la generosidad del perdón, es muy importante. En el coloquio “Rostros del perdón”, el Dr. Salomón Lerner dijo que el perdón es un milagro. Es cierto, pero los milagros suceden. Sin el perdón, la humanidad es fallida porque nos faltaría algo esencial.

En contextos así, ¿el perdón se produce tanto de manera individual como colectiva?
Es muy importante que un país como el Perú tenga un crecimiento en el orden del perdón. Una sociedad que no madura hasta el punto de ser capaz de tomar distancia en relación con sus propias experiencias históricas está condenada al fracaso y a permanecer enferma, pues la violencia en cualquiera de sus formas es una enfermedad. Por lo tanto, promover al interior de una sociedad la cultura del perdón –con sus exigencias y condiciones– es muy importante. Claro, el perdón es por definición difícil. Es un don caro y gratuito, pero con un valor absolutamente fundamental. Y tiene que ser realmente sentido, no solo una mera palabra. Hay que tenerle paciencia. Al igual que el amor, no puede ser forzado.

El Perfil

Nombre: João J. Vila-Chã S.J.

Nacionalidad: portuguesa

Grado académico: doctor en Filosofía por Boston College

Trayectoria: sacerdote jesuita y filósofo. Ha estudiado vastamente los problemas éticos y la condición humana, bajo la mirada de la filosofía y teología. Actualmente, es el presidente de la Confederación Mundial de Instituciones Universitarias Católicas de Filosofía (Comiucap), profesor en la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Gregoriana y miembro del comité editorial de la revista de teología Concilium. Recientemente, se le otorgó el Premio Internacional de Filosofia Karl-Otto Apel 2017.

¿Para que nos visitó?

Coloquio internacional “Rostros del perdón”:

Organizadores: Confederación Mundial de Instituciones Universitarias Católicas de Filosofía (Comiucap), Instituto de Democracia y Derechos Humanos (IDEHPUCP), y Centro de Estudios Filosóficos de la PUCP