12 de abril del 2017

Ser resilientes: más que solo recuperarse y continuar

Fernando Huamán

Analista de Seguridad de la Información de la Oficina de Contraloría

En el contexto de los eventos climatológicos que han azotado a nuestro país en las últimas semanas y las cuantiosas pérdidas que dejó el denominado Niño Costero: US$ 75 millones en pérdidas empresariales (según lo estimado por Rímac Seguros) y los más de 125 mil damnificados (según lo reportado por el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional – COEN), quisiera mencionar la existencia de la disciplina llamada Continuidad de Negocio e insertarla dentro de los temas a discutir en nuestra coyuntura actual. Si bien el uso del término “negocio” podría hacernos suponer que solo es aplicable al lado empresarial/comercial, también el sector público se podría beneficiar al adoptar estas prácticas. Prueba de ello es la existencia del COEN y de los COERs que vienen siendo protagonistas en esta etapa post-huaicos.

The Business Continuity Institute define a la Continuidad de Negocios como “la capacidad de una organización para seguir ofreciendo productos o servicios a unos niveles aceptables, luego de que haya ocurrido un incidente disruptivo”. Ejemplos de incidentes disruptivos son los desastres naturales, eventos terroristas, asaltos, incendios, explosiones, ataques informáticos, entre otros. Esta misma capacidad podríamos analizarla a nivel del país: si nos referimos a los servicios de Estado, protección/asistencia básica humanitaria en niveles aceptables a la población después de un incidente  (como el caso de los huaicos) ¿el Estado está en la capacidad de seguir ofreciéndolos?

La Continuidad no solo es preguntarse “qué hacer” luego de que ocurra el evento en la organización (el país, la provincia), sino una profunda reflexión de “por qué”, el “cómo” y el “cuándo” se desplegarán las actividades de recuperación. El objetivo mayor no solo es tener un plan de respuesta ante los posibles incidentes que puedan afectar a la organización o al país, sino que trasciende dicha idea. La Continuidad de Negocio permite que una organización sea más resiliente, lo que significa que tenga la capacidad de anticiparse a los  eventos, de adaptarse constantemente al cambio y de recuperarse de incidentes muy dañinos, lo que va más allá de un simple plan de recuperación.

Por un lado está bien que busquemos tener actividades para reanudar oportunamente la entrega de productos y servicios luego de un incidente, pero deberíamos buscar (por ejemplo en el caso de los eventos climatológicos) ser resilientes (es decir que sea parte de nuestra cultura, de nuestro día a día) y no solo quedarnos en los planes de recuperación.

Las organizaciones resilientes miran hacia el futuro y son capaces de adaptarse a las circunstancias cambiantes que pueden tener efectos dañinos en la capacidad de sobrevivir de la organización (del país, de la región, de la provincia).  Es importante hacer notar que el grueso de colaboradores de una organización deberían tener presente estos principios y conceptos básicos de la Continuidad de Negocios para que así la organización sea más capaz de responder a los eventos de continuidad.

La propuesta es insertar dentro de nuestra cultura organizacional (nacional) estos conceptos de continuidad. De esta forma la organización donde laboramos, nuestro distrito, nuestra provincia, nuestro país, estarían más aptos para crecer/madurar en resiliencia.

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