13 de febrero del 2017

¿Por qué tenemos mejor humor en el verano?

Yulán Hernández

Docente del Departamento de Ciencias

La serotonina es un neurotransmisor aminado que se encarga de regular gran variedad de funciones, y está directamente relacionada con el bienestar y la felicidad.

La Organización Mundial de la Salud indica que tomar el sol durante 5-15 minutos en brazos, cara y manos, dos o tres veces a la semana, es suficiente para mantener unos niveles óptimos de vitamina D.

¿Te has preguntado alguna vez por qué te sientes más activo y alegre en primavera y verano? ¿Has notado alguna diferencia en tu humor cuando hay un día nublado o uno completamente despejado? Aunque haya excepciones, la mayoría de nosotros siente mayor vitalidad y niveles más bajos de ansiedad en verano. Estos altibajos son especialmente notables en las personas afectadas por el trastorno afectivo estacional (TAE), quienes sufren cambios de humor muy marcados entre las distintas estaciones del año y llegan a experimentar episodios depresivos durante otoño e invierno.

Aunque algunos mecanismos no están claros, a lo largo de los años se han llevado a cabo estudios con personas que han demostrado que la clave de estos fenómenos se encuentra en la luz del sol y en los niveles cerebrales de una pequeña molécula llamada serotonina. La serotonina es un neurotransmisor aminado, que se encarga de regular gran variedad de funciones, y está directamente relacionada con el bienestar y la felicidad. De hecho, evitar que disminuyan los niveles de serotonina en el cerebro es el objetivo de muchos de los fármacos comercializados, actualmente, contra la depresión.

Además, la serotonina es la precursora de la melatonina, su antagonista, la responsable de que por las noches nos sintamos cansados y con ganas de dormir. Estas dos moléculas controlan lo que conocemos como ciclos circadianos, una especie de reloj interno que regula nuestros periodos de sueño y vigilia.

Llegados a este punto, habría que preguntarnos qué relación tiene la serotonina con la luz del sol. Cuando es de día, la luz llega a unas áreas especiales de nuestra retina y al nervio óptico, el cual envía una señal a las glándulas del cerebro encargadas de la conversión de serotonina en melatonina para detener o disminuir la producción de esta última. Así, cuando es de día, los niveles de serotonina aumentan, lo que hace que estemos despiertos, alegres y concentrados. Cuando es de noche, la serotonina disminuye y aumenta la melatonina.

Pero la luz no solo afecta directamente a la serotonina: otra de las grandes protagonistas de la influencia de la luz solar en nuestro humor y comportamiento es la vitamina D, esencial para la absorción de calcio y fósforo en los huesos. Esta vitamina está presente en algunos alimentos como el salmón y los huevos, aunque su principal fuente se encuentra en la reacción química que se da en nuestra piel en presencia de la luz del sol.

En este proceso, un precursor del colesterol (7-dehidrocolesterol), al ser irradiado por rayos UVB, da lugar a lo que se denomina previtamina D, una molécula inactiva que tras dos transformaciones sucesivas, primero en el hígado y luego en el riñón, se convierte en la vitamina D completamente activa (calcitriol). En los últimos años, se ha descrito que entre las distintas funciones de esta vitamina se encuentra la de activar la síntesis de serotonina en el cerebro e inhibirla en el resto del cuerpo, por lo que al aumentar los niveles de esta hormona en el cerebro, también aumenta nuestra sensación de bienestar.

Tanto para la reducción de la producción de melatonina como para la síntesis de vitamina D, es necesaria la luz del sol y no luz artificial o filtrada, debido a su intensidad y a que contiene radiación UVB. Además, aunque no están establecidos unos parámetros claros, la Organización Mundial de la Salud indica que tomar el sol entre 5 y 15 minutos en brazos, cara y manos, dos o tres veces a la semana, es suficiente para mantener unos niveles óptimos de vitamina D, aunque debemos tener en cuenta que estos valores cambian en función de la intensidad de luz y la melanina de la piel, entre otros aspectos.

Asimismo, no debemos olvidar que todo debe hacerse en justa medida, ya que demasiado calor en verano hace que nos disgustemos, no podamos dormir bien, etc., lo que trae como consecuencia una mayor irritabilidad y cansancio. Además, un exceso de luz solar también da lugar a la aparición de diversos tipos de cáncer, por lo que se aconseja el uso de bloqueador solar, con un SPF mínimo de 8, si vamos a estar expuestos al sol por más de 15 minutos, así podremos disfrutar de él de manera sana e inocua.

Ya sabes: siempre con cuidado, pero unos rayos de sol pueden hacerte un poquito más feliz.

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