20 de junio del 2016

La urgencia por capturar talento académico

Eduardo Dargent

Docente del Departamento de Ciencias Sociales

Si cree que exagero nuestra precariedad, mire cuántas universidades de países similares al nuestro, como Chile o Colombia, aparecen en los rankings.

Gran parte del éxito de una universidad pasa por atraer talento para la docencia y la investigación. El sistema universitario peruano está urgido de talento, como lo muestra nuestra baja posición en los indicadores de calidad internacional. En general, las universidades peruanas no ofrecen condiciones atractivas para que un académico decida establecerse en el país.

Las causas que han hecho al sistema peruano poco atractivo son, entre otras, un sistema público abandonado por décadas, un proceso de privatización que descuidó la calidad, ausencia de fondos estatales para investigación, desconexión de redes internacionales y procedimientos no meritocráticos, endogámicos, para el ingreso, ascenso y jubilación. Si cree que exagero nuestra precariedad, mire cuántas universidades de países similares al nuestro, como Chile o Colombia, aparecen en los rankings. Recientemente, el gobierno ha puesto atención en el sistema público, y se han incrementado los fondos de investigación en ciencia y tecnología. Pero falta mucho y vamos atrasados.

Hoy existe, sin embargo, una buena oportunidad de traer al Perú académicos de primer nivel. Si bien es difícil en el corto plazo volvernos competitivos internacionalmente, sí podemos aprovechar la gran cantidad de estudiantes peruanos que hoy realizan estudios de posgrado en centros académicos de calidad, donde han contado con abundantes recursos para especializarse a dedicación exclusiva. También puede haber extranjeros que por razones familiares quieran asentarse en nuestro país.

Los compatriotas estudiando fuera han crecido en número en estos años. Si bien podrían buscar carreras fuera del país, por diversas razones están dispuestos y desean a volver. Cada vez que regreso de un viaje donde he conocido a peruanos que me consultan sobre las posibilidades del retorno, siempre me quedo con la preocupación de que, como están las cosas, ese talento pueda quedarse fuera.

Por más que algunas universidades privadas ya hacen este tipo de contrataciones, hay límites de escala para absorber a los retornantes. Por ello, el espacio donde puede hacerse un cambio significativo es en la universidad pública. Para ello, además de asignarse más recursos, deben hacerse cambios profundos a la cultura interna y la forma en que se ejerce el poder dentro de la universidad. La Ley Universitaria abre algunas posibilidades en ese sentido, pero queda mucho por hacer y mejorar en la implementación.

En la PUCP se han hecho avances importantes en estos años. Hoy contamos con fondos de investigación, financiamiento para conferencias y otras facilidades que antes no existían. Pero todavía hay cambios a realizar si queremos empujar este cambio.

El principal reto que tenemos pasa, en mi opinión, por aclarar, uniformizar y mejorar las reglas de concurso para el ingreso, ascenso y retiro de docentes. Entender que estamos compitiendo en un mercado global. Debemos poder mandar un mensaje claro sobre qué podemos ofrecerles a quienes postulen a nuestros puestos, qué se espera de ellos en términos de producción académica y desempeño docente, y a qué edad y en qué condiciones será su jubilación para permitir que la renovación institucional fluya. Los próximos años serán clave en este proceso.

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