Opinión

La reserva política del Perú está en las aulas

Sylvana Valdivia

Sylvana Valdivia

Docente del departamento de Educación y Jefa del Área de Formación Docente del IDU

En los últimos días, la coyuntura actual nos muestra el lado más oscuro de los rostros de la política nacional y nos plantea los desafíos que debemos abordar como sociedad, entre los cuales se encuentran la apatía frente a la política y la normalización de los hechos acontecidos. Al mismo tiempo, esta crisis nos toca directamente como Universidad, pues nos compromete a insistir, con convicción y responsabilidad, en la tarea de formar ciudadanos. Como se sabe, la competencia ética y ciudadana tiene un peso indiscutible dentro de la propuesta de formación integral en tanto permite que los estudiantes conozcan la realidad nacional, se involucren de manera activa con el entorno y se preocupen por reconocer las implicancias de su saber profesional en la sociedad. A la vez, la Universidad promueve la participación política estudiantil, y, por tanto, se convierte en el escenario ideal para el ejercicio ciudadano y el debate de asuntos públicos.

En este escenario se espera formar la reserva política que queremos para el país, que tome distancia de cómo se hace política ahora y que observamos con recelo a través de los medios de comunicación. De manera más concreta, se espera formar desde las aulas y, por ello, es indispensable pensar en lo que sucede en ellas, en las posibilidades que podemos generar desde nuestro rol docente a propósito de esta responsabilidad. Pensar en cómo abrimos espacios de discusión sobre la situación política o cómo establecemos relaciones entre esta crisis y los contenidos de nuestros cursos. Del mismo modo, nos debe llevar también a reflexionar acerca de la manera que se puede analizar y cuestionar, en clase, las propuestas de políticas en los distintos campos, y fomentar que sean los estudiantes los ciudadanos capaces de plantear aportes y propuestas para el desarrollo del país.

También es necesario que pensemos en cómo los principios democráticos que forman parte de nuestra misión universitaria se incorporan en el aula. Una coherencia que se manifiesta, por ejemplo, en el cumplimiento de los compromisos asumidos por estudiantes y docentes en el marco del curso, en la búsqueda de un sistema de evaluación objetivo que considere, en primer lugar, los aprendizajes esperados o en el establecimiento de canales oportunos de comunicación que estimulen la participación y un adecuado clima de aula.

Finalmente, considero que como docentes nos corresponde abrir la ventana de la función pública como posibilidad. Si bien la opción por este servicio obedece a una decisión más personal, por parte de los estudiantes nos corresponde mostrar que hace falta comprometernos con el Perú en la búsqueda del bien común y desde diferentes frentes. Estimular este servicio obedece al vínculo estrecho entre la formación integral del estudiante universitario, que se señalaba al principio de esta columna, y el perfil del político que necesita nuestro país.