24 de abril del 2017

La (des)elitización de la PUCP: una Universidad para todo el Perú

Efraín Gonzales de Olarte

Vicerrector Académico y Docente del Departamento de Economía

Cuando vine a trabajar a la PUCP hace 39 años, me sorprendió la composición social de los estudiantes de aquel entonces, muchos de ellos con apellidos connotados que venían de colegios privados buenos y caros, con una homogénea formación secundaria.

La PUCP se ha deselitizado por la política de la propia universidad y, sobre todo, porque Lima y el Perú han cambiado socialmente en los últimos cincuenta años. La universidad ha sabido redefinir su rol social e institucional en la cambiante sociedad peruana.

Quienes pasan por las aulas de la PUCP saben que son parte de una élite profesional y académica, intelectual y humana, y que es probable que lleguen a ocupar lugares destacados en la academia, la vida profesional, la empresa privada, el Estado o la política. Sin embargo, son menos conscientes de que forman parte de una institución sin fines de lucro que siempre se ha esforzado por ser inclusiva y por abarcar amplios y diversos sectores de la sociedad.

Uno de los principales rasgos de la PUCP en sus últimas décadas es haber pasado de ser una universidad de élite a una universidad abierta a todos los sectores sociales, es decir, se ha deselitizado y democratizado.

Cuando vine a trabajar a la PUCP hace 39 años, me sorprendió la composición social de los estudiantes de aquel entonces, muchos de ellos con apellidos connotados que venían de colegios privados buenos y caros, con una homogénea formación secundaria. Al venir yo de una universidad pública, el contraste con los estudiantes de mi universidad de origen era indudable y bastante fuerte. Hoy la PUCP ya no es así. Se ha democratizado, se ha hecho más nacional y menos limeña.

Actualmente, la mayoría de alumnos proviene de casi 200 colegios de Lima y del interior del Perú, y no como fue hace cincuenta años cuando provenían de Lima y de los distritos de clases acomodadas. Hoy un quinto de estudiantes proviene de colegios de provincias. Más de un tercio de los alumnos de Lima – Callao viven en distritos cercanos a la Universidad, un cuarto proviene de Lima Norte, un quinto de otros distritos y solo un décimo provienen del sur-este (Miraflores, San Isidro, San Borja, etc.).

A la PUCP vienen hoy alumnos de todos los distritos y de todas las clases sociales. Más de la mitad pagan escalas que no cubren los costos de su formación y un tercio son los primeros de sus familias en estudiar en una universidad. Hace algunos años, jamás habrían soñado estar en la PUCP los alumnos de programas como Beca 18, Beca Colegio Mayor, de los colegios Fe y Alegría o aquellos que la Universidad beca con sus propios recursos. Actualmente, la PUCP ofrece más de 1,300 becas.

La PUCP se ha deselitizado por la política de la propia universidad y, sobre todo, porque Lima y el Perú han cambiado socialmente en los últimos cincuenta años. La universidad ha sabido redefinir su rol social e institucional en la cambiante sociedad peruana.

La política de la Universidad ha reposado en dos fundamentos: su modelo educativo y su modelo económico y de gestión. Su modelo educativo, que incluye dos años de estudios generales, tres de pregrado, dos de maestría y tres de doctorado, se basa en el concepto de “formación integral” el cual, como dice el Papa Francisco, debe formar el “cerebro” para pensar e instruirse, el “corazón” para ser humanamente sensible y tener compromiso social y las “manos” para poder hacer. En conjunto, el modelo debe otorgar los conocimientos, las competencias y la ética necesarios para ser útiles a sí mismos y a la sociedad.

Para cumplir con los objetivos académicos, sociales y deselitizantes de la Universidad, se ha creado un modelo económico y de gestión que le es funcional. Tiene dos rasgos importantes: 1. Solo el 52% de los ingresos de la universidad provienen de las pensiones de los alumnos (en otras universidades superan el 90%). 2. Las pensiones tienen escalas para permitir el acceso a estudiantes de distintos niveles socio-económicos. Hasta el año pasado eran 5 escalas y a pedido de la representación estudiantil se extendió a 9, que rigen para los ingresantes a partir del 2017. Complementariamente, la universidad genera el 48% de su presupuesto con ingresos de diversas fuentes, con los cuales financia becas, investigación, acciones de responsabilidad social y actividades culturales.

Por ello, quienes integramos la Universidad nos sentimos orgullosos de haber contribuido a crear una casa de estudios de alta calidad académica, socialmente incluyente y fuertemente comprometida con el destino del Perú y de sus sectores menos favorecidos.

La Universidad vive, en su centenario, un proceso continuo de deselitización social, pero sigue contribuyendo a formar una élite académica, intelectual, política y empresarial al servicio de todos los peruanos.

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