Opinión

La antropología y el lenguaje audiovisual

Jimmy Valdivieso

Jimmy Valdivieso

Docente del Departamento de Comunicaciones y magíster en Antropología Visual

“Si con tu documental quieres romper con los prejuicios sobre Barrios Altos, eso tiene que empezar primero por nosotros, desde adentro”. Fue con estas palabras que un joven de Barrios Altos se me acercó –tras una reciente exhibición de Esa Gente Existe– para solicitarme la urgente proyección de mi documental en las plazas donde fue filmado. Aquel muchacho estaba convencido del poder de la imagen en movimiento para invitar a sus vecinos a reflexionar sobre su identidad y su letal tendencia a reproducir los estigmas con los que, históricamente, hemos discriminado al morador de Barrios Altos.

Y esa es, precisamente, una de las intenciones de Esa Gente Existe, documental etnográfico producido como tesis de Maestría en Antropología Visual de la PUCP: explorar los estereotipos que nos conducen a asociar al vecino de Barrios Altos con la delincuencia, el conformismo y la inacción. Para ello, se recurre a las historias de cinco entrañables personajes que, desde su cotidianeidad, lucha dirigencial y expresiones culturales plantean sus perspectivas respecto de las condiciones de tugurización y hacinamiento padecidas en las quintas y casonas de Barrios Altos, que son Patrimonio Monumental, aunque, muchas de ellas, están al borde del colapso.

Estas valiosas historias son puestas en conflictivo diálogo con algunas voces prejuiciosas, como la del Estado y las que circulan en las redes sociales, lo que permite al espectador enfrentarse a la diversidad de verdades que giran en torno a Barrios Altos, en especial aquella que valora sobremanera su patrimonio y no al ser humano que lo habita. Muestra de esta íntima confrontación es la reacción de un estudiante de la Universidad Nacional de Ingeniería: “Nosotros no debemos hacer arquitectura para el mercado inmobiliario; debemos hacer arquitectura para la vida”. Y es en esa misma línea que se han generado las respuestas tras cada presentación del documental: desde el gesto solidario de espectadores que ofrecen su ayuda a los protagonistas hasta el interés de estudiantes de Comunicación por incursionar en el género documental con esa cuota de responsabilidad social. Una reacción sumamente significativa es la que se generó el pasado 5 de octubre en el Congreso de la República, donde el documental Esa Gente Existe fue presentado gracias a una iniciativa de la Mesa de Mujeres Parlamentarias. Tras la multitudinaria exhibición y con los protagonistas como testigos, las congresistas se comprometieron a instaurar mesas de trabajo multidisciplinarias, a las que convocarían a funcionarios de los ministerios de Cultura, Vivienda e Interior y de la Municipalidad de Lima, que son las entidades responsables de resolver esta problemática, aunque están históricamente divorciadas.

Sin duda, este documental se ha constituido en un arma clave para que la investigación antropológica que desarrollé como tesis no sea solo compartida entre un número significativamente mayor de receptores, sino para que sus hallazgos tengan la incidencia política anhelada. El mío fue un documental etnográfico, pero no creo descabellado apostar por otras piezas visuales para medios tradicionales y redes virtuales –videominutos, spots publicitarios, virales, memes– en los que pueda traducirse el conocimiento producido por antropólogos con el fin no solo de ampliar las audiencias (a veces reducidas al círculo de científicos sociales), sino de generar reacciones estimulantes y propositivas como las aquí descritas. En ese sentido, destaco la iniciativa de la Maestría en Antropología Visual de nuestra Universidad por promover la presentación de las tesis bajo el formato documental y sugiero apostar por estos formatos más ligeros y alternativos que, lejos de vulgarizar el hallazgo etnográfico, pueden armonizar la eficiencia del mensaje audiovisual con el rigor antropológico.