05 de octubre del 2017

Identidad nacional y el clima de optimismo

Agustín Espinosa

Docente del Departamento de Psicología

"La selección nacional de fútbol se ha erigido como representante, para bien o para mal, del país y sus ciudadanos".

"Es recomendable expresar nuestra alegría y esperanza por lo hasta aquí conseguido, pero siempre tomando una actitud humilde ante lo que esté por venir".

Los sentimientos de pertenencia a grandes grupos humanos, como las naciones, están basados en la asunción de que ciertos símbolos sociales y culturales serían representativos de los mismos. Desde una perspectiva psicosocial, estos símbolos configuran algunos contenidos sobre los que se representan nuestras identificaciones con la nación y la identidad nacional. Partiendo de esta idea, existen evidencias de que el deporte ha sido, en muchas sociedades, uno de aquellos símbolos sobre los que se intenta representar algunas características positivas de los grupos nacionales y es así que el fútbol por su popularidad es uno de los deportes más extensamente utilizados con estos fines. Esta situación, en el Perú, no ha sido la excepción y la selección nacional de fútbol se ha erigido como representante, para bien o para mal, del país y sus ciudadanos.

En ese sentido, cuanto más representados nos sintamos por la selección nacional de fútbol, nos sentiremos más involucrados emocionalmente con los resultados que esta obtenga. Así, se establece una relación entre el símbolo (la selección), nuestra identidad y emociones. Sin embargo, no estamos refiriéndonos exclusivamente a una expresión afectiva de naturaleza individual, sino a una expresión de clima socioemocional, que comprende un estado de ánimo colectivo, lo que supone que los grupos humanos, y no solo los individuos, funcionan como entidades psicológicas.

En Psicología Social, se establece que un clima socioemocional específico es resultante de situaciones sociales, políticas y económicas que afectan a determinados grupos sociales. Entonces, todo evento que sea considerado como relevante para un grupo debería despertar una respuesta afectiva en el mismo. Esto nos lleva una vez más al fútbol como fenómeno social con implicancias identitarias, pues los recientes triunfos de la selección nacional han ido consolidando en la ciudadanía dos expresiones de clima socioemocional positivo: alegría y esperanza.

Ahora bien, la estabilidad de estas expresiones de clima socioemocional está condicionada a distintos factores sociales, algunos de los cuales dependen directamente del desempeño de la selección, en tanto que si los buenos resultados continúan, la alegría y la esperanza persistirán, pero si no se mantienen, es posible que surjan sentimientos de tristeza, gratitud, desesperanza, molestia y frustración, según se vayan dando los acontecimientos en las dos últimas fechas de las clasificatorias.

Esto último es importante tenerlo en consideración, pues las ilusiones construidas en torno a procesos sociales que son inestables, en tanto nada está definido aún, podrían ser una gran fuente de insatisfacción para quienes han asumido a priori una actitud triunfalista si se da el hecho de que no consigamos clasificar al Mundial. En ese sentido, es recomendable expresar nuestra alegría y esperanza por lo hasta aquí conseguido, pero siempre tomando una actitud humilde ante lo que esté por venir. Pues, intentando ser objetivo, clasificar o no clasificar no nos va a convertir en una mejor sociedad como por arte de magia.

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