17 de abril del 2017

El internet de las cosas (IoT)

Jorge Benavides

Docente PUCP y miembro del grupo de investigación IoT

Vivimos en un tiempo en el que la tecnología nos permite mejorar nuestra calidad de vida

Vivimos en un mundo cada vez más conectado, parte de nuestra rutina al levantarnos es revisar el teléfono y ver cómo estará el clima el día de hoy, qué novedades tiene nuestra red de contactos, y leer los mensajes que llegan de diferentes personas y de varias partes del mundo; luego, a la hora de ir a la universidad, abrimos una aplicación que sugiere la mejor ruta para llegar a tiempo y el estado de tráfico conforme se avanza.

El internet ha permitido que nos podamos contactar con personas en segundos y que podamos tomar decisiones a partir de información sobre clima, tráfico, noticias entre otros temas. Sin embargo, la mayor cantidad de contenido que existe en internet es generado por seres humanos; con lo cual, dicha información se vuelve en algo tan fiable como quienes lo proporcionan y, además, la velocidad con la que esta aparece se ve limitada a las capacidades del ser humano. Lo anterior no es un problema cuando se trata de nuestro día a día, pero sí en nuestros trabajos, donde el éxito en la toma de decisiones se basa en información más actualizada.

El internet de las cosas o IoT (Internet of things) representa un conjunto de tecnologías, donde se provee a cualquier objeto capacidades de procesamiento y conectividad con el objetivo de recolectar, sistematizar y gestionar información de manera automatizada, se limita así el error humano.

Si bien ya hay implementaciones IoT en diferentes campos, existen algunos retos que deben ser resueltos para llevar este concepto a un uso más difundido. Primero, aún no existe un estándar que permita definir cómo serían las interconexiones entre diferentes sistemas de diversos fabricantes. Esto es diferente a lo que ocurre con el internet que conocemos, donde todos estamos interconectados. El segundo reto es lograr implementaciones IoT más seguras respecto al manejo de los datos, desde su transmisión hasta su almacenamiento. Hoy en día es muy común observar ataques a estos sistemas que logran no solo irrumpir el funcionamiento de los mismos, sino que además permiten que estos sean usados como armas contra otros sistemas más críticos, como ocurrió hace poco con un proveedor de internet, lo que dejó sin servicio a una buena parte de la población de Estados Unidos.

Los beneficios en el uso de estos sistemas para la gestión de información son elevados, especialmente, si se combina con otras tecnologías más potentes, que pueden extraer patrones de comportamiento, realizar predicciones y optimizar el uso de recursos sin requerir de la intervención de personas. Por ejemplo, en la agricultura, la información compartida entre sensores, actuadores y la nube de manera automática se utiliza en los campos de cultivo para determinar y regular la cantidad de agua utilizada por hectárea de cultivo.

Vivimos en un tiempo en el que la tecnología nos permite mejorar nuestra calidad de vida y reducir nuestro impacto ambiental, solo depende de nosotros alcanzar estas promesas.

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