21 de junio del 2013

¿Qué hace un director de orquesta?

La Orquesta Sinfónica PUCP presentó su primer concierto el lunes 24 en el Auditorio de Derecho. Bajo la dirección del profesor Bertrand Valenzuela, la orquesta nos tiene diversas sorpresas, sin embargo, se sabe muy poco sobre en qué consiste el trabajo de un director de orquesta. Aquí esperamos resolver algunas de esas dudas.

Frente a toda orquesta está el director. Dirige a cuarenta o más músicos tan solo con el movimiento de sus manos, sin embargo, el trabajo del director es mucho más que eso.

Funciones

El director de orquesta es un coordinador de acciones y un comunicador, menciona el profesor Valenzuela. Por acciones, se refiere que a nivel técnico musical, el director debe establecer el inicio y el tempo de una pieza musical, es decir, la velocidad que debe tener. Si se da algún cambio a la mitad, los matices de la música, intensidades, si es fuerte o suave, son aspectos que se indican con el gesto, así como el señalar el tipo de articulación del sonido.

Además, en una orquesta que puede llegar a tener cien músicos, es necesario que haya una persona que este encargada de saber en qué momento entra cada instrumento, ya que el director tiene en mente los compases. Hay músicos que pueden estar diez, veinte o más compases sin tocar y el director le indicará con el gesto cuando empieza su parte.

Por el otro lado, es importante que el director se sepa comunicar, “se debe saber expresar a la orquesta el concepto que se tiene sobre la obra”, menciona Bertrand. Y es que el trabajo más importante esta previo al concierto, que consiste en estudiar la partitura de la obra y analizarla. “Se busca llegar al fondo de esa música, entenderla lo más que se pueda y tener un concepto de la misma que se debe llevar al ensayo y comunicárselo a los músicos”, agrega.

Características

El profesor Valenzuela explica que el director de orquesta debe saber muy bien sobre las posibilidades de los instrumentos, conocer muy bien la historia de la música, tener buen oído para darse cuenta si está yendo bien o mal la pieza y ser un líder en todo sentido.

Además, es necesario que pueda ponerse de acuerdo con el músico, ya que este puede tener otro concepto de lo que se está tocando, también debe convencer a los músicos de que se trata de un trabajo conjunto y no de individualidades.

Aunque cada músico tiene su propia partitura, muchas veces no tienen la visión de la obra total. El director es el encargado de hacerles entender la obra como un todo y darle una emoción, además, es el único que tiene las partituras completas. “En el concierto a veces es mejor dirigir de memoria, eso te permite concentrarte más en la música, la disfrutas más y es más fácil de trasmitir e involucrar a todos”, explica Valenzuela.

El gesto

En los conciertos vemos que el director siempre está moviendo los brazos y asume la dirección del conjunto, por característica no toca ningún instrumento en el concierto, tan solo lleva el tempo con los gestos de sus manos.

Según explica el director, la mano derecha es la que lleva la batuta para marcar los diagramas de los compases. Por ejemplo, si una marcha que está en dos cuartos, cuenta 1 y 2 haciendo la figura de un bastón con el 2 arriba. Lo importante está en hacer que el diagrama dibujado en el aire sea claro para que el músico cuando lo mira sepa dónde está el primer tiempo o el segundo y tenga claro cuándo es su turno.

Si la música es suave el esquema es pequeño, si la música es rápida no conviene hacer un esquema grande ya que se demorará más en dibujarlo. “Si el sonido es más suave haces movimientos más elegantes. La mano izquierda sirve para las dinámicas; como indicar que se baje el sonido o para crecer, para marcar las entradas de un instrumento o dar más fuerza”, explica.

En definitiva, la emoción que le ponga el director a la pieza que se está tocando, se podrá trasmitir al público para que también disfrute de la música.

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