14 de febrero del 2017

¿Qué es el amor? Una mirada desde la filosofía a través del tiempo

La filosofía, además de ser una forma de amor al saber, ha contemplado distintas y complejas facetas del amor. El Dr. Gonzalo Gamio nos ayuda a explorar esos vínculos que no solo unen a una persona con otra, sino también con toda la sociedad y su entorno.

Mientras algunas personas se incomodan con la palabra ‘amor’ por estas fechas, los filósofos se han complacido en abordar el tema durante siglos. Y mientras que los primeros se concentran en el amor de pareja, los últimos han analizado las distintas facetas y manifestaciones de un amor mucho más complejo. El Dr. Gonzalo Gamio, filósofo y docente del Departamento de Ciencias Sociales, comparte con nosotros algunas reflexiones.

La gran afinidad

Los filósofos griegos fueron unos de los primeros en establecer tres tipos de vínculos amorosos. El eros, la philia y el ágape. El primero vinculado a la atracción y la pasión de una pareja. El segundo se basa en el compartir antes que en los afectos. “La philia era un concepto mucho más amplio y estaba relacionado con el amor, la amistad y la ciudadanía. Su valor residía en la afinidad, las vocaciones, la historia, los modos de pensar y de vivir”, acota Gamio. El tercero era el vínculo entre los seres humanos y lo divino. Posteriormente, este fue un aspecto muy desarrollado por el cristianismo. El profesor Gonzalo Gamio reafirma el énfasis que le dio Aristóteles a la philia. En su obra, Ética a Nicómaco, señala que la philia nos convierte en seres capaces de pensar y de actuar, y que nada importante puede hacerse sin esta.

La literatura conquistada

En la Edad Media hay una gran tradición de amor místico vinculado a Dios. También se manifiesta el amor cortés entre caballeros y damas. Por consecuencia, la literatura heredó grandes textos de caballería, como Amadís de Gaula, Tristán e IsoldaDon Quijote de la Mancha. Más adelante, en la época moderna, Gamio destaca el romanticismo europeo que evoca diferentes tipos de amor. Por un lado, el poderoso amor por la naturaleza agreste, que no siempre puede moldearse a los cánones de la ciencia natural y de las leyes físicas. Esto está presente en la Abadía de Tintern, de William Wordsworth. Por otro lado, la reflexión sobre la pérdida del ser amado, evidente en Las penas del joven Werther de Johann Wolfgang von Goethe y en Himnos a la noche junto con Enrique de Ofterdingen, ambas obras de Novalis. También surgen los nacionalismos, es decir, el amor hacia a la patria y a la historia. Lo que podría interpretarse como una forma alterada de lo que en el mundo antiguo fue la philia.

La pertenencia digital

En estas últimas décadas, nuestras formas de interactuar han cambiado bastante, especialmente, por el uso de medios sociales. El docente indica que esto se contrapone con la philia planteada por Aristóteles y las definiciones subsiguientes, ya que siempre ha requerido la presencia de otras personas. Aristóteles daba mucha importancia a los amigos en la construcción de la propia identidad. En La Ética a Nicómaco, se preguntaba qué tipo de amistad era la más importante, por qué se rompían los vínculos de amistad, cuántos amigos se podían tener. Probablemente sobran dedos en la mano, sostenía el pensador.

¿Los vínculos humanos se pueden preservar realmente en una comunicación virtual? “Más parece que corremos el peligro de que, en lugar de preocuparnos por cómo se encuentra una persona, solo nos mantenemos informados sobre su vida”, opina nuestro profesor de filosofía. “Ahora, por lo general, la amistad se asocia a la cantidad de contactos que tenemos más que a la calidad del vínculo que se puede tener con las personas. Pero si no hay una presencia real de estas personas en nuestras vidas, ¿qué sentido tendría hablar de amistad o de amor?”, reflexiona Gamio.

Los rezagos de la philia

Asimismo, en la actualidad abundan las reflexiones sobre la pérdida de los vínculos de solidaridad. Algunos autores contemporáneos consideran que el auge del individualismo y  la autorrealización llevan a las personas a la pérdida del sentido de pertenencia a la naturaleza, a la sociedad y a sus instituciones. Gamio sostiene que tanto la empatía como la solidaridad son fundamentales para el amor, especialmente para la definición de philia de Aristóteles. Es decir, en el cuidar el bien del otro. “Desde un punto de vista ético, incluso político, si no tenemos capacidad de ponernos en el lugar del otro que sufre injustamente, difícilmente podremos actuar en su favor y defender sus derechos”, recalca.

Incluso Adam Smith manifestó en su libro Teorías de los sentimientos morales que la ética estaba basada en las emociones, fundamentalmente por la simpatía. Es decir, sentir con el otro. “Esta es una reflexión que, de alguna manera, desafía la vigencia de una perspectiva más individualista. Porque implica ir más allá de nuestro plan de vida, de nuestras prioridades e intereses”, concluye Gamio. Ahora está en nosotros, seres perfectibles, intentar alcanzar estos ideales fraternos.

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