31 de octubre del 2016

#PuntoEdu: Informe sobre los bomberos voluntarios

La crítica situación que pasan los bomberos se hizo evidente con la pérdida de tres de sus miembros mientras cumplían su labor. ¿Qué podemos hacer, desde la sociedad y el Estado, para ayudarlos?

La noche del martes 18 de octubre, el fuego se apoderó de una fábrica de zapatos y un almacén del Ministerio de Salud, en El Agustino. Los bomberos entraron en acción, y se enfrentaron a las llamas y las explosiones. Durante el incendio, tres de ellos se perdieron en ese caos infernal. Ellos eran Alonso Salas Chanduví, Rául Sánchez Torres y Eduardo Jiménez Soriano, integrantes de la Compañía Roma 2. Siete horas después del siniestro, los tres bomberos fueron reportados como fallecidos. Los restos carbonizados yacían juntos, entre paredes derrumbadas.

Estas tres muertes han provocado diversos sentimientos en la gente: congoja, indignación, rabia. Hubo muchas personas que se solidarizaron con el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) y los familiares de los fallecidos por medio de las redes sociales. Las autoridades políticas y la prensa hicieron lo mismo. Para otros, estas muestras de apoyo son insuficientes e incapaces de generar cambios concretos si no existe voluntad política.

Esta maraña de reacciones encontradas ha visibilizado las difíciles condiciones en que los héroes de rojo realizan su ayuda voluntaria a la sociedad. “La labor de los bomberos forma parte del organigrama estatal y, por ello, el Estado debe asumir la responsabilidad de generar un Cuerpo de Bomberos eficiente, bien equipado y bien entrenado”, enfatiza el Mg. Rodrigo Benza, capitán de la Compañía San Isidro 100 y docente del Departamento de Artes Escénicas de la PUCP.

CONTRATIEMPOS

La noche del incendio en El Agustino, Rodrigo Benza se encontraba inmerso en su trabajo de director de teatro cuando recibió el llamado de emergencia. De inmediato, dejó sus labores teatrales y se trasladó al lugar del desastre, donde pasó toda la noche y la madrugada cumpliendo tareas de rescate. Así como él, todos los bomberos realizan otras labores en paralelo y sus horarios son, muchas veces, complicados. Sacrifican su vida familiar y laboral para cumplir con su misión. El caso de Rodrigo Benza ejemplifica la situación que describió el comandante de los bomberos Manuel Vera ante los medios periodísticos. “Muchos bomberos estuvieron toda la noche y la madrugada atendiendo esta emergencia, están muy cansados y aun así tienen que ir a trabajar. Hacemos un pedido para que sus empleadores sean más conscientes y al menos les den unas horas libres”, expresó.

El actual gobierno ha reaccionado ante esta crisis y ha anunciado, por medio del ministro del Interior, Carlos Basombrío, un paquete de incentivos para el CGBVP. Este incluirá una pensión, la atención preferencial en la seguridad social y para emergencias médicas, y la mejora del seguro de vida.

El teniente brigadier Martín Tume, jefe de la Compañía San Miguel 83 (la más cercana a la PUCP), opina que este paquete de incentivos es positivo porque, en definitiva, necesitan más apoyo, no solo en cuanto a pensiones, seguros y atención médica, sino en el equipamiento de las compañías. “Los equipos nunca son suficientes. Se necesitan más bomberos e implementos más modernos. Las normas son claras en el uso de los equipos: estos tienen una fecha de caducidad y se les debería dar de baja en el momento debido. Aquí excedemos un poco ese tiempo”, detalla.

Con respecto a la responsabilidad estatal en el tema, el Dr. Antonio Peña Jumpa, docente del Departamento de Derecho, aclara que el Estado está incumpliendo en su obligación de financiar, de manera suficiente, al Cuerpo de Bomberos. La afirmación de Peña Jumpa se basa en la Ley 27067. Así pues, en marzo de 1999, el Congreso de la República aprobó esta norma legal: la Ley del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú.

En el artículo 1, se menciona que la Presidencia del Consejo de Ministros era el organismo encargado de otorgar el presupuesto a los bomberos. Sin embargo, la llegada al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski trajo consigo el traslado de esta responsabilidad al Ministerio del Interior.

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Desde el lado del Poder Legislativo, los proyectos de ley en favor de los bomberos no han llegado a concretarse.

“El problema – remarca Peña Jumpa- es que se ha entendido históricamente que, como los bomberos son voluntarios, no requieren de mayor apoyo. Esa concepción debe cambiar. Esta ley carga a los bomberos con muchas responsabilidades, pero, al mismo tiempo, no les otorga las condiciones adecuadas para que realicen bien su trabajo”. La falta de apoyo que señala el abogado queda demostrada con la reducción del presupuesto anual que se le otorga al Cuerpo de Bomberos. La suma con que se contó para el año 2015 fue S/ 67’120, 000. Para el 2016, la cifra otorgada disminuyó y fue de S/ 45’ 730,000. “Al ingresar el dinero de un ministerio al Cuerpo de Bomberos, entran burócratas que, si son ineficientes, provocan el fracaso de la institución”, indica Peña Jumpa.

Martín Tume piensa que, más allá de que se apruebe el paquete de beneficios, se deben plantear políticas de largo plazo para que los inconvenientes lleguen a superarse de manera definitiva. “Si el presupuesto no fuera tan limitado, los encargados de gestionar las actividades en una compañía podríamos enfocarnos en el tema operativo, y no gastaríamos tiempo en buscar recursos y apoyo. A esto se le suma otro inconveniente: la falta de iniciativa de la sociedad para colaborar con nosotros”, enfatiza.

Desde el lado del Poder Legislativo, los proyectos de ley en favor de los bomberos no han llegado a concretarse. Uno de ellos lo presentó el congresista Carlos Tubino, en marzo de 2014, y se centraba en la protección de los bomberos en sus centros de trabajo en caso quisieran despedirlos por no haber asistido a laborar por haber tenido que prestar sus servicios voluntarios. Otro de estos fue el proyecto de ley 3448, presentado por la congresista Lourdes Alcorta en abril de 2014. Este buscaba que todo bombero, en situaciones de emergencia, sea atendido de forma obligatoria por el centro de salud más cercano. El congresista Justiniano Apaza es quien más ha presentado proyectos de ley en favor de los bomberos. En 2015, el actual congresista del Frente Amplio propuso la exoneración de impuestos en sus haberes por atender emergencias, la creación de un fondo que alivie las carencias en los locales y una pensión de gracia en caso de invalidez definitiva. Estos proyectos fueron aprobados por las comisiones pertinentes, pero nunca pasaron al Pleno del Congreso.

VOCACIÓN DE FUEGO

Cuando se desató el incendio en El Agustino, el administrador y bombero Martín Tume estaba dictando una clase de contabilidad en un instituto limeño. Apenas se enteró de la emergencia, se comunicó con la Compañía San Miguel 83, que se encuentra bajo su dirección. “Me preocupé para que estuviéramos listos, porque podían pedir nuestra participación en cualquier momento”, cuenta. Al despertar, a las 5 a.m., Tume recibió la noticia de las muertes de los tres bomberos. “Ellos entraron con sus implementos. El problema no fue el equipo, como han estado diciendo. Se trató de un accidente”, aclara.

Tume explica que un postulante comienza realizando tareas de mantenimiento y limpieza, y que aún no participa en acciones de riesgo. Luego de ello, pasa a ser bombero alumno. “El término ‘voluntario’ se acaba cuando cruzas la puerta de una estación, porque existe un horario, obligaciones y estructura jerárquica. Quizás la gente se imagina que esto es como un club de actividad social y no es así”, remarca.

La teniente Katia Gonzales Becerra, de la Compañía Miraflores 28 y psicóloga clínica egresada de la PUCP, menciona que, cuando uno decide ser bombero, está firmando un compromiso con la sociedad. “Cuando hay problemas, es automático que un bombero ofrezca su ayuda así no esté en horas de servicio”, menciona.

PROBLEMA SOCIAL

La noche de la tragedia en El Agustino, Katia Gonzales se encontraba en Arequipa realizando labores como psicóloga. Se enteró de la noticia por el grupo de WhatsApp de los bomberos. “Ha sido una pérdida terrible. Espero que el impacto mediático sirva para algo de verdad. Nosotros no queremos sueldo, pero sí más respeto”, expresa González.

La falta de respeto por el trabajo bomberil se percibe de distintas formas a nivel social, y Rodrigo Benza, Martín Tume y Katia Gonzales poseen abundantes ejemplos para comprobar esta carencia de valoración. “La mayoría de llamadas a los bomberos son falsas. Con esa conducta se demuestra que no hay una conciencia de la relevancia de nuestro trabajo. También existe mucha gente que llama por supuestas emergencias que en realidad no lo son”, menciona Rodrigo Benza.

Otro tema grave se relaciona con el tránsito. Los conductores deberían ceder el paso a los carros de bomberos que acuden a una emergencia, pero esto no ocurre todo el tiempo. “Cuando hay tráfico, no nos dejan pasar y si la sirena suena, nos gritan que no hagamos bulla”, cuenta Katia Gonzales. Tume cuenta que los ciudadanos colocan basura dentro de los hidrantes, de donde ellos extraen agua en las calles. Ante esta situación desfavorable, los bomberos pierden minutos quitando la basura en circunstancias en que necesitan utilizar el agua lo antes posible. En algunos casos, se colocan arbustos que ocultan a los hidrantes o, incluso, las personas cercan porciones de vereda donde están ubicados. “Además, el Estado no debería permitir que existan industrias en lugares donde no hay agua”, añade.

El abogado Peña Jumpa piensa que estas manifestaciones de inconsciencia social pueden solucionarse desde el lado educativo con la realización de proyectos sociales, y no le parece adecuado que se utilicen multas para la gente que cometa faltas como las mencionadas. “Más que sancionar, se debería hacer campañas de respeto y defensa del bombero”, sugiere. Rodrigo Benza menciona que las rejas en las calles dificultan el paso de los carros de los bomberos. “Las rejas impiden nuestro paso, pero, al mismo tiempo, se entiende que estén ahí, porque el Estado no garantiza la seguridad ciudadana. Como bomberos, nos hallamos dentro de una complejidad social que no garantiza la vida de los ciudadanos”, sostiene Benza.

Por suerte, no todo es desfavorable, al menos en cuanto al apoyo municipal, en distritos como Miraflores, San Isidro y Surco. “El municipio le presta mucho apoyo a mi compañía, que está bien equipada”, enfatiza la teniente Gonzales.

SIRENAS DE VIDA

El fuego es símbolo de la civilización, pero también del infierno. Todos los bomberos conocen esta dualidad y la asumen con valentía. Son un gremio unido que se identifica con una causa común y, por ello, la pérdida de efectivos en servicio es un tema que los conmueve mucho. “Yo no conocía los chicos que murieron, pero eso no impidió que llorara por ellos”, confiesa Rodrigo Benza. El sepelio de los tres bomberos fallecidos estuvo orquestado por las potentes sirenas de las unidades. En medio de un cúmulo de cuerpos rojos, estas sonaban como un reclamo o quizás como una muestra de ennoblecido orgullo.

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