01 de octubre del 2014

Más de 500 docentes estudiaron becados en diplomado sobre convivencia escolar

Se realizó en nuestra Universidad el Diplomado en Educación Socioemocional para la Convivencia Escolar, en el que participaron becados 479 docentes y 81 directivos de escuelas públicas de niveles de primaria y secundaria del país, quienes se encuentran en zonas de alto riesgo por tener una mayor incidencia de casos de violencia.

El objetivo es mejorar el clima escolar y colaborar con la educación a nivel de políticas públicas y así incrementar su nivel de tolerancia, respeto y empatía, para enfrentar los problemas diarios. Giannina Paredes, coordinadora académica del diplomado, explica que lo que se busca es que los profesores se sientan contentos realizando su trabajo y que los alumnos formen un vínculo de cariño con sus profesores, no uno de castigo o rigidez.

Entre los temas que más resaltaron se encuentra el del cuidado, apuesta de la PUCP para valorar esta área que involucra el conocerse a sí mismos, reconocer las propias emociones, y el ponerse límites en términos de saber decir que no. “La escuela pública tiene muchas exigencias como el tema de los pagos, carga laboral, temas personales, familiares, del colegio, de la UGEL, del ministerio, etc., entonces partimos de la idea de primero me cuido y luego cuido a otros”, menciona la coordinadora.

También se profundizó en el concepto de violencia, que en un principio era una propuesta enfocada en bullying y luego se amplió la idea a que los profesores también podían ser actores violentos al momento de utilizar ciertas expresiones o realizar acciones que al principio no se reconocían como un tipo de violencia. Asimismo, fue parte del proceso reconocer que también existe violencia en el entorno familiar, problema ante el que los docentes, muchas veces, no saben qué hacer.

Experiencias

profes

La profesora Nelly Caraza, enseña en la I.E. 115 Toribio de Mendoza, que se ubica en el distrito de El Agustino y comenta que en su escuela muchas veces sus estudiantes pasan por diversas situaciones de violencia, en el colegio o en el hogar, por lo que a veces es complicado saber cuál es el tratamiento adecuado en estos casos. Además, recuerda que si bien siempre ha tenido una buena relación con sus alumnos y con las madres, no puede negar que se ha topado con situaciones difíciles. “Si bien no les contesto de manera agresiva, me preguntaba ‘qué hago aquí si ni siquiera son mis hijos’, eso me dejaba un sinsabor, pero con el curso de autocuidado he aprendido a pensar primero en mí y que nos sintiéramos bien”, menciona la docente que ha cumplido 33 años de servicio.

El profesor Luis Linares, que también enseña en el distrito de El Agustino, en la I.E. 127 San José, está encargado de niños de 9 y 10 años. Es el coordinador del comité de disciplina de su colegio. “Era muy impulsivo, renegón, cuando caminaba por los pasillos, escuchaba como los niños decían, ‘ahí está Linares’ y se quedaban quietos, o a la hora del recreo cuando bajaba las escaleras, todos desaparecían, pero eso está mal, que imponga disciplina no quiere decir que deban tenerme miedo. Entendí que debía enseñarles a que tengan respeto por los demás y que si tienen que hacer algo, lo hagan porque están convencidos de eso, no porque tengan temor”, explica el profesor que además recuerda que en más de una ocasión estuvo tentado a desistir de terminar el curso ya que entre los viajes de ida y vuelta a la universidad, más el trabajo y las clases, había días que tan solo dormía cuatro horas. “Me reconfortaba la idea de aprender cómo lidiar con diversos problemas, ya que antes, en vez de arreglar un conflicto, a veces lo empeoraba, me faltaba recursos, el tema del autocuidado me ha ayudado a evitar el estrés, a controlarme, a tomar el mejor lado de las cosas y ver el lado positivo de las personas, me ayudó en mi relación con los niños y con mi familia”.

Por su parte, la profesora Paoli Aylas, que enseña en la I.E. Santiago Antúnez de Mayolo, en el distrito de Independencia, comenta que antes solo estaba enfocada en el desarrollo de conocimientos, pero eso no era suficiente. “Si uno no conoce el estado emocional de los estudiantes, si no están preparados anímicamente, cómo les puedo dar conocimientos, no tendrán buen rendimiento académico, entendí que hay una fuerte relación entre los dos aspectos”, explica la docente y agrega que el diplomado la ayudó como persona y a la prevención de la violencia.

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Dirección Académica de Responsabilidad Social (DARS)
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