11 de junio del 2012 | P. Jorge Gastón Garatea, SS .CC.

Padre Gastón Garatea: vocación de servir

Religioso, educador e incansable defensor de los más necesitados, el padre Gastón Garatea fue nombrado profesor honorario del Departamento de Ciencias Sociales el martes 12 de junio en el Auditorio de Derecho de la PUCP.

“Yo me preguntaba si podría hacer lo que él”, cuenta Raúl Pariamachi, superior de la Congregación de los Sagrados Corazones en el Perú, al preguntarle sobre el trabajo del padre Gastón Garatea en Puno. Corrían entonces los últimos años de la década del noventa, Garatea era el vicario general de la Prelatura de Ayaviri, mientras Pariamachi se había ordenado como sacerdote. Ambos se habían conocido años antes, cuando el padre Raúl se formaba para sacerdote. “La primera imagen que he tenido de él es la de un hermano mayor con mucha experiencia, un amigo en el cual se podía confiar en este proceso de formación”, recuerda.

Para Pariamachi, Garatea (Lima, 1940) ha tenido una labor pastoral completa. “Ha trabajado como sacerdote en tres ámbitos”, cuenta. “El primero, dentro de la misma congregación, en la que ha desempeñado servicios de gobierno, de educación, en el colegio la Recoleta (como profesor y director), y en la parroquia”. A este aspecto, se suma su trabajo en la Iglesia hacia afuera de la congregación —ha sido presidente de la Conferencia de Religiosos del Perú, vicepresidente de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos y director del Instituto de Pastoral Andina, entre otros— y su trabajo en proyección social.

Su trayectoria y su permanente interés por los más necesitados lo llevaron a conocer el Perú y el carácter multidimensional de la pobreza y la exclusión en el país. Seguramente, estas fueron las razones por las que, en el 2001, cuando el Gobierno de Transición de Valentín Paniagua decidió crear la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza (MCLCP) y la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), Garatea fuera convocado.

Fue en febrero de ese año que recibió el encargo de presidir la MCLCP. La iniciativa ha mantenido una continuidad con cuatro gobiernos, y si bien en el 2007 Garatea dejó la mesa, para Federico Arnillas, actual presidente de la MCLCP, su presencia se mantiene vigente. “Gastón decía: a la mesa se entra, pero no se sale. Él es una parte sustantiva de la mesa de concertación”, explica.

Durante este tiempo, la sensibilidad y dedicación a la protección de las personas en estado de necesidad fue un rasgo que caracterizó la labor de Garatea. “Gastón tiene una exigencia ética de responder al mundo del pobre, y ese es un elemento que contagia”, cuenta Arnillas. “Para Gastón, la pobreza no es un número ni un porcentaje, sino hombres y mujeres concretos, en diversas partes del país. Nuestra tarea era hacer que su voz y sus propuestas fueran la base para la formulación de las políticas públicas. La participación de los pobres era una exigencia permanente de Gastón”, cuenta Arnillas, quien acompañó a Garatea desde el inicio en este compromiso, y recibió “uno que otro jalón de orejas” cuando era Gastón el presidente y él “un vehemente representante de la sociedad civil”.

El mismo 2001, en julio, Garatea fue nombrado Comisionado de la CVR. En esta labor, el padre Gastón ha hecho frente a duras realidades que no solo forjaron su visión comprometida y profundo entendimiento del país, sino que moldearon su personalidad y experiencia de Dios. “Nadie que haya trabajado en la Comisión de la Verdad ha salido tal como había entrado. No ha sido solo un trabajo; ha sido una experiencia que ha alterado toda nuestra dimensión humana”, declaraba Garatea en el 2003 sobre su experiencia como comisionado, en el Instituto Bartolomé de Las Casas. “Trabajar en la CVR (…) ha sido y es una revelación de Dios, que se manifiesta de un modo increíble ahí donde hay dolor, donde hay sufrimiento y, sobre todo, donde hay muerte.

Yo creo que ahora nos toca reexperimentar que después de la muerte hay resurrección”, agregó. Esa guerra, que partió y deshizo al país, es, para Gastón, también una oportunidad de aprendizaje y reconciliación.

Actualmente, Garatea tiene una destacada labor vinculada a temas de responsabilidad social en la PUCP. Como asesor del rectorado y de la Dirección Académica de Responsabilidad Social (DARS), guía los proyectos de la Universidad en este campo. “Gran parte del trabajo y del enfoque del padre Gastón es poner a las personas adelante. Como asesor, siempre enfatiza este aspecto: cómo cuidar a la población con la que trabajamos y cómo contribuir con su bienestar”, cuenta José Luis Rosales, docente del Departamento de

Ciencias Sociales y asesor de la Dirección de la DARS. Pero su labor va más allá. Quien conoce a Gastón sabe que sus funciones no pueden suscribirse solo al campo administrativo: “Gastón tiene, además, un rol pastoral de asesor espiritual”, confiesa Rosales. “El trabajo con la población excluida a uno lo impacta, la violencia es tóxica, y él nos enseña cómo procesarla”, concluye. Su figura de guía y asesor es fundamental en la Universidad.

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