30 de abril del 2012

La PUCP tiene su Defensora Universitaria

El pasado 16 de marzo, la Dra. Catalina Romero fue elegida como nuestra primera Defensora Universitaria por la Asamblea Universitaria. Su misión es velar por los derechos de los miembros de nuestra comunidad.

Un nuevo organismo para proteger nuestros derechos ha nacido en la Universidad: la Defensoría Universitaria. Creada el mes pasado por la Asamblea Universitaria, máximo órgano de gobierno de nuestra institución, se pronunciará sobre casos en los que los derechos de alumnos, profesores y administrativos sean vulnerados en la PUCP.

La primera Defensora Universitaria de la PUCP, elegida por la Asamblea, es la Dra. Catalina Romero, docente de nuestro Departamento de Ciencias Sociales. A un mes de su elección, alista el funcionamiento del nuevo organismo de la Universidad. En los próximos días, se definirán el equipo y las instalaciones donde operará nuestra Defensoría.

Como se inscribió en nuestro Estatuto, velará “por el respeto de los derechos frente a actos u omisiones de las unidades, autoridades o funcionarios de la Universidad que los vulneren” y propondrá “normas, políticas o acciones que permitan mejorar la defensa de los derechos de las personas en los diferentes servicios que la institución (nos) brinda”.

¿Por qué una Defensoría Universitaria en la PUCP?, le preguntamos a la Dra. Romero. “Y en el país, ¿por qué?”, respondió aludiendo a la Defensoría del Pueblo. “Las personas pueden sentirse desprotegidas, desinformadas, desatendidas. En una universidad en la que las personas importan, tenemos una organización dispuesta a escuchar: una defensoría. Hay que explicar, atender y tratar de que se resuelvan los problemas”, señala la Defensora.

Como cualquier otra defensoría, no es un órgano ejecutivo. Emitirá pronunciamientos, recomendaciones y propuestas no vinculantes y no modificará acuerdos o resoluciones de otras instancias. Sin embargo, es autónoma e independiente de los órganos de gobierno de la PUCP para poder ejercer sus funciones en defensa de los derechos, sin trabas.

“Algo que me interesa mucho es acumular casos de problemas sistémicos para poder hacer sugerencias de reglamentación. Los casos aislados son menos problemáticos, pero si se repiten, hay un problema de reglamentación. La contribución sería mayor”, asevera.

La Dra. Romero fue elegida por un periodo de tres años y puede ser reelecta. Su cargo requiere un consenso grande: se exige el voto de dos tercios de todos los integrantes de la Asamblea Universitaria.

PRIMERO EN LA PUCP. Desde el 2008, maduró la idea de una Defensoría Universitaria en la PUCP, impulsada por Representantes Estudiantiles ante la Asamblea (REA) y profesores. Instituciones similares existen en otras universidades de Europa y América. En nuestro país, sería la primera Defensoría Universitaria propiamente dicha. Algunas universidades incluyen una Defensoría del Estudiante en su organigrama, pero no tiene autonomía en sus funciones.

“La universidad replica lo que es una sociedad, pero en pequeño. La Defensoría Universitaria nace en Europa, en los ochenta, al extenderse la defensa de los derechos humanos. Se pasa de la idea del Defensor del Pueblo a temas más específicos: hay Defensor del Cliente Financiero y hasta del Paciente”, cuenta Luis Veliz, alumno de la Facultad de Ciencias e Ingeniería, ex REA y uno de los principales impulsores.

De hecho, nos cuenta que en otros países como España las leyes establecen que todas las universidades tengan su Defensoría. “En el Perú, en el Congreso, hay un proyecto de ley universitaria que la incluye. En todo caso, en la PUCP ya nos hemos adelantado”, afirma.

Hay mucho por hacer, todavía. En las próximas semanas, la Dra. Romero conformaría un equipo que refuerce su propia experiencia. “Hemos tenido contacto con la problemática de derechos humanos y con la Defensoría, pero el cargo de defensor es más abierto”, cuenta.

En tanto, empezará a trabajar la normativa. “Lo primero que haré es recoger todos los reglamentos, manuales, informes, etc. Si una persona ya habló con todo el mundo y nadie le hizo caso, puede venir a la Defensoría. Tiene que ser un asunto importante. Con que sea importante para la persona… es lo que vale. Y que no tenga adónde ir”, dice Romero.

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