12 de septiembre del 2016

Informe PuntoEdu: La música salsa como respuesta

Las raíces de la salsa están en Cuba, pero su nacimiento comercial fue en Nueva York, entre las décadas de 60 y 70. Desde entonces, el género ha crecido y conquistado las pistas de baile del mundo, pero también ha significado la construcción de una identidad latina. Veamos por qué.

El año 1974, cuando la cantante cubana Celia Cruz hizo bailar a 80 mil personas en el estadio Statu Hai, en Kinshasa, actual República del Congo (en ese entonces llamada Zaire), se firmó, oficialmente, la internacionalización de la salsa. Todo esto al ritmo del “Quimbara Quimbara Quma Quimbamba”.

Pero ese no fue el inicio de la historia de la salsa. Podemos retroceder, incluso, hasta el siglo XIX. En el documental Yo soy, del son a la salsa, del director de cine cubano Rigoberto López, el musicólogo Danilo Orozco explica que la salsa es descendiente directo del son cubano, y que el son, a su vez, se originó de un ritmo también cubano llamado nengón. “El nengón es originario del oriente de Cuba, y sus raíces pueden rastrearse hasta el siglo XIX”, dice Orozco.

Lo reafirman los mismos protagonistas de la historia. Celia Cruz, en ese documental, dice que para ella la salsa es una palabra comercial que se le adjudicó a todos los ritmos del Caribe. “Cuando empecé a cantar lo que hoy le llamamos salsa, hacía lo mismo que hacía con la Sonora Matancera. Es lo mismo que hacía en Cuba con nombre nuevo”, cuenta. Por su lado Johnny Pacheco, creador de la Fania All Stars y considerado uno de los padres del género, reconoce que la salsa es la música cubana con influencia de Nueva York, con arreglos más agresivos.

Ritmo e identidad

La Mg. Ania Paz, docente del Departamento de Artes Escénicas, añade que el término es creado en la ciudad de Nueva York en los años 60, donde se popularizó el género debido a la migración latinoamericana. “En Estados Unidos, el jazz influenció a la salsa, tanto en la armonía como en la instrumentación. Un claro ejemplo de esto es la inclusión de instrumentos de viento de metal al estilo de las big bands. La comercialización de la salsa desde los Estados Unidos tuvo un gran impacto en la difusión de la música latina en el mundo”, explica Paz.

El Lic. José Carlos Rojas, politólogo por la PUCP y coordinador académico de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, ahonda en esta explicación. “La salsa recoge la tradición de ritmos cubanos pero tiene cosas distintas social y musicalmente. La salsa expresa otro contexto social, la realidad marginal del latino. Hablamos de la misma época en la que se desarrolla, en Estados Unidos, el movimiento afro por la reivindicación de los derechos; está Mayo del 68 en Europa y hay movilizaciones de una juventud que quiere cambios. Los migrantes latinos van a tener su espacio con la salsa, que se convierte entonces en una bandera de identidad”, dice.

Es un error, pues, percibir la música como mero entretenimiento. El sociólogo puertorriqueño Dr. Ángel Quintero, en el artículo “¡Salsa! y democracia”, señala que “se evidencia una visión de la música como mero “entretenimiento” o “diversión” y, por tanto, de importancia social relativa menor a fenómenos económicos, políticos o culturales “más serios”. (…) Sin embargo, la música constituye una de las principales maneras en que los hombres y mujeres expresan su relación con el mundo y las relaciones entre ellos. Tan es así, que no se ha encontrado sociedad alguna que no tenga algún tipo de música. Aunque ciertamente, contrario a otros períodos históricos, en los últimos siglos, la música se ha manifestado principalmente en el ámbito del entretenimiento, aun así expresa muy profundamente visiones sociales que abarcan muy diversas esferas de la vida”.

El Dr. Jesús Cosamalón, docente del Departamento de Humanidades y profesor del curso Salsa y sociedad, añade que es importante reflexionar sobre la relación de la música, en particular la de origen latino caribeña, con los procesos sociales. “La idea es conocer la música y estudiar hasta qué punto esta puede ser utilizada para entender la sociedad en América Latina, los grupos populares, las tensiones sociales y políticas”, dice.

“No se puede dejar de la lado la influencia de la música en las identidades y sociabilidades. En este caso, la salsa ha entrado como un vehículo muy importante con otros géneros aunque, claro, no es el único. La salsa más que tinte político, es una voz social, una mirada de abajo de la sociedad, sobre la marginalidad. Normalmente grupos más excluidos tienen una presencia mayor en la salsa y ejercen su voz desde ese punto de vista. Visto así, la salsa cumple un papel político. Hay un nivel más politizado en casos como los de Rubén Blades, pero aun, sin ser explícita en sus letras, la salsa siempre tuvo un contenido político porque cuando el grupo que hace música asume la voz del marginal, habla, graba mú- sica, compone, interpreta, graba un disco y lo difunde, y este llega a todas partes, está ejerciendo un papel político porque está opinando dentro de un espacio público musical”, añade Cosamalón.

El éxito de una descarga

El éxito de la salsa reside, en parte, en su conexión con el público. Ángel Quintero, en el artículo ya citado, explica que el público en la salsa es rara vez pasivo. “Se comunica constantemente con los músicos, siguiendo la clave con las palmas de las manos, coreando el coro, demandando intensidad o ¡sabor! y, sobre todo, bailando. (…) Esta comunicación desde “el público” es muy importante para el desarrollo espontáneo de la improvisación (descarga), pues los músicos responden a esas que llaman “vibraciones” en torno a lo que están tocando y, en ese sentido, puede decirse que, de cierta manera, se quiebra la división tajante entre productores y “consumidores” en la elaboración de las sonoridades. Quiebra también esta práctica la concepción de la composición como universo predeterminado, repetible por la partitura, ante la incorporación constante de dichos procesos únicos”, señala.

Ania Paz coindice con ello y señala que “hay una característica importante que deben tener los músicos de jazz y de música popular: la libertad creativa”. El don que los lleva a la improvisación y a la conexión con el público.

Hay que resaltar que en el ambiente salsero no es común ver a muchas mujeres. Además de algunas voces destacadas como las de Celia Cruz, Linda Viera “la India” o Milly Quezada, entre otras, y algunas mujeres que han integrados orquestas, es un mundo donde los hombres son protagonistas.

Paz es pianista especializada en ritmos latinos y cuenta que tanto en el mundo de lasalsa como en el del jazz latino ha trabajado, sobre todo, con colegas hombres, y ha visto pocas mujeres dedicadas a estos estilos. “He sido la directora musical en la mayoría de proyectos en los que he trabajado, así que he tenido que aprender a ser líder de músicos también. Estoy acostumbrada a que a veces el público o los músicos se sorprendan de que trabajo en este rubro”, dice.

El Mes de la salsa en la PUCP busca explorar todos los ángulos posibles del género. Abarca el aspecto musical, identitario, de difusión y las pasiones que llevan a músicos y coleccionistas a vivir para la salsa. Este mes nuestra Universidad dice: ¡qué viva la música!

¿Quieres aprender salsa?

Acércate a Son de PUCP, grupo que se reúne todos los martes, a partir de las 7 p.m., en la sala 1 (ex sala de spinning), ubicada al lado del gimnasio; o a Salsa PUCP, grupo que se reúne los viernes, a partir de las 8 p.m., entre el estacionamiento de Estudios Generales Letras y el Polideportivo. Ambos son gratuitos. Además, puedes matricularte en los cursos de salsa que ofrece el Centro de Música y Danza de la PUCP (Cemduc), y averiguar horarios y costos llamando al 626-2000 anexo 3525 y 3532.

Esta semana en El Mes de la salsa

Lunes 12
Proyección del documental Nuestra cosa latina
Hora: 6 p.m.
Lugar: Auditorio de la Biblioteca Central (3º piso)

Martes 13
Clase maestra de percusión: “El viaje del tambor y sus ritmos”
Invitados: Urbano Collac y Javier Ponte
Hora: 4 p.m.
Lugar: Aula Polivalente A100 (Complejo de Innovación Académica)

Miércoles 14
Mesa nuevas bandas: Fernando Flores (La Malanga), Giovanni Anticona (Combo Clan), Javier Ponte (El Machete) y César Vega (El Sonerito de Huacho)
Hora: 5 p.m.
Lugar: Auditorio de EE.GG.LL.

Jueves 15
Concierto Mambo Glacial y Combo Clan
Hora: 12:30 p.m.
Lugar: Jardín de EE.GG.CC.

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