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Informe PuntoEdu sobre la huella de carbono PUCP

¿Cuántas toneladas de gases de efecto invernadero se emiten desde nuestro campus en un año? ¿Cuáles son los elementos más contaminantes? En este informe podrás conocer los resultados más relevantes del primer Estudio para la medición de la huella de carbono de nuestra Universidad.

Autor: Fiorella Palmieri | Fotos: Víctor Idrogo

En las últimas décadas, el proceso de calentamiento global debido a la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) se ha acelerado por la acción humana. El Perú es uno de los países más afectados por este desequilibrio climático que nos afecta directamente.

¿Cómo asumimos nuestra responsabilidad desde la Universidad? A través del primer estudio para la medición de la huella de carbono de la PUCP, investigación desarrollada por un equipo multidisciplinario de esta casa de estudios, se ha obtenido información valiosa para trabajar en cómo mitigar los efectos de los GEI emitidos por nuestra comunidad del campus de Pando.

“La medición de la huella de carbono (HC) permite cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero que un producto o una organización puede generar al ambiente, de manera que se puedan tomar decisiones de gestión para disminuir el impacto”, señala el informe final de esta exhaustiva investigación que nos permite conocer el porcentaje de la huella de carbono generada por este campus en el 2016.

“En esta primera medición, la idea era contar con una base de información para saber cómo estamos, identificar cuáles son las principales fuentes de generación de huella de carbono y establecer medidas de mitigación. Nuestra meta siempre va a ser que nuestra huella sea menor”, dijo Anggela Collacci, asistente de la Coordinación de Gestión Ambiental de la DAF, quien trabajó la parte operativa de recolección de información para este estudio.

El estudio indica que, en total, la huella de carbono PUCP (campus Pando) fue equivalente a 33,902.9 toneladas de CO2. Esta significativa cifra involucra directamente a los más de 33,000 habitantes de esta ciudad universitaria de 45 hectáreas, quienes también emitimos una huella de carbono personal: en promedio, cada miembro de la comunidad produjo, aproximadamente, el equivalente a 942 kg de CO2 en ese año. Casi una tonelada.

Para precisar, los elementos considerados como GEI son el dióxido de carbono, óxido nitroso, hexafloruro de azufre, hidrofluorocarbonados y perfluorocarbonados, que son producidos de manera directa o indirecta por las actividades llevadas a cabo en el campus, entre ellas el transporte de la comunidad PUCP (ida-vuelta), el consumo de agua y electricidad, la compra y preparación de alimentos en los comedores, el uso de descartables, etc.

Como muestra, entre los elementos considerados para el análisis de la huella de carbono se incluyeron 50,689 rollos de papel higiénico y los 2,842 cartuchos de tinta de las impresoras utilizados durante el 2016.

El equipo

Manejar y procesar toda la información requerida para este primer estudio fue una tarea titánica en la cual participó un equipo conformado por miembros del Departamento de Arquitectura, la Dirección de Administración y Finanzas (DAF), la Dirección Académica de Responsabilidad Social (DARS), la Dirección de Comunicación Institucional (DCI) y, especialmente, la Coordinación de Gestión Ambiental de la DAF y la Red Peruana Ciclo de Vida (RPCV) del Departamento de Ingeniería.

“El Vicerrectorado Administrativo siempre ha tenido interés en medir la huella de carbono. Desde la RPCV, se hizo una capacitación que permitió que la Coordinación de Gestión Ambiental pudiera recolectar los datos. La PUCP tiene muy buen registro, aunque faltaron algunos puntos que se podrán incorporar en próximas mediciones”, señaló la Dra. Isabel Quispe, coordinadora de la RPCV, quien revisó los resultados del estudio y participó como asesora junto con los especialistas Ramzy Kahhat e Ian Vázquez.

Alcances del análisis

Con una metodología particular, el estudio de huella de carbono PUCP se realizó de acuerdo con estándares internacionales, como el GHG Protocol o la norma ISO 14 064. Este tipo de análisis divide al total de las emisiones en tres tipos de “alcances”. Según el informe, las Emisiones de alcance 1, conocidas como emisiones directas, son “los GEI emitidos por la organización de forma directa”, entre ellos los combustibles fósiles usados por los vehículos de propiedad de la PUCP o por las cocinas de los comedores. Se trata del alcance con menor impacto en nuestra huella de carbono total.

El alcance 2 o ‘emisiones indirectas de energía’ son “los GEI emitidos por el productor de energía requerida por la organización”, y que, en este caso, corresponden al consumo de electricidad, que representa un 8.43% del total de nuestra huella de carbono.

“Nuestra motivación es que la comunidad universitaria conozca el informe y cambie algunos comportamientos, como apagar las luces que permanecen encendidas durante el día. ¡Ocurre en todos los salones! Los proyectores, la computadora y las luces están prendidos cuando llega el docente y las cortinas están abajo. Se necesita un cambio de cultura en la Universidad”, dijo el Ing. Alessandro Gilardino, miembro de la Red Peruana Ciclo de Vida (RPCV), que estuvo a cargo de la capacitación del equipo de trabajo, y de la elaboración de una calculadora diseñada para sistematizar y actualizar, cada año, el cálculo de la huella de carbono PUCP.

El alcance 3, conocido también como ‘otras emisiones indirectas’, incluye a los productos y servicios que son adquiridos por la PUCP y que generaron un impacto a la hora de ser producidos. En general, es el más difícil de establecer por las organizaciones, debido a la gran cantidad de productos y servicios que pueden ser adquiridos, utilizados o tercerizados. En la PUCP, este ítem abarca el 91% del total de la huella, lo que equivale a más de 31,000 toneladas de CO2 de emisiones. Este alcance incluye actividades tercerizadas, como el transporte ida y vuelta de todos los miembros de la comunidad PUCP.

“Los impactos indirectos son importantes porque nosotros somos los consumidores. También decidimos y podemos influir en que nuestros proveedores busquen opciones más amigables con el ambiente”, añadió la Dra. Isabel Quispe. Así, entre las recomendaciones para el rubro de alimentos, se apoya la reducción del consumo de carne de vacuno, que generó una huella de carbono equivalente a 960 toneladas de CO2 durante el 2016.

Factor transporte

Con un 71.6 % del total de la huella de carbono, el uso de vehículos particulares y del transporte público son las actividades que generan el más alto porcentaje de GEI. Es una cifra preocupante que debe trabajarse para la reducción de nuestras emisiones de efecto invernadero.

“Este resultado nos ha sorprendido. Para cuantificar los datos del transporte PUCP, el IOP realizó encuestas durante una semana en el campus. Los datos han reflejado el comportamiento que tiene la Universidad. Podemos ver que, en algún momento, el campus va a colapsar por la gran cantidad de vehículos”, señaló Anggela Collacci.

“Realizar el estudio de la huella de carbono nos permite analizar en el tiempo estos indicadores. Con estos resultados, hemos obtenido una foto del 2016. La idea es comenzar a ver cómo varían, qué va a suceder con la huella en los próximos años. Por ejemplo, ¿qué sucede si la huella se mantiene igual pero la población sube? Sería un resultado óptimo, porque los indicadores no aumentan aunque haya más población”, manifestó Gilardino, quien trabajó en la parte técnica y operativa del estudio.

El futuro

En diciembre del 2017, los resultados preliminares de este informe fueron recibidos con entusiasmo por el Dr. Carlos Fosca, vicerrector administrativo de la PUCP, quien brindó su apoyo para que el instrumento que calcula la huella de carbono (elaborado por la RPCV), sea compartido con otras instituciones académicas.

Además, pronto empezarán las reuniones del comité técnico que empezará a recolectar los datos para el estudio de la huella de carbono del 2017. Aunque por el momento solo se trabajará con los datos del campus de Pando, a largo plazo, se espera integrar a otras sedes de la PUCP (Centrum, Idiomas Católica, IRA) al estudio de la huella.

“Vemos con bastante satisfacción que cada vez hay más conciencia ambiental en la PUCP. Si hubiésemos querido hacer esto hace unos 6 años, hubiera sido más difícil. Ahora se ve más apertura. Habría que desarrollar algunos mecanismos administrativos para fortalecer y sistematizar el trabajo del comité técnico ambiental, que tendrá la responsabilidad de hacer el reporte anual de la huella de carbono”, dijo el Ing. Javier Salazar, coordinador de la Coordinación de Gestión Ambiental, que asumirá un rol protagónico en la elaboración de los próximos estudios de huella de carbono.

En las próximas semanas, Clima de Cambios colgará en su página web la información de este estudio para que la comunidad universitaria pueda conocerla en mayor profundidad.

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