24 de octubre del 2016

Informe PuntoEdu: Lima, ¿capital deportiva?

Falta menos de tres años para los Juegos Panamericanos 2019 y la ciudad se prepara, a trompicones, para ellos. Especialistas de la universidad hablaron sobre la ruta que debe seguir Lima para ser una capital digna, más allá de los panamericanos.

Mientras los titulares de los medios, los políticos y la opinión pública se enfocan en si Lima estará lista el 2019 para ser sede de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos, parece que ha faltado tiempo para que se cuestionen por el legado que las obras ejecutadas a propósito de los juegos significarán para la ciudad.

“Estamos apurados para llegar a los juegos y esa es una situación en la que no queremos estar. Deberíamos estar planificando lo que la ciudad necesita, y trabajar desde ahí hacia atrás para adaptar lo que necesita la ciudad para los juegos y no al revés. Yo creo que sí vamos a llegar al 2019, pero no sé si eso va a tener realmente impacto en la ciudad”, dice el Mg. Angus Laurie, docente del Departamento de Arquitectura.

Es cierto. Estamos apurados. Las semanas pasadas han llovido las denuncias sobre los retrasos en la ejecución del plan para los Juegos Panamericanos, por lo que tanto el ministro de Educación, Jaime Saavedra, como el alcalde de Lima, Luis Castañeda, fueron citados al Congreso para dar cuentas sobre el tema.

Al respecto, el ministro Saavedra reconoció los retrasos en una entrevista en RPP, pero consideró que aún estamos a tiempo para lograr el objetivo. “Todo siempre se puede avanzar más rápido. Sí, es cierto que en un proceso que dura varios años y se tiene un cambio de gobierno al medio, ahí sí, objetivamente, se tiene que reconocer que eso genera retrasos (…) donde estamos hoy, siendo esto un reto difícil y complejo, sí estamos a tiempo para poder llegar de manera adecuada”, dijo.

En su presentación ante el Congreso, el alcalde Luis Castañeda fue un poco más exigente, pues planteó modificar el marco legal o plantear una declaratoria de emergencia para acelerar los trabajos de infraestructura. “Yo creo que sí llegamos, pero también creo que tendrán que modificarse una serie de procesos. Las obras deberían estar culminadas seis meses antes para hacer todas las pruebas y simulaciones”, dijo.

¿Y las obras?

“Lo único que se ve son denuncias y especulaciones, y creo que parte de ese problema es que el trabajo hecho hasta el momento no está socializado, no se ha comunicado bien. Los ciudadanos estamos entre desinformados y poco informados entre tanta presión política, pues se han politizado demasiado los juegos. No se ha hecho concursos arquitectónicos o urbanísticos para las intervenciones y se han hecho licitaciones un poco extrañas”, dice el Dr. Sharif Kahatt, docente del Departamento de Arquitectura.

El profesor Kahatt asegura que la organización de eventos como este es una excusa para mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos, por lo que es necesario que los proyectos sean conocidos por todos. “Hace años que los Panamericanos dejaron de ser solo un evento deportivo, pues su legado es lo que realmente va a cambiar la vida a Lima y a sus vecinos. Es este el motivo por el que una ciudad se mete en un lío así. Por ello, creo que los vecinos deberían estar informados sobre las obras y sus avances, y emocionados y a la expectativa de la construcción o la intervención que les interese por alguna afinidad”, expresa.

El Mg. Ismael Muñoz, docente y coordinador de la Especialidad de Economía, considera que lo que retrasa los trabajos son las dificultades de coordinación entre las distintas instancias. “Es un esfuerzo en combinación del gobierno central, el gobierno local (de Lima y Callao) y el regional del Callao. Desde el punto de vista económico, la inversión que tiene que hacerse no se ha hecho antes para ninguna otra actividad deportiva donde el Perú haya sido sede (sea para fútbol, vóley, natación o lo que fuera). Son unos US$ 1,200 millones en infraestructura y organización. Es importante tener en claro que esto quedará para el futuro”, dice.

Entre los trabajos que se prevén para los juegos y que dependen del municipio se encuentran el mejoramiento de las carreteras Panamericana Sur y Norte, la ampliación del Metropolitano desde Tomás Valle hasta el aeropuerto Jorge Chávez y su interconexión con la Panamericana Sur, el sistema integrado del transporte y la línea 2 del metro. A excepción de la última, que está a cargo del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, todas le corresponden ejecutar al municipio.

En cuanto a las sedes donde se desarrollarán los juegos, necesitamos 38. Según información del Ministerio de Educación (Minedu), hay infraestructura lista para cinco disciplinas, para otras quince se requiere adecuar las locaciones o se tratará de estructuras temporales y falta construir infraestructura para las dieciocho disciplinas restantes.

El profesor Laurie considera que, en cuanto a las sedes, un ejemplo de legado positivo es la sede de gimnasia que se está adecuando en San Isidro. “Están abriendo un nuevo malecón, una nueva zona de parque que no es solo para San Isidro, sino que es una zona está pensada para todos los ciudadanos. Pueden criticar que, al estar en San Isidro, se le está dando equipamiento a un lugar que ya tiene muchas comodidades, pero también hay que ver el otro lado, que hay una institución (la municipalidad de San Isidro) que tiene los recursos para mantener esta sede después de los juegos”, explica.

Es cierto que, después de los juegos, las sedes que no quedan con el IPD van a necesitar una institución que las adopte y mantenga para el beneficio público. En ese sentido, el profesor Laurie se pregunta si esto se ha tomado en cuenta para definir los espacios en los que se practicarán los deportes. “Por ejemplo, si se pone una cancha de hockey en Villa María del Triunfo, ¿los vecinos van a jugar hockey después de los juegos? ¿Quié- nes juegan hockey van a estar dispuestos a ir allá para jugar? ¿Tiene el municipio capacidad de mantenerla? Espero que esto se haya tomado en cuenta al elegir las sedes”, añade.

Las oportunidades

“Lo que te pide la organización es que la ciudad pueda garantizar ciertos estándares, que el funcionamiento de los juegos sea correcto en todos sus alcances: desde el transporte del aeropuerto a la Villa Panamericana hasta el transporte diario a las sedes oficiales. En esa exigencia de que la ciudad funcione como una verdadera sede integrada, las ciudades compiten sabiendo que deben hacer mejoras simultáneas. Es un concurso para tener una excusa para que tu ciudad funcione bien para los ciudadanos. Si ganas, vas a tener ayuda económica y política, pues además se tiene una fecha límite para hacer las obras (en nuestro caso el 2019)”, explica Kahatt.

En ese sentido, Sharif Kahatt recuerda el Plan Metropolitano al 2035 (PLAM 2035), que se elaboró en la gestión municipal pasada. “En él se contemplaban obras para mejorar la ciudad y establecer sedes de competencia. No sé por qué esta nueva gestión lo ha desechado”, dice.

Por ello es importante, y de ninguna manera incompatible, poner énfasis en la mejora de la ciudad tanto como en el apoyo a los deportistas. “Estamos partiendo desde muy abajo, tanto en funcionamiento de la ciudad como en infraestructura deportiva, calidad deportiva y apoyo desde el Estado y desde el sector privado. Los juegos pueden significar un incentivo para que nuevas generaciones de deportistas puedan asumir con dedicación su participación en el deporte y en la competencia nacional e internacional. Además, todo el dinero destinado para los juegos tiene que verse como una inversión a largo plazo”, dice Muñoz.

La Villa Panamericana es otra oportunidad. “Creo que hay que proyectarla pensando no tanto en los atletas, sino en el futuro de nuestra ciudad, tratando de hacer algo que responda a los problemas reales que tenemos”, dice Laurie. Para él, es claro que esta villa servirá posteriormente para vivienda y que esto sería una oportunidad para reactivar el parque zonal. “Convertir parte del parque en viviendas puede activar un parque accesible, con árboles muy maduros que pueden servir para hacer un bosque para los vecinos. Hoy no hay nada para activar ese parque. Hay dos avenidas enormes y chancherías al frente, entonces sí necesitan algo para dinamizar el uso. La oportunidad es valiosí- sima”, dice.

Angus Laurie considera que mirar la ciudad con motivo de los Panamericanos es una oportunidad para cuestionar la manera informal en la que estamos creciendo y plantearnos una nueva forma de vivir. Lima tiene poco más de dos años para elegir ser en una ciudad que parcha sus necesidades para un evento específico o convertirse en una ciudad menos caótica e informal. Al parecer esto último aún es posible.

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