07 de noviembre del 2016

Informe PuntoEdu: Elecciones en Estados Unidos

Esta semana sabremos quién será elegido(a) presidente(a) de Estados Unidos: Hillary Clinton o Donald Trump, representantes de dos grandes sectores de norteamérica. En este informe, especialistas analizan la campaña, y sus implicancias políticas, económicas y culturales.

Estados Unidos vive un momento clave en su historia. No solo por el fin de la era Barack Obama, sino por los diferentes fenómenos sociales que aquejan a su sociedad: reactivación de la economía, violencia, desigualdad, racismo, entre otros. La campaña electoral, que mañana termina, ha tenido como los contrincantes más importantes a Hillary Clinton y Donald Trump, dos personajes que representan a una sociedad polarizada, cuya importancia radica en lo que encarnan política y culturalmente, y cómo manejarían a esta potencia mundial desde la Casa Blanca.

Para colocar el tema en su contexto histórico, el Mg. Rafael Roncagliolo, exministro de Relaciones Exteriores y Coord. de la Comisión para la creación de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, opina que Estados Unidos termina una etapa vital para la historia universal, pues Barack Obama marca un hito fundamental como presidente ya que uno de sus grandes activos fue trabajar por el ideal de cooperación internacional que profesó Estados Unidos a inicios del siglo XX.

“Obama es un punto altísimo en la historia de Estados Unidos y en la historia universal. EE.UU ha tenido intentos de construir su hegemonía mundial con Wilson, después de la Primera Guerra Mundial, y luego con las Naciones Unidas, que funcionó todo el periodo de la Guerra Fría. Hoy estamos en un periodo donde EE.UU. sigue siendo una potencia hegemónica y donde cumple un rol vital para reinventar el orden internacional”, opina el excanciller.

Sin embargo, para Roncagliolo, la figura de Obama choca con la de Donald Trump, que representa la peor tradición de Estados Unidos: “Trump es un regreso a la época del ‘habla suave pero con un garrote’. Él como presidente generaría un aislamiento de Estados Unidos respecto al mundo. Y en el fondo es una incógnita por el nivel de rechazo que genera. Él representa lo antidemocrático, la peor tradición de Estados Unidos”.

Sobre Hillary Clinton, Roncagliolo considera que “no está al nivel de Obama”, y que representa al establishment tradicional y a la moderación política. “De cierta manera, Clinton es el mal menor de la elección. El hecho de que sea mujer juega un rol, pero hoy ya tenemos casos como Michelle Bachelet, Angela Merkel, Cristina Fernández y más, pues hoy el lugar de la mujer en la política es mucho más claro y positivo. En EE.UU aún hay gente muy conservadora y machista que se resiste a la idea de votar por una mujer, incluso más que votar por un afroamericano, pero son los menos”, explica el especialista.

Veamos algunos temas sustanciales de la campaña que jugaron un rol importante en esta mediática competencia mundial. O como la tildó The Economist: “El mayor espectáculo sobre la Tierra”.

227’019,486

es la población
que puede votar
en EE.UU.

12%

de la población
en EE.UU.
son inmigrantes.

50%

de la población joven
no se ha adscrito a
partido político alguno.

Relaciones internacionales

La crisis del Brexit en la Unión Europea, las guerras en Medio Oriente, el apogeo económico de una potencia como China y la oportunidad que representa Amé- rica Latina son algunos de los temas que deberá enfrentar el próximo huésped de la Casa Blanca.

Para el Dr. Farid Kahhat, docente del Departamento de Ciencias Sociales, Obama no pudo hacer mucho con el tema del Brexit pues fue una decisión del electorado británico, por lo que ahí habrá un tema vital por trabajar para mantener buenas relaciones con un gran socio económico, Gran Bretaña, y al mismo tiempo con la Unión Europea, que hoy, poco a poco, deja atrás la crisis económica aunque con la amenaza del terrorismo internacional.

“Lo importante aquí es que el que ha creado este problema en Europa es el principal aliado de EE.UU. en el continente, lo que genera ciertos matices. Sobre Medio Oriente, son muchos actores involucrados y el antecedente de Obama fue decir que EE.UU. no es omnipotente ni tiene la capacidad de cambiar situaciones adversas y fueron más modestos en sus objetivos. No creo que haya mayores cambios al respecto”, explica el experto en relaciones internacionales.

Para Rafael Roncagliolo, lo dicho por Donald Trump sobre México tiene una gran dosis de parodia mediática, y explica que romper relaciones diplomáticas con un gran socio económico no es fácil, y tendría “nefastas consecuencias” para el continente y el mundo si se diera como se plantea. Para él, por el contario, Hillary Clinton no tendría mayor problema con la continuidad de las políticas de Obama en ese sentido.

“Si realmente Trump obligara a los mexicanos a pagar el muro y empieza a encarecer el tránsito fronterizo en el tráfico de mercancía, se podría generar un aislamiento respecto a México y sentaría un precedente muy negativo en relaciones internacionales. Es muy peligroso, pues generaría un trastorno muy grande en la sociedad internacional”, argumenta Roncagliolo.

De la misma manera, el profesor Kahhat es incrédulo al respecto y prefiere no especular, pues las exageraciones de Donald Trump son también parte de un show mediático para captar votos en los sectores más conservadores de Estados Unidos.

“Trump habla de reducir la inmigración de América Latina, aunque se refiere más a México. También plantea renegociar relaciones con Cuba y recortar las remesas hacia México. Estos podrían ser golpes muy duros para países como Honduras y El Salvador, cuyas remesas de Estados Unidos representan, aproximadamente, el 10% de su producto bruto interno. Sobre la deportación, hay más de medio millón de peruanos que se vería afectado en EE.UU. Si se dieran, serían decisiones que alterarían el orden internacional del continente”, argumenta Kahhat, quien identificó los dos principales caballos de batalla de Trump: deportar a trabajadores indocumentados, por quitar oportunidades, y a inmigrantes musulmanes, por ser “causantes de la violencia”.

Entre los años
2009 y 2014
se registró
la mayor cantidad
de mexicanos que
regresaban a su país
por la recesión de EE.UU.
Según el Latinobarómetro,
53% de latinoamericanos
siente admiración por EE.UU.
Se estima que,
para el año 2055,
no habrá ningún
grupo étnico
dominante en EE.UU.,
según la BBC.

Política económica

Otro de los temas que más ha sonado en la campaña ha sido el manejo de la economía del gigante del norte. El tema ha sido muy debatido en campaña, en parte por la mala situación económica vivida hasta hace poco.

Kahhat explica el caso Trump: “El multimillonario ha dicho que quiere renegociar todos los tratados de libre comercio. Esto incluye el TPP (Acuerdo de Asociación Transpacífico) y el TTIP (Acuerdo de Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión). Incluso habló del Nafta (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), el tratado más grande que haya firmado EE.UU. en su historia. Y si este puede ser renegociado, cualquier tratado puede estar en juego. Hay que recordar que el Perú tiene un TLC con Estados Unidos. ¿Quisiéramos el tratado como está ahora o uno renegociado por Trump?”, plantea el profesor.

Hillary Clinton, por otro lado, ha sido más cauta con el tema y cuando Trump lo planteaba en los debates presidenciales, ella respondía con tibias afirmaciones que también “observará los tratados”. Teniendo en cuenta que ella ha sido secretaria de Estado de Barack Obama, y que, de cierta manera, representa a un sector financiero conservador y acorde con el orden económico actual, Kahhat opina que el manejo de Clinton estaría más cercano a la continuidad.

Hasta este punto, hay que tener en cuenta el contexto: Estados Unidos es uno de los países más desiguales entre los países desarrollados, según un informe de la BBC, por lo que hay un gran sector que está descontento por las consecuencias de la recesión del 2009, la más crítica desde la Gran Depresión.

Polarización social

Los expertos están de acuerdo en que hoy la sociedad norteamericana reacciona de manera diferente frente a un fenómeno que está cambiando al país: Estados Unidos, debido a la gran migración de todas partes del mundo, es hoy un país multicultural, y, al mismo tiempo, existe una segregación histórica muy fuerte que se puede ver en los diversos barrios que agrupan a ciudadanos de la misma nacionalidad y a quienes les cuesta integrarse a la sociedad.

“Si los más jóvenes abrazan la multiculturalidad y no tuvieron problemas para votar por un afroamericano, imagino que tampoco será un problema votar por una mujer. Pero al mismo tiempo, hay un gran sector de blancos no hispanos (en su mayoría de baja calificación laboral y educativa, y que están detrás de Trump) que temen a estos cambios y se sienten amenazados por las minorías empoderadas por Obama. En el fondo, ven que su país está cambiando y no les gusta”, argumenta Kahhat.

A esto también se refiere el excanciller Roncagliolo, pues considera que la emergencia de un candidato populista como Donald Trump, de cierta manera un outsider, se da en rechazo a la política tradicional que representa Hillary Clinton, quien además pertenece a una dinastía de políticos: los Clinton, como lo fueron los Kennedy o los Bush en su momento.

“Allí también vemos una polarización complicada: por un lado, el descontento premia a candidatos insurgentes como Trump y rechaza a lo que consideran lo establecido, que en este caso sería Clinton, que tiene en política más de 30 años”, agrega Kahhat. Asimismo, de talla que Trump ha conseguido capitalizar, mediante chivos expiatorios, esa rabia de la sociedad norteamericana: discurso con una retórica de ley y orden, proteccionista, y que culpa a causas externas, como que China es responsable de la crisis económica y que los ataques de violencia se evitarían si se deportaran musulmanes, lo cual –para Kahhat– no es cierto en el sentido estricto.

Y solo basta ver un eslogan de la campaña de Trump para entender lo que plantea el profesor Kahhat: “Queremos que vuelva la América blanca”.

Así, pues, vemos que la sociedad estadounidense vive un momento decisivo en su historia. El promedio de las encuesta da un empate técnico y de pronóstico reservado. Esta semana veremos qué sucede en Estados Unidos y, por lo tanto, en el resto del mundo.

El legado de Obama

El profesor Farid Kahhat explica un dato importante sobre Barack Obama a tener en cuenta: desde los años ochenta, cuando Ronald Reagan terminó su segundo periodo presidencial, no ha habido una aprobación tan grande de un presidente en su octavo año en la Casa Blanca. Hoy, Barack Obama se va de la presidencia de EE.UU. en el epílogo de su mandato con un 55% de aprobación en promedio.

“Generalmente, hay un desgaste en los presidentes, pero –aunque con altibajos– eso no ha pasado con Obama”, desarrolla Kahhat, y plantea que por eso es infrecuente que un mismo partido gane tres veces consecutivas las elecciones. Allí radica la importancia de la comparación con Reagan.

Otro aspecto vital que deja Obama para la historia universal es que fue el primer presidente afroamericano de origen musulmán, lo que dio pie a cambios culturales, donde los grupos minoritarios tuvieron un mayor empoderamiento, y se fue en contra de la misma historia de Estados Unidos marcada por el racismo y la segregación.

Por otro lado, el Dr. Farid Kahhat apunta que se le recordará mucho a Obama por la mejoría notable de la economía en los últimos años pese a la recesión que se dio entre el 2009 y 2014. “La recuperación fue lenta pero en el 2015 hubo una mejoría notable y eso habitualmente se expresa en resultados electorales. Además eliminó medidas de George W. Bush, como retirar tropas de países como Irak y la palabra ‘guerra’ de la discusión mediática”, explica el especialista.

Finalmente, otro de los puntos altos de su gestión fue la creación de un Plan Nacional de Salud de cobertura casi universal, que además planteó el debate del Estado como benefactor de derechos. Obama fue el artífice de la expansión de este servicio a una población mucho más amplia.

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