02 de junio del 2017

Haiku: la expresión de una forma de vida

El haiku es, más que una demostración de calidad literaria, el reflejo de una vida maravillada por el presente y la existencia. Alonso Belaúnde Degregori, egresado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, nos cuenta algunas claves para entender esta filosofía de vida.

“Muchas personas tratan de entender el haiku como si la definición más certera fuera un poema de tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas”, comenta Alonso Belaúnde, egresado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas PUCP. Sin embargo, si tenemos en cuenta la tradición japonesa y su métrica, nos daremos cuenta de que estas características no solo corresponden a los haikus. Entonces, ¿qué cualidades caracterizan a los haikus? Alonso nos comenta estas claves:

Del juego a la contemplación

El origen de los haikus se remonta al periodo japonés Edo, época más entregada a los placeres mundanos. En ese contexto, existía la práctica del Haikai-no-Renga, un ejercicio poético en el cual un poeta daba una primera estrofa y otro respondía con otra. El Haikai-no-Renga buscaba encontrar pequeños juegos de palabras e imágenes cotidianas o humorísticas.

Estos poemas siempre comienzan con el hokku, una estrofa que sitúa el momento exacto en el cual los poetas se reúnen a hacer el ritual. “El hokku estaba ligado a conectarse con el momento presenteMatsuo Bashō, con quien inician los haikus, tenía una escuela de hokku pero, a diferencia de otros, buscaba expresar lo sagrado de la naturaleza”, explica Alonso.

La maravilla del presente

Bashō era conocido por sus diarios de viaje, como Senda hacia tierras hondas o Oku no Hosomichi en japonés. En estos viajes por Japón, se conectaba con los paisajes y se maravillaba ante ellos. “Sus diarios reflejan el asombro ante la naturaleza y el cultivo de percepciones muy lúcidas del mundo. Este sentir está relacionado con notar en el presente la maravilla de la existencia”, comenta Belaúnde.

Lo eterno y lo fugaz de un instante

Bashō se dio cuenta de que una de las formas de capturar el presente en un poema breve era utilizar una palabra que refiriera a la estación o el marco temporal en que el poeta escribe el haiku. El otro segmento consiste en dar el instante en el que algo ocurre. Por ejemplo:

Tarde de otoño,
sobre la rama seca
se ha posado un cuervo

“Las tardes de otoño se van a repetir siempre, pero ese cuervo en esa rama nunca más. Esa conciencia del tiempo, de la eternidad y de la fugacidad es la que produce el efecto estético tan particular del haiku”, opina Alonso.

Salir del ego

El haiku es una forma de vida abocada a la humildad. Es decir, reconocer que el mundo no gira en torno a nosotros, nuestra rutina o nuestros miedos. “Bashō nos enseña una manera lúcida de estar siempre en el presente agradecer por el hecho de existir junto con todos estos seres tan valiosos como nosotros”, expone el especialista.

El haiku es una ayuda para vivir de la manera más buena y correcta posible. “La lucidez y la humildad permiten que vivamos una vida más armónica con la sociedad, ya que muchos de los problemas surgen del egoísmo, de creer que la propia existencia vale más que la del resto”, establece Alonso Belaúnde.

Libertad

Para apreciar el momento exacto que vivimos, se debe tener un corazón libre de rencores, de recuerdos innecesarios. “Libres, podemos lidiar con el presente de manera más lúcida y más limpia, con mayor humildad, reconociendo que todos merecemos igual respeto. El haiku encuentra que la mejor manera de fomentar esto es atendiendo al espectáculo de la naturaleza con sincero aprecio”, sostiene Alonso.

La manera de poder entender mejor el haiku es simplemente dejarse sorprender como cuando uno era niño cuando las cosas se presentaban ante nosotros como si las viéramos por primera vez. “Esta conciencia del tiempo busca que reconozcamos cada instante en su naturaleza más verdadera: un instante nuevo en nuestra vida y en nuestra existencia. Por eso Bashō decía que haiku es todo lo que está pasando aquí y ahora“, añade Alonso.

El espíritu en Occidente

Alonso explica que cuando Japón se abrió a Occidente en la época Meiji, el haiku fue admirado por su brevedad, el gusto por la imagen concreta, su esencialidad, su capacidad sugestiva o evocativa, más que por su espíritu.

“Muchos de los haikus escritos en inglés o en español son breves poemas escritos a manera de haikus, pero que no encierran este espíritu detrás”, opina Alonso. El especialista sostiene que la aproximación al haiku internacionalmente, y en Perú, ha sido de corte más bien simbolista, incluso modernista.

Finalmente, Alonso Belaúnde considera que ahora hay muchas más posibilidades de comprender los haikus debido a la cercanía que tenemos con el mundo japonés. Esto gracias a la traducción de textos y a la comprensión del espíritu japonés a través del cine, el anime, la pintura y muchas otras expresiones artísticas.

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