19 de julio del 2017

El rol de la academia en la preparación antisísmica

El reciente sismo en Arequipa, de 6.3 grados de magnitud en la escala de Richter, nos vuelve a cuestionar sobre la capacidad de nuestro país para resistir un movimiento de mayor intensidad. El Dr. Mario Rodríguez, peruano con una amplia trayectoria como investigador en el Instituto de Ingeniería de la UNAM (México), nos visitó para una charla organizada por la Escuela de Posgrado y conversó con nosotros sobre este tema. “El problema siempre va por la normativa”, resume. Además, resalta la importancia de la investigación en universidades, pues “la academia tiene que aportar a la normativa, que, al fin y al cabo, es la que van a seguir los constructores”.

En 1970, el Perú sufrió uno de los terremotos más devastadores de su historia, un movimiento sísmico de 7.9 grados que afectó Áncash, y dejó alrededor de 70 mil víctimas entre muertos y desaparecidos. “Yo estaba decidiendo qué carrera seguir y en ese momento me di cuenta de la importancia de estudiar con seriedad los terremotos”, comenta Rodríguez, quien, en 1976, se graduaría como ingeniero civil por la Universidad Nacional de Ingeniería y partiría a México para estudiar un posgrado en Ingeniería en Estructuras.

La semana pasada, el experto dictó la charla Diseño sismorresistente en estructuras de concreto armado: impacto de investigaciones y experiencias de sismos pasados en la práctica profesional, organizada por la Maestría en Ingeniería Civil de la Escuela de Posgrado. “Los terremotos enseñan y la evidencia es muy fuerte como para no tomarla en cuenta”, comenta.

El que sufrimos en 1970, por ejemplo, dio lugar a la fundación del Instituto Nacional de Defensa Civil y a una difusión de la cultura de prevención. Otro que marcó la carrera de Rodríguez de manera muy cercana fue el que golpeó a México en 1985. “Oficialmente murieron unas 4,000 personas, pero diversas fuentes indican que fueron alrededor de 30,000”, señala el experto. A partir de entonces, los reglamentos del país obligaron a diseñar estructuras con refuerzos de vigas que apunten a resistir sismos tan impredecibles en su magnitud como en su recurrencia. Otro ejemplo mencionado en su charla es el que se dio en Chile en el 2010, que se enfocó en el tipo de suelo sobre el que se realizan las construcciones; como resultado, se amplió la clasificación oficial con subsecuentes obligaciones para futuras edificaciones.

“El producto de estos aprendizajes son los reglamentos de construcción que apuntan a un nivel de seguridad promedio. Para llegar a la normativa, hay dos caminos. Uno es que los terremotos te enseñen directamente. El otro son los estudios y ensayos experimentales o analíticos (hechos en computadora)”, indica.

IMPULSO A LOS ESTUDIOS

Rodríguez enfatiza que la normativa existente en un país no debe estar desfasada respecto a los conocimientos más recientes que se tienen sobre el diseño de estructuras. “Esta debería ser un resumen del estado del arte de una ingeniería que va siempre cambiando para mejorar”, señala. “En el Perú, la investigación debería ser abordada por más personas y apoyada por el gobierno para que sea un trabajo en equipo que siga un programa de algunos años”, señala. Él destaca el reciente apoyo de Sencico a proyectos de investigación, pues asegura que estos se traducirán en un cambio en la normativa.

Además, Rodríguez considera que, especialmente en Latinoamérica, hay un gran margen de mejoría en la formación de profesionales. “Desde que el ingeniero es todavía estudiante debe saber que la ingeniería no es una serie de recetas sino que son resúmenes de realidades, no de abstracciones. Por ello, es importante que las universidades tengan laboratorios que reemplacen el aprendizaje concreto que a veces se puede tener solo con un terremoto o sismo”, explica.

En ese sentido, es importante la investigación y docencia que la PUCP realiza en el Laboratorio de Estructuras Antisísmicas de la Sección de Ingeniería Civil. Este, además, sirve para verificar que los ensayos computacionales propios de la ingeniería se acercan a la realidad. “Como en cualquier rama del conocimiento, se deben verificar las hipótesis. En nuestro campo, los únicos caminos para validarlas son ver el resultado de un terremoto o ver estudios experimentales, de ahí su importancia”, concluye. El estudio de la realidad tangible que se realiza en la Universidad, al fin y al cabo, recuerda a alumnos e investigadores el significado físico y la importancia de sus labores.

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Maestría en Ingeniería Civil

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