15 de noviembre del 2016

Dr. Fausto Garmendia fue reconocido con el Premio Southern Perú 2016

El Dr. Fausto Garmendia fue reconocido con el Premio Southern Perú 2016 por sus aportes a la salud peruana. En esta crónica nos cuenta su experiencia de décadas de trabajo en el sistema público de salud del país.

El alumno de medicina Fausto Garmendia se convirtió en médico a los 26 años, en 1958, cuando terminó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Han pasado 58 años desde ese momento, y hoy el Dr. Garmendia es un referente de la medicina peruana por sus aportes a la endocrinología, tanto en investigación científica como en proyectos de índole social. Por este esfuerzo, el médico ha sido reconocido por la PUCP y Southern Copper-Perú con el premio Southern Perú y la medalla Cristóbal de Losada y Puga 2016 en reconocimiento a su labor realizada y su aporte a la salud peruana.

El doctor nos recibe en su oficina del Instituto de Investigaciones Clínicas en el Hospital Nacional Dos de Mayo. “Yo volví al Perú luego de seguir estudios en Alemania, en la Clínica Universitaria de Guissen y en la Clínica Universitaria de Frankfurt. Allá empecé a especializarme en endocrinología, volví al país en 1962, y me incorporé a Medicina Interna y como profesor de San Marcos en la cátedra del profesor Carlos Lanfranco La Hoz”, recuerda el Dr. Garmendia al contar eventos importantes en su carrera.

Garmendia narra que uno de los consejos que más recuerda fue precisamente los que recibió del R.P. Felipe MacGregor, S.J., que lo motivó a seguir el camino de la investigación. “Recuerdo una vez que le escuché decir: ‘Siempre hay que investigar sobre los problemas del país’. Ciertamente fue una idea que se me quedó en la cabeza y dediqué mi vida a eso”, cuenta el médico.

Salud y bienestar

Ahora, ¿cómo ha visto el Dr. Garmendia la evolución de la salud en el Perú en las últimas cinco décadas? “La salud está dentro del concepto de bienestar. Salud no quiere decir no estar enfermo o estar sano, si no estar en un estado de bienestar en los aspectos físico, mental y social. Mi perspectiva de salud no es solo curar a los enfermos o rehabilitarlos, sino promover el bienestar como prevención de la enfermedad”, define el médico.

Con esta idea, Garmendia recuerda algunos de los momentos donde vio la realidad del país al atender a las víctimas del terremoto en 1970 en Casma, en la epidemia del có- lera en los noventa o en la prevención del hipotiroidismo congénito para que niños que nacieran con problemas de tiroides desarrollen capacidades físicas y mentales, entre otros episodios.

“Uno de los retos más grandes de mi carrera fue atender a las víctimas del terrorismo a diversos niveles. Y esto fue en el tiempo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, cuando su presidente, el Dr. Salomón Lerner, recomendó crear un plan integral de reparación en salud y educación. Junto a la Facultad de Medicina de San Marcos, asumimos el reto y capacitamos a profesionales de la salud –entre el 2003 y 2012– en Huaycán, Ica, Huancavelica, Ucayali, Apurímac, Cuzco y Puno”, cuenta el Dr. Garmendia.

El sistema

Finalmente, con la experiencia de haber visto al sistema peruano de salud de cerca, el Dr. Garmendia plantea que, hoy, percibe que la situación de la salud en el país es complicada y que, ciertamente, el problema se ubica en el primer nivel de atención (en los hospitales y postas a lo largo del territorio).

“La crisis de la salud pública está en el primer nivel de atención. Es decir, en los puestos y centros de salud donde va el paciente que tiene que atenderse en el momento. Cuando era interno, yo recuerdo el Sistema de Asistencias Públicas, donde los centros de salud funcionaban las 24 horas. Yo fui interno allí, en 1957, y me pareció un esfuerzo interesante porque era integral y el primer nivel de atención era muy bueno. Ahora podemos tomar esta experiencia para crear sistemas parecidos”, refiere.

Al despedirse, el Dr. Garmendia recuerda a su abuelo materno, el Dr. Antonio Lorena, de quien le contaban historias cuando era niño, él las recreaba y jugaba a las inyecciones. “Creo que aquí radica mi vocación. Siempre oí hablar de él como un médico muy dedicado, incluso hoy un hospital del Cuzco lleva su nombre”, cuenta Garmendia sobre su abuelo, quien es mencionado en la Historia de la República del Perú, de Jorge Basadre, como un hombre que vivió por dar salud a más peruanos.

EL PREMIO SOUTHERN PERÚ

El premio Southern Perú se entrega desde 1996 con la idea de reconocer la trayectoria de personajes peruanos que hayan destacado en sus respectivos campos. La candidatura del Dr. Garmendia fue promovida por la Sociedad Peruana de Medicina Interna. El ganador del área de Ciencias se hace merecedor a la medalla Cristóbal de Losada y Puga. La ceremonia de premiación será el viernes 25 de noviembre a las 6:30 p.m. en la sala de conferencias (5to. piso) del Centro Cultural de la PUCP.

 

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