30 de junio del 2015

Bien rankeados

Según la última publicación de QS University Rankings: Latin America, la PUCP ingresó este año al top 20 de universidades de América Latina. En la lista, de 300 casas de estudio, ocupamos el puesto 19 regional y el primer puesto en el Perú. ¿A qué se debe esta subida? ¿Cómo se enmarca en la visión de nuestra universidad? Pero sobre todo ¿cuáles son los retos a futuro?

Es viernes, son las 11:30 a.m., y un alumno de pregrado está en la oficina de la Dra. Maritza Paredes, docente del Departamento de Ciencias Sociales. Mientras él le explica la investigación de campo de la que acaba de volver, ella le pide que clasifique la información obtenida de acuerdo con capítulos. “Separa qué es lo nuevo que has encontrado, qué has confirmado y qué has descartado”, le pide también.

Parece una escena común en nuestra Universidad, pero es, justamente, la cotidianidad de asesorías como esta la que nos ha llevado al puesto 19 del ranking de las mejores universidades de América Latina, publicado por QS University Rankings, una de las clasificadoras más prestigiosas en el mundo. Fue un salto de 11 puestos en un año, así que, para entender la real dimensión de esto, antes debemos saber cómo funcionan los rankings.

Criterios de comparación

“Los rankings son algo de este siglo, pero han llegado para quedarse”, dice el Ing. Jorge Solís, asesor técnico del Rectorado, al contextualizar nuestra mejora en el escalafón regional. “Evalúan a las universidades desde diversos puntos de vista, las comparan entre sí y las ponen en un orden determinado, valoran generalmente la creación de conocimiento e investigación”, señala.

Mientras que Brasil lidera el ranking con ocho universidades en el top 20, y ocupa además los dos primeros puestos, de las 140 universidades que tiene el Perú, solo 16 de ellas aparecen dentro de los 300 primeros puestos y apenas tres entran al grupo de las primeras 100. “Esto se debe a que la gran mayoría no realiza investigación”, señala el especialista. La investigación es medida a través de números tangibles, como el número de publicaciones de una casa de estudios y qué tan citadas son estas. “Pero es imposible hacer una comparación totalmente objetiva al evaluar la presencia de una universidad en el mundo académico, aunque los rankings tratan de reducir al mínimo los criterios subjetivos”, señala.

Así, el QS University Rankings incluye siete rubros con distinto peso ponderado: reputación académica (30%), reputación ante empleadores (20%), ratio de profesores por estudiante (10%), citas por paper (10%), artículos por profesor (10%), profesores con doctorado (10%) e impacto en la web (10%).

“Hemos tenido altibajos porque los rankings no son del todo exactos, y pueden variar su metodología un año y reajustarla al siguiente, pero lo importante es que nos movemos en una línea progresiva y consistente hacia arriba”, evalúa. Nuestros puntos fuertes son la reputación académica, en la que obtuvimos 98.9 puntos sobre 100, y la reputación ante empleadores, en que obtuvimos 90.5 puntos. Pero una de las líneas donde más hemos crecido es en la cantidad de citas por paper, en el que sumamos 88.9 puntos, el doble de lo que tuvimos cuatro años atrás. La diferencia se explica por las mejoras implementadas en la accesibilidad de nuestro Repositorio de tesis, pero también por el afianzamiento en la investigación que ha desarrollado nuestra Universidad.

Línea de trabajo

Desde el 2011, la PUCP trabaja sobre un Plan Estratégico Institucional (PEI), gestionado por la Dirección Académica de Planeamiento y Evaluación (DAPE), que traza tres rutas prioritarias de camino a nuestro centenario, en el 2017: “Brindar una formación de excelencia que sea referente de nuestra región, lograr las condiciones para ser una Universidad de investigación, y ser un interlocutor importante en la reflexión acerca de nuestra identidad como país y de las mejores alternativas para generar un desarrollo humano sostenible”. Las dos primeras influyen sobre las variables que miden los rankings.

“Hemos logrado grandes avances en el aspecto de investigación”, considera el Dr. Waldo Mendoza, director de la DAPE. “Haber creado un Vicerrectorado de Investigación fue importantísimo en este camino y el impulso que se da a la premiación por investigaciones explica en parte este salto”, señala.

Solo en este año, la PUCP ha destinado cerca de S/. 31 millones al eje de investigación, un monto que se ha incrementado de manera sistemática, según indica Mendoza, y que, además se maneja a partir de la gestión por resultados: “Reconocemos a los miembros de la comunidad universitaria por los resultados que logran sobre su quehacer cotidiano, por eso, premiamos a los investigadores que producen y publican en espacios académicos”, explica.

Con la misma lógica trabajó Mendoza como jefe del Departamento de Economía, entre el 2008 y el 2012, donde estableció incentivos para los profesores con mayores publicaciones o mejores resultados en las encuestas –“pues es un buen indicador de sus méritos como docentes”, señala– y logró captar a profesores competitivos (que cuenten con doctorados, publicaciones y presencia mediática). “La gran tarea de la Universidad es poner el ojo sobre los docentes, especialmente sobre los que recién ingresan, pues es importante formar bien a nuestros estudiantes e incrementar nuestra producción académica. Publicar en medios internacionalmente prestigiosos es otro gran reto. En la medida en que reforcemos esto, ascenderemos en los rankings”, nos dice. ¿Qué opinan nuestros investigadores al respecto?

Mirada de investigador

Regresemos por un momento a la oficina de la Dra. Paredes, docente del Departamento de Ciencias Sociales e investigadora de nuestra Universidad. Ella egresó de Sociología a mediados de los años noventa y trabajó para consultoras privadas haciendo trabajo de campo que alimentaba el diseño de políticas públicas. “Pero, en la medida en que avancé y entendí las limitaciones de mirar solamente un tipo de trabajo aplicado, noté que las preguntas que me inspiraron a estudiar esta carrera seguían presentes y necesitaba una base teórica mucho mayor para responderlas”, nos cuenta.

Entre el 2001 y 2003 cursó una Maestría en Administración Pública por Columbia University, en Nueva York (EE. UU.), becada por la Fundación Fulbright y, tras trabajar para el Banco Mundial (Washington) y regresar al Perú, siguió un Doctorado en Desarrollo Internacional en la University of Oxford (Reino Unido), que culminó en el 2012. Luego de una estancia posdoctoral en la Brown University (EE.UU.), Paredes se planteó regresar por estas latitudes. Entonces, surgió la disyuntiva:

“Cuando vine a la PUCP, en el 2014, tenía también una propuesta de la Universidad de los Andes, en Colombia, atractiva no solo por el sueldo sino porque al ingresar dotan a sus investigadores de un financiamiento de US$ 40 mil para los proyectos que desarrollen durante sus primeros dos años”, señala. “Al final, me animó mucho el impulso que tiene la Universidad, no solo por consolidar una excelencia en la docencia, sino también por ser una universidad de investigación. A muchos de los que estamos acá nos motiva mucho poder responder las preguntas que nos iniciaron en nuestra carrera. El hecho de que ahora se hagan esfuerzos, aunque no sea todavía la situación ideal, es muy importante”, afirma.

Ya de regreso a la PUCP, Paredes ganó, junto a otros tres profesores, un fondo concursable de la Dirección de Gestión de la Investigación (DGI)para proyectos interdisciplinarios. “Sin ese presupuesto nos sería imposible realizar este estudio”, señala. “Es muy importante tener profesores que, a su vez, sean investigadores porque eso influye en las clases que uno dicta. Se aterrizan las ideas de autores en preguntas empíricas concretas de manera mucho más sencilla y motiva mucho el entusiasmo que se nota en los estudiantes. Incluso, algunos de ellos participan también en estas investigaciones o reciben fondos para sus propios proyectos”, señala.

Y este es solo uno de los varios casos, tanto en el área de ciencias como en la de letras, en que nuestra Universidad ha logrado atraer docentes e investigadores competitivos y con estudios de posgrado, que producen investigaciones e impulsan nuestro ascenso en el ranking.

Gestión del conocimiento

Para favorecer la producción de conocimiento académico, es necesario gestionar eficientemente el conocimiento y sus mecanismos de producción. La Mg. Norma Correa, docente e investigadora del Departamento de Ciencias Sociales, ha estudiado por años la Gestión Estratégica de la Investigación y resalta que una de las particularidades del Perú es que somos uno de los pocos países de América Latina que no cuenta con un sistema nacional de investigación. “Países como México, Chile o Argentina cuentan con un sistema como este y generan un punto de partida común
para que instituciones de investigación, públicas y privadas puedan acceder a fondos concursables que se dirigen, generalmente, a fortalecer capacidades de investigación –a través de estudios de posgrado– y a financiar investigación”, señala. “Ciertamente, Concytec ha tenido una evolución muy positiva pero, como es natural, se concentra en la innovación de ciencia y tecnología”, añade. Además, nos hace falta también una línea de carrera nacional donde un investigador pueda ser acreditado y subir de nivel independientemente de su universidad o institución.

Esto tiene una relación directa con un factor que es crucial para la producción del conocimiento –y el posicionamiento de más universidades peruanas en los rankings internacionales–: la estructura del financiamiento de investigaciones. “Perú está dentro del grupo de países en que el financiamiento público va a través de consultorías y licitaciones. Eso hace que el investigador responda a diversos requerimientos y, aunque le da la oportunidad de renovarse temáticamente, puede hacer que se disperse”, señala Correa.

La fuerte combinación entre docencia e investigación –a diferencia de países en que un número mayor de instituciones se dedica exclusivamente a la investigación– también hace que nuestra producción académica innovadora sea menor. “Y algo que tenemos que tener en cuenta en el caso de la PUCP es que nuestra generación de conocimiento está muy cercana a la cosa pública. Somos una Universidad muy involucrada en el debate público en diversas disciplinas”, indica. Uno de los efectos que resalta la socióloga es que esto diversifica las audiencias con las cuales podemos involucrarnos: académicas, políticas, tecnocráticas, de la sociedad civil, grupos activistas o de base.

De cara al futuro, Correa señala que, al potenciar canales de comunicación con estas audiencias, podríamos ayudar a que nuestro conocimiento fluya y sea parte de intercambios más amplios. Desarrollar una agenda de investigación que nos acerque a las discusiones regionales y globales también contribuiría a mejorar la visibilidad internacional de nuestra Universidad. “De cualquier modo, la única incidencia que nos debería interesar es la basada en contenidos serios que generemos y que nos diferencian de quienes emiten opiniones sin base”, resalta. “Nuestra Universidad es un ejemplo que combina muy bien su quehacer de docencia y de investigación con tener un rol activo en la sociedad”, concluye. En la medida en que el esfuerzo por reforzar nuestro posicionamiento sea continuo y compartido por todos los miembros de nuestra Universidad, seguiremos avanzando.

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