13 de diciembre del 2013

El transporte público y los tocamientos indebidos

Investigación de Elizabeth Vallejo (docente del Departamento de Ciencias Sociales) y María Paula Rivarola (alumna de la especialidad de Psicología) analiza datos del Instituto de Opinión Pública de la PUCP, junto a entrevistas y focus groups así como testimonios reportados a través plataformas digitales.

Un usuario de Facebook denuncia un caso de acoso sexual callejero a una joven. Esto nos lleva a preguntarnos qué tan frecuentes son y si les prestamos la atención debida, así como si emprendemos las acciones que este tipo de acoso amerita.

Los testimonios citados en estudio de Vallejo y Rivarola señalan que, por ejemplo, el transporte público presenta la mayor frecuencia de roces y tocamientos. A este tipo de agresión se suman otras manifestaciones con distinta frecuencia, pero igual de violentas. Entre las más frecuentes, se encuentran los silbidos, miradas persistentes y ruidos de besos. Les siguen gestos vulgares, roces y frotamientos en el transporte público o espacios congestionados. También se producen comentarios de tipo sexual, tocamientos y exhibicionismo.

El acoso en Lima Metropolitana y El Callao

Entre otros datos, el estudio informa que si bien, a través de los años, las mujeres han ganado espacio en el mundo académico, laboral y político; la calle sigue siendo percibida como un territorio peligroso. De esta manera, la presencia de la mujer en la calle está condicionada a zonas, horarios, periodo de permanencia y vestimenta.

Otro dato que llama la atención es que mientras el 36,4% de los hombres siente que la calle es un lugar seguro a cualquier hora del día; para las mujeres, la cifra se reduce a 27,5%. Las zonas oscuras o descampadas tiene una percepción de seguridad de 5,6% de los hombres de la muestra, mientras que en el caso de las mujeres solo 0,9% se siente segura.

¿Agentes de seguridad?

Si bien algunas zonas de la ciudad dispone de vigilancia particular, esta no es garantía de tener calles seguras para las mujeres; ya que el personal de seguridad es también visto como un hostigador potencial, de acuerdo a casos concretos denunciados en los testimonios del estudio que recogió opiniones de la plataforma virtual Datea, la página de Facebook del proyecto Paremos el acoso callejero-Observatorio Virtual, del blog del proyecto y de entrevistas.

Muchas mujeres, además, prefieren salir a la calle acompañada de otros hombres. “Lamentablemente, estas estrategias solo refuerzan el control masculino del espacio: en el primer caso, las mujeres, sin querer, terminan “cediendo el espacio” a los agresores; en el segundo caso, se refuerza el modelo patriarcal en el sentido de la protección: las mujeres necesitan la compañía y cuidado de otros hombres cuando están en la calle para sentirse seguras”, declaran las autoras en el estudio.

Castigos y multas

De acuerdo a los encuestados, los roces incómodos en el transporte público, los tocamientos y manoseos, y el exhibicionismo, son las prácticas más sancionadas. Más del 90% de los encuestados cree que estos actos deben merecer una multa. Y tú ¿qué opinas?

Lee el paper completo.

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