21 de noviembre del 2016

La filosofía: ¿disciplina o actitud?

¿Para qué filósofos? El Dr. Gianfranco Casuso, docente del Departamento de Humanidades, nos explica la importancia de esta interrogante en la actualidad.

¿Para qué filósofos? es un panfleto escrito por Jean-François Revel en 1957 y tuvo gran acogida desde que se publicó. A través del texto, Revel criticó duramente a casi todos los filósofos de su época, así como el camino que la filosofía estaba tomando. “El autor critica el giro que dio, sobre todo, la escuela filosófica francesa, específicamente, cuestiona su excesiva especialización y hermetismo. La filosofía se había alejado de la gente”, señala el Dr. Gianfranco Casuso, docente del Departamento de Humanidades.

Para iniciar la dura crítica, Revel narra el incidente ocurrido en una ocasión durante una entrevista a un filósofo. Este último, ante una pregunta incómoda, dice al entrevistador que no entenderá su respuesta, porque la filosofía es una disciplina muy estricta, con un lenguaje técnico y hay que ser filósofo para captarla. “Se había empezado a generar un lenguaje que ya no solamente entendían los filósofos, sino exclusivamente el pensador que lo había creado”, explica Casuso. Dado este contexto, el docente considera que la filosofía puede hacerse entender en un lenguaje cotidiano, pero sin caer en lo banal.

La confesión de un filósofo

El mes pasado, Mario Vargas Llosa trajo a la memoria el panfleto en una de sus columnas e intentó definir el propósito de Revel para escribir tan controvertido texto. “Vargas Llosa acierta al apuntar que el objetivo era denunciar la superficialidad en la que había caído la filosofía de la época. Creo que el panfleto no tiene un título propositivo, tampoco pretende dar una respuesta a un problema, sino que es más bien la confesión de un fracaso”, indica el docente.

Otro aspecto a considerar es la vigencia de ¿Para qué filósofos?, Casuso recuerda que la primera edición tiene casi 60 años y la segunda 40. Para nuestro docente, Revel es injusto con figuras que aún tienen un gran valor en la actualidad. “Foucault es un caso claro de cómo lo que escribió hace 30 o 40 años aún hoy sirve para interpretar y cuestionar la estructura de los sistemas sociales actuales”, sostiene el docente.

Los ídolos pop

En el panfleto, Revel denunció un hecho fundamental que aún hoy tiene lugar: el que ciertos autores y temas se pongan de moda, con lo que la función crítica de la filosofía queda asimilada a la cultura popular y pierde eficacia. “Alain Badiou y Slavoj Žižek, por ejemplo, son dos autores que claramente se pusieron de moda. Ambos tienen un estilo entre deliberadamente polémico y forzadamente científico que fue muy atractivo para gente que no provenía del ámbito de la filosofía. Sus diagnósticos y críticas del mundo contemporáneo, del mercado capitalista, entre otros temas, los convirtieron en una suerte de ídolos pop; pero sus textos, auténticos best sellers, suelen ser leídos de manera superficial por una gran mayoría”, describe Casuso.

Un arma de doble filo

Otro aspecto a considerar es que la actitud crítica de la filosofía tiene un lado positivo y otro negativo. Se trata de una verdadera paradoja. El primer lado es la sana actitud de cuestionar la realidad. El segundo es la construcción de ídolos filosóficos, es decir, cuando el cuestionamiento llevado a cabo por un filósofo llega a un grado de radicalización tal que resulta ser bien recibido por la sociedad. “A partir de ese momento, todo lo que diga este filósofo será asumido como verdad absoluta. Con ello se trastoca la intención original y ello es lo más antifilosófico que puede existir”, dice Casuso.

El docente sostiene que ese también fue el caso del texto de Revel. El filósofo decide cuestionar de manera radical el camino equivocado que seguía la filosofía de su época. Al poco tiempo, su texto tuvo una respuesta muy favorable. Pero eso llevó a la creación de un nuevo ídolo, a quien se le atribuyen verdades absolutas e interpretaciones únicas del mundo.

La misión de la filosofía

La filosofía siempre ha ofrecido una visión crítica de la realidad, ha revelado que muchas de las cosas que se creen verdaderas podrían no serlo. “Por eso, la filosofía no puede tener una pretensión de ciencia exacta. Además, es necesario decir que la filosofía no es principalmente una disciplina, es más bien una actitud hacia el mundo. Alguien puede ostentar un título universitario y no ser filósofo. A su vez, alguien puede no pertenecer a la academia, pero tener una actitud verdaderamente filosófica”, aclara nuestro docente.

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