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Noticia

¿Puede cambiar el uniforme escolar durante temporada de calor?

Dra. Carmen Coloma

Aunque el otoño ya comenzó, la onda de calor permanece y promete quedarse por mucho tiempo. Muchos se las ingenian para tolerar mejor el clima, pero no es tan sencillo hacer cambios para todos. Por ejemplo, qué ocurre con los estudiantes de colegios que están obligados a usar un uniforme escolar poco confortable en esta temporada.

  • Texto:
    Solange Avila
  • Fotografía:
    Roberto Rojas
  • Fotografía:
    Solange Avila

La Dra. Carmen Coloma cuestiona el objetivo del uniforme y por qué este debe prevalecer o no durante el tiempo de verano. Entonces servirá recordar la intención en la creación de uno de los uniformes más emblemáticos, el uniforme único. “En el gobierno de Velasco se impuso el uso del uniforme único para colegios públicos y privados, con el propósito de acabar con las diferencias socioeconómicas. Evidentemente generó mucho rechazo porque era una norma que encubría un problema socioeconómico, ya que este subsistía”, explica la decana.

“Estamos en una época en lo que lo aparente no puede tapar el problema de fondo. Actualmente se busca que cada persona trate de sentirse bien en el proceso de aprendizaje”, sostiene Coloma. En ese sentido, debe haber cierta libertad para que los estudiantes tengan mayor comodidad y facilidad para aprender.

Esto se podría lograr mediante prendas cómodas, simples y totalmente fáciles de adquirir para todas las personas de cualquier condición económica. Coloma recomienda el uso de polos, shorts o pantalones, tanto para hombres como mujeres. La propuesta es conveniente para todos, porque es más fácil y económico conseguir estas prendas que comprar un uniforme, considerando que se necesita más de uno.

Por otro lado, solo se piensan estas medidas para las escuelas públicas. Entonces, si la idea es dar comodidad y facilidad para un proceso de aprendizaje, esta medida debería aplicarse también a los colegios privados. “Debemos acordar facilidades para que todos se sientan cómodos. Otro aspecto que tenemos que trabajar es acabar con el rechazo y las diferencias con quienes tienen menos dinero”, asevera Coloma.

Dinámicas bajo el sol

Por otro lado están las dinámicas dentro de las escuelas, como las formaciones, los recreos, los cursos como educación física. Estas actividades actualmente requieren la salida a la intemperie y obligan a los alumnos a exponerse por mucho tiempo al sol.

Recordemos que tenemos la radiación más alta del mundo. “La protección contra el sol es vital. Todos debemos tener conocimiento de este problema para evitar daños en la piel”, recalca la decana. Por lo tanto, recomienda usar cremas de protección solar, así como disponer de accesorios como gorras o sombreros.

Pero estas medidas de protección no son suficientes, por lo que también se cuestiona si estas actividades escolares deben modificarse. Sin embargo, “el proceso de aprendizajes de estas nuevas normas deben ir de acuerdo a las posibilidades y necesidades tanto de los colegios como de los padres de familia”, sostiene Coloma y agrega, “hay formas de conducta que tenemos que tratar de enseñar. La libertad no significa que cada uno haga lo que quiere, pero lógicamente tiene que hacerse respetando las posibilidades y necesidades”.

Entonces debemos considerar las posibilidades de cada persona, dentro de patrones de respeto mutuo, donde nadie se haga daño. Por ejemplo, un niño no puede estar expuesto al sol por más de 15 minutos, así como un niño de jardín no puede estar sentado en una silla por ese mismo lapso.

La preocupación por el cuidado de los menores cada vez es mayor. Ya hay casos en los que padres de familia se organizan y colocan toldos en los patios de los colegios de sus hijos. “Todo aquello que favorezca a la protección de las personas está bien. No obstante, no estamos seguros si colocar toldos sea lo mejor, porque -si bien reduce la radiación- el calor persiste. Tenemos que ver qué protege a los estudiantes y por cuánto tiempo”, opina Coloma.

Además, estas acciones hacen cuestionar si deben ser los padres de familia o los colegios privados y particulares quiénes deberían ser los principales responsables por este tipo de medidas. “Puede ser iniciativa de los padres, pero depende más de los profesores. Los docentes deben considerar diversos aspectos: si el colegio tiene las condiciones para sacar a los niños al aire libre; cuánto tiempo pueden pasar bajo el sol durante el recreo, etc.”, plantea la decana. Finalmente, Coloma recomienda que las entidades responsables detrás del colegio busquen las condiciones adecuadas y establezcan la lógica de la comodidad en su presupuesto para cubrir los gastos para la protección de los niños.

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