23 de mayo del 2016

Indicadores sociales: ¿Cómo está el Perú?

Centrum Católica, la escuela de negocios de la PUCP, presentó el Índice de Progreso Social Regional 2016, destinado a medir la calidad de vida de los ciudadanos de las regiones del país. En este informe, analizamos los resultados encontrados.

Según los reportes del Social Progress Index, el progreso social de un país es “la capacidad de una sociedad de satisfacer las necesidades humanas fundamentales de los ciudadanos, establecer los elementos básicos que permitan a los ciudadanos y comunidades mejorar, mantener su calidad de vida y crear las condiciones para que todas las personas alcancen su pleno potencial”. En resumen: es la capacidad de un Estado de brindar a sus ciudadanos acceso a servicios básicos, herramientas para su desarrollo, y armonía de sus libertades y derechos.

En ese sentido, investigar variables sociales a nivel subnacional permite conocer cómo viven los peruanos de todas las regiones del país. Analizar cuál es el efecto de la inversión de los gobiernos regionales y locales en los ciudadanos, desde Tacna hasta Ucayali, es una guía para entender con mayor detalle en qué condiciones viven los peruanos menos favorecidos y de las zonas más alejadas.

Justamente, allí radica la importancia del Índice de Progreso Social Regional 2016 (IPSR), investigación que Centrum Católica elabora, por primera vez en el Perú, de la mano del Social Progress Imperative. Este estudio contribuye a medir con exactitud la calidad de vida de los peruanos en zonas urbanas y rurales a lo largo del territorio. “Los países miden su desarrollo según el Producto Bruto Interno (PBI). Lo que ignoran algunos es que este indicador económico no es el único. Desde 1932, cuando se crea el PBI, pasaron más de sesenta años hasta que nació en los noventa el Índice de Desarrollo Humano para medir aspectos de la calidad de vida de los países. Por eso, el Índice de Progreso Social Regional 2016 es un aporte para explorar la realidad de las 26 regiones del Perú y reorientar, de manera más estratégica, la inversión pública en aspectos como educación, saneamiento, empleo y demás factores”, explica el Dr. Fernando D’Alessio, director de Centrum Católica.

Entonces, surge una pregunta: ¿cómo definimos ‘progreso social’ en el Perú? “La importancia del crecimiento económico es innegable. No obstante, el bienestar o progreso social tiene que ver con las oportunidades que una sociedad brinda a sus ciudadanos para su desarrollo, sin importar origen, lengua, raza o género”, responde D’Alessio.

¿Descentralización?

El Índice de Progreso Social Regional 2016 es una herramienta para que los diversos niveles de gobierno inviertan con mayor eficacia en temas esenciales para el bienestar de los peruanos menos favorecidos.

La Mg. Alexandra Ames, directora del Centro de Progreso Social de Centrum, opina que el IPSR 2016 debe ser leído como un llamado de atención al Estado para lograr mejores estrategias de inversión a nivel regional y local, de acuerdo con las necesidades específicas de cada zona. “Este estudio muestra que ninguna región del país tiene un puntaje alto de progreso social. El IPSR trae resultados que muestran las profundas brechas que vive el país, no solo entre costa, sierra y selva, sino entre lo rural y urbano en cada región. El principal reto del gobierno nacional es aterrizar la estrategia del país a los gobiernos locales y estos deben recoger las necesidades más urgentes de los ciudadanos. La realidad social del país es dura y muy desigual”, explica la investigadora de Centrum.

En ese contexto, el estudio está dividido en tres grandes bloques de investigación: “Necesidades básicas”, “Fundamentos de bienestar” y “Oportunidades”. El IPSR 2016 –esto es fundamental– genera un puntaje que va del 0 al 100: a mayor puntaje, mayor nivel de progreso social en una región. El ranking latinoamericano de IPSR está comandado, en un primer gran bloque, con más de 70 puntos, por Uruguay, Chile y Costa Rica; y de otro lado está el Perú, en el segundo bloque, junto con México, Ecuador y Colombia, con un puntaje de 54.85; es decir, con un progreso social “medio bajo”.

“Pero no todo es negativo. Hay regiones que tienen un progreso ‘medio alto’, como Moquegua (65.37), Arequipa (61.86) y Tacna (61.71). Esto quiere decir que en estas regiones hay una mejor inversión, aunque aún no se llegue a niveles deseados. Por otro lado, las regiones con progreso ‘muy bajo’ son Loreto (39.51) y Ucayali (39.40). Esto es preocupante y el Estado debe tener mejores estrategias de inversión, y relación entre el gobierno regional y local para resolver lo más urgente en estas regiones: necesidades básicas, acceso a educación y derechos ciudadanos”, explica la experta.

Diagnóstico

La Dra. Beatrice Avolio, directora general adjunta de Centrum Católica, resalta que esta investigación es un complemento al indicador que ofrece el PBI, pues suma variables complejas, y abstractas en cierto sentido, que tienen que ver con la prosperidad de una sociedad en términos de cómo se desarrollan los ciudadanos en el territorio, en cuántas oportunidades tienen para ser un buenos profesionales e, incluso, en su relación con fenómenos sociales como la discriminación.

“Este índice recoge variables cualitativas y sociales complejas. El impacto del IPSR es importante porque diagnostica no solo qué debe mejorarse en términos de políticas públicas, sino también qué debe hacer el sector privado. Además –y esto para mí es clave– el aspecto ‘Oportunidades’ es una gran novedad porque nunca se ha medido algo así en el Perú. Aquí, encontraremos también interesantes resultados sobre la percepción de los ciudadanos sobre derechos personales, libertad de expresión, inclusión y discriminación”, explica la especialista.

Así pues, tenemos al frente un diagnóstico muy importante de la realidad social peruana. “Pero lo esencial ahora es: ¿qué debemos hacer? Y, sobre todo, ¿cómo lo haremos’”, se pregunta la Dra. Avolio. Y comenta que el reto principal del próximo gobierno es articular dos aspectos fundamentales del país: que el crecimiento económico se transforme en progreso social.

“El PBI es un indicador tradicional que da vistos sobre niveles de producción. Y es importante, claro, pero no te habla del bienestar de una sociedad, la redistribución de la riqueza, la prosperidad de sus ciudadanos, y el desarrollo de sus derechos y libertades. Por supuesto, hay una correlación entre crecimiento económico y desarrollo social: las regiones que tienen mayor economía, también tienen mayor progreso social. Tampoco son dos cosas separadas, pues es difícil que haya progreso sin mejora económica, sin embargo, sí es posible que haya crecimiento monetario
sin progreso social. Y esto le pasa al Perú hace casi 20 años”, resume la docente.

Al ver los resultados, encontramos que Lima y Moquegua lideran el acceso a la educación y, a la vez, son los primeros en los niveles de discriminación e inclusión. Es decir, hay una mejora en cuanto a la posibilidad de ir a un instituto o universidad, pero, al mismo tiempo, hay menor aceptación de equidad de género o hacia las personas con discapacidad. Esta incongruencia es solo un ejemplo de lo que los resultados del IPSR 2016 nos pueden mostrar. Y ahí, justamente, radica la importancia de esta investigación.

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