Letras y humanidades
Entrevista

“Tenemos un largo camino de adaptación por delante”

Este 9 de noviembre se cumplen 25 años desde que el Muro de Berlín cayó y Alemania inició un largo proceso de reunificación. El régimen comunista que desde 1949 gobernó la República Democrática Alemana (RDA), conocida también como Alemania Oriental o Alemania del Este, cambió de forma drástica la historia del país europeo, y marcó grandes diferencias entre los habitantes de la República Federal Alemana (RFA). El Dr. Wolle, participó en la conferencia 25 años de la caída del Muro. Alemania en el difícil camino a la reunificación, organizado por el Departamento de Humanidades y la Embajada de Alemania.

Autor: Luciana Alva|Fotos: Felix Ingaruca
Stefan Wolle

Stefan Wolle

Director científico del Museo de la República Democrática Alemana

¿Cuáles son los principales cambios que ha vivido Alemania desde el inicio del proceso de su reunificación?

En los últimos 25 años hemos tenido una montaña de problemas, especialmente económicos. Por ejemplo, el territorio que antes fue la República Democrática Alemana (RDA), ha tenido grandes problemas de desempleo luego de la quiebra de nuestras fábricas y empresas. Pero, por supuesto, también experimentamos importantes beneficios, como la libertad y la democracia.

¿Cómo vive la antigua RDA este proceso y el regreso a una economía capitalista?

Es un problema muy difícil debido a que después de la reunificación de Alemania surgió la “ostalgia”. “Ost” significa “este” en alemán, es decir “ostalgia” es la nostalgia por la Alemania Oriental. Se trata de la memoria positiva que se tiene del Estado socialista. Quienes experimentan la “ostalgia” aseguran que la RDA se sostenía sin desempleo, o que tenía un buen sistema de seguridad social, un buen sistema de salud y muy buena educación, especialmente para los niños más pequeños.

¿Qué tan fiel es ese recuerdo?

No tiene nada de cierto. No se puede separar la realidad social de la Alemania socialista en partes buenas y partes malas, porque fue una unidad de contradicciones. Hoy, pareciera que la ola de ostalgia ha terminado. Tuvo un pico hasta hace unos diez o cinco años pero ahora parece que es problema de la generación más vieja, ya no de los jóvenes.

¿Qué hace falta para completar el proceso de la reunificación alemana?

El problema más evidente de la reunificación es el económico, y este todavía no se ha solucionado. Por ejemplo, la tasa de desempleo de los estados orientales es significativamente más alta que en Alemania Occidental. El año pasado, la tasa de desempleo en Alemania fue de 6.9%, pero en el territorio que fue parte de la República Federal Alemana, el desempleo fue de 6%, mientras que en la zona que perteneció a la RDA, la tasa es de 10,3%. Todavía tenemos un largo camino de adaptación por delante. Una respuesta de los alemanes frente a estas diferencias ha sido la migración y la otra ha sido solo esperar. Desde que la reunificación inició, ha habido bastante movimiento de personas jóvenes del este al oeste, especialmente del campo a pequeñas ciudades, de pequeñas ciudades a grandes ciudades, y de grandes ciudades a Berlín; pero otros solo esperan.

En este contexto, ¿qué papel cumple el Museo de la RDA?

Hay dos opiniones contrarias en Alemania: una es que la República Democrática Alemana fue un paraíso social y la otra es que fue un infierno. En el Museo de la RDA mostramos la realidad social de la época y la vida cotidiana. Y tenemos mucho éxito, porque recibimos a un gran número de visitantes todos los días. Nuestro enfoque está en la vida cotidiana en la Alemania del Este, no en el proceso histórico, ya que Berlín cuenta con un museo que abarca toda la historia alemana (Deutsches Historisches Museum). En el Museo de la RDA mostramos la vida normal de los habitantes de la República Democrática Alemana en los últimos años de la década de 1980, el final del régimen socialista.

¿El Museo ha ayudado a disminuir la “ostalgia”?

No es un museo que contribuya a mantener la ostalgia, y espero que haya ayudado a disminuirla. Mostramos un departamento típico de la época, la sala, el comedor, los juguetes, etc., pero también tenemos un ambiente dedicado al Ministerio de Seguridad del Estado y un modelo del Muro de Berlín. Nuestra tarea es mostrar la vida en dictadura sin demonizarla y sin recurrir a la ostalgia. Es una danza de equilibrio.