Ciencias sociales y comunicaciones
Entrevista

“Sin memoria ni identidad, un país no tiene futuro”

Nuestro rector emérito analiza cómo han recogido el Estado y la sociedad peruana los resultados y recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación que, precisamente, él presidió.

Autor: Oscar García|Fotos: Alex Fernandez
Salomón Lerner Febres

Salomón Lerner Febres

Presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y rector emérito de la PUCP

¿Persisten las causas que originaron el conflicto armado interno?

Desde el punto de vista de situación social, desarrollo de la política y ejercicio de la ciudadanía, todavía vivimos en un país donde todos somos iguales en la Constitución pero que en el fondo hay desigualdad, marginación y descuido para aquellos que tienen tez más oscura, los que no hablan castellano o los pobres. Ahora que hablamos mucho del feminicidio –un acto terrible que implica la desigualdad e injusticia en nuestro país–, hay que recordar que entre 1980 y 2000 se produjeron violaciones sistemáticas de senderistas en las comunidades de Manta y Vilca.

“Hemos, en suma, intentado mirarnos en el espejo del pasado y el rostro que ha aparecido está lejos de ser agradable”, dice, en sus recomendaciones, el Informe Final de la CVR. ¿Qué reflejo nos mostraría estos últimos 15 años?

La figura no se ha embellecido porque sigue, de alguna manera, reflejando una época terrible. Lo peor es que no se ha avanzado casi nada en las tareas que, para el Estado y la sociedad, se derivaba como resultado del informe que le tocó hacer a la CVR. En él no solamente hay datos objetivos, sino también se expresa cómo somos los peruanos, y qué responsabilidades y deberes no hemos asumido, no solo en esos 20 años sino antes y desgraciadamente hasta ahora. La comisión contaba con carácter oficial, pues se dispuso su creación a partir de resoluciones supremas en el mandato de Valentín Paniagua, y tenía que proponer la aplicación de la justicia en los casos de violaciones de los derechos humanos, lo que empezaba dándoles voz a las víctimas y luego reparándolas.

¿Qué ha pasado con ellas?

Lamentablemente, no se ha ofrecido de manera adecuada a los familiares de las víctimas los apoyos económicos a los cuales tenían derecho. Asimismo, no hubo un reconocimiento, por parte del Estado o la sociedad, sobre el estado de abandono del interior del país, ni la preocupación por darle ayuda. Nunca es tarde para empezar a trabajar en temas que no solo honran a la justicia, sino que permiten que seamos un país democrático, solidario y donde se respetan los derechos humanos. Ello va a darse si ponemos el acento, principalmente, en la educación. En lo que se ha avanzado un poco es en la búsqueda de personas desaparecidas con la Ley de búsqueda de personas desaparecidas y la dirección creada a partir de esta.

¿Considera que se ha difundido adecuadamente el Informe Final de la CVR?

Si uno le pregunta a los niños qué pasó en Accomarca o quién fue Abimael, no saben qué contestar. Sucede que el Estado ha pensado, en su modo más extremo, que informar sobre estos temas es hacer propaganda al terrorismo y que lo mejor es no mirar hacia atrás. No se dan cuenta de que sin memoria ni identidad, un país no tiene futuro. Pareciera que el Estado, que fue el que ordenó hacer la investigación, ha querido que la gente se olvide. Ese es un mal camino para resolver los problemas. Así como ahora se debate si en las asignaturas hay que tocar el tema de género, igualmente se debería hablar de por qué ocurrió la violencia entre 1980 y el 2000. Si no enseñamos que el diálogo razonado es el modo de enfrentar los problemas, entonces nos vamos a salir del subdesarrollo ni a ser una nación. El Estado no es el único al que le corresponde ese papel, sino también a las familias.

El nombre de la Comisión incluía la palabra “reconciliación”. ¿Cómo hemos avanzado en ese aspecto?

No ha existido un verdadero avance en la reconciliación. Esta se va a dar cuando haya justicia, memoria de la verdad y nos sintamos todos respetados e iguales. Por supuesto que se puede discrepar, pero sin violencia. Es necesario que entendamos que nos necesitamos mutuamente y que el Estado no es el patrón sino el servidor de la sociedad. Hemos avanzado poco porque los actores de los que hablamos en el Informe Final de la CVR aún tienen fuerza pública y política hoy.