02 de junio del 2017

“Ser sostenible es hacer arquitectura con sensatez”

Daniel Bonilla

Arquitecto de la Universidad de Los Andes de Bogotá. Máster en Diseño Urbano de la Universidad de Oxford Brookes de Inglaterra.

Daniel Bonilla ha diseñado la Cámara de Comercio de Bogotá, el Centro de Convenciones de Medellín, el edificio Julio Mario Santo Domingo de la Universidad de Los Andes, entre otros. Llegó a la PUCP para revisar los proyectos de fin de carrera de los alumnos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.

¿Cuál cree que es el rol de la arquitectura en el contexto latino?

El mundo ha cambiado pero la arquitectura siempre ha tenido el rol de generar calidad de vida para el ser humano. Con el paso del tiempo y la entrada a la megaurbanización, el arquitecto ha tenido que pensar además en cómo se constituye la sociedad a través de las ciudades y las urbes.  Ahora tenemos grandes preguntas que responder: hacia dónde van nuestras ciudades, y cómo vamos a solucionar la condición de macrodensidad y congestión que estamos viviendo. Yo creo que ahí está el rol del arquitecto, que ha evolucionado en su forma de entenderse, pero su propósito básico siempre ha sido el mismo.

Entonces, ¿cuáles son los retos a los que se enfrentan?

Se dice que las ciudades van a seguir creciendo, que la población rural va a pasar a ser muy pequeña y la población urbana más grande. Yo tengo una teoría diferente, creo que, en la medida que haya buenas comunicaciones y buenos servicios que lleguen a cualquier punto geográfico, la gente va a poder optar entre vivir en el contexto urbano o rural. Eso me hace pensar que habrá muchas personas que van a optar por ser rurales y, por lo tanto, el crecimiento rampante que han tenido las ciudades va a disminuir. Una de las prioridades es la urbe, la más compleja, y ahí está el principal reto y propósito del arquitecto: cómo construimos sociedades que a través de las urbes sean felices, cómo contribuimos a la felicidad del ser humano. Una pregunta que parece etérea pero que es fundamental.

¿Cree que hay una crisis en el espacio público?

Cuando pisamos el espacio público, todos somos idénticos. Yo creo que esa es una enorme oportunidad que tiene las ciudades, que tengamos condiciones donde nos sintamos todos iguales. Las ciudades enfrentan hoy dos retos muy grandes que tienen que ver con la congestión y la seguridad. Esto nos maltrata día a día, por lo que la calidad de vida ha disminuido enormemente. No creo que el espacio público tenga una crisis, pero tiene la dificultad de funcionar sobre un avance de congestión e inseguridad. Por otro lado, las plazas hoy son más exitosas de lo que eran, cada vez hay más actividades urbanas, ferias, eventos, encuentros, teatro callejero, etc. La gran ventaja del espacio público es que no cuesta usarlo, es gratuito y eso genera una oportunidad para todos.

¿Cuál debería ser el compromiso con el medio ambiente?

En los últimos años, el ser humano se ha sensibilizado sobre el tema de cuidado al medio ambiente. Hay que entender cómo se debe actuar, ya hay políticas básicas. Aunque la gestión pública es torpe, demorada y compleja, al final hay una preocupación. Aún estamos lejos en aprender a usar recursos para cumplir y hacer lo que necesitamos pensando en el bienestar del medio ambiente. Alemania y Dinamarca, por ejemplo, se han planteado metas para convertirse en países que generen cero gasto energético y están muy próximos a conseguirlo. Nosotros, como sociedades en Latinoamérica, estamos más lejos de conseguirlo pero hemos sido más cuidadosos con el medio ambiente, entre otras cosas, porque hemos tenido menos recursos.

¿Cómo se vincula esto con la arquitectura?

Uno puede abordar el tema de sostenibilidad al poner jardines en los techos de los edificios, que eso es, a mi juicio, un cliché. Ser sostenible es hacer arquitectura con sensatez. Si hago un proyecto donde la luz natural funcione bien en todos los espacios o donde el desgaste de los materiales es bajo, estoy ahorrando consumo. No creo en el pastiche de que los edificios deban tener cultivos hidropónicos en los techos. Si la arquitectura se hace con sensatez, estamos siendo más coherentes con el medio ambiente.

¿Cómo ve el desarrollo arquitectónico en el Perú?

Cada lugar tiene una oportunidad diferente. Lo que he aprendido estos días, al ver los proyectos de fin de carrera, es entender más el Perú. Tiene increíbles oportunidades que no tenemos en Colombia por su condición de paisaje, sus problemas, geografía y raza. Perú tiene la oportunidad de consolidar una naturaleza propia, un perfil de habitar el planeta y, al mismo tiempo, entender que pertenece a una sociedad glocal (mezcla entre lo local y lo global). Los trabajos de La Facultad de Arquitectura y Urbanismo recogen la sensibilidad de tratar de habitar y trabajar para el Perú, pero, al mismo tiempo, la responsabilidad con respecto al entorno, al medio ambiente y a la sociedad.

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