02 de julio del 2012

“Los Incas emplearon quipus para la narración de cuentos y mitos, pero no sabemos cómo”

Gary Urton

Profesor Dumbarton Oaks de Estudios Precolombinos en el Departamento de Antropología de la Universidad de Harvard

El Dr. Gary Urton es el director del Khipu Database Project y lleva más de una década involucrado en el estudio y la catalogación de la estructura, colores y patrones de centenares de quipus. La semana pasada visitó nuestro campus, invitado por el Programa de Estudios Andinos de la PUCP, y presentó el seminario extracurricular: "Acercándonos al "Quipu Rosetta". Una correspondencia entre seis quipus y un documento colonial del valle del Santa". ¿Qué misterios encierran los quipus?

¿Se ha podido determinar el uso que le dieron las civilizaciones andinas a los quipus?

De acuerdo con la información recogida de crónicas y del estudio de los mismos quipus sabemos que su uso estaba relacionado con la administración del imperio. Actualmente manejamos una definición muy estrecha de esta palabra, la relacionamos con la burocracia, pero tenemos que recordar que para los incas la administración era fundamental para controlar y manejar los recursos, el tiempo y el espacio de los habitantes de su imperio. Tenía que ver con todos los aspectos de la vida de la gente, no se mantenía una división entre la vida pública y privada como la entendemos hoy en día.

¿Cuál era el grado de poder que tenían los quipucamayoc durante el Incanato? Después de todo, el uso y el manejo de estos quipus no era una labor conocida por todos.

En la cumbre del imperio hubo miles de quipus y centenares de quipucamayoc trabajando a varios niveles, desde los que estaban a cargo de una comunidad pequeña en el campo hasta los que estaban en Cuzco, guardando los datos económicos y administrativos de todo el imperio. Los quipus fueron objetos hechos de algodón o lana de camélido, que fueron anudados y teñidos con técnicas que eran bien conocidas en el campo por los tejedores. Entonces no había un quiebre grande entre el conocimiento relacionado con la manipulación de hilos entre la gente común y los quipucamayoc, pero la diferencia radica en la interpretación del significado de nudos, hilos y colores.

¿Se ha establecido qué significado tenían estos elementos?

En algunos documentos hay información sobre el significado de unos cuatro o cinco colores, pero el problema está en que tenemos un entendimiento muy reducido de su uso. Sabemos que empleaban decenas de colores, que entrelazaban hilos de diferente color y que podían trabajar hasta con 5 colores en un mismo hilo. Todo esto seguro tiene un significado que hemos perdido y que ninguna crónica nos indica en su total complejidad.

¿Cuántos quipus se han logrado recuperar para la investigación?

Sabemos de aproximadamente 820 ejemplares existentes, tanto del Imperio Inca como del principio de la Colonia (es muy difícil distinguir entre ambos). La colección más grande consta de 350 quipus que se encuentran en el Museo Etnológico de Berlín (Alemania). Adicionalmente, se calcula que en colecciones privadas puede haber otros 200 quipus. Y existen otros más que ya no se pueden estudiar porque están muy maltratados por el paso del tiempo.

¿Existen dos quipus iguales o son instrumentos únicos e irrepetibles?

De los 820 quipus conocidos, hay una docena, tal vez veinte pares de quipus con nudos en la misma ubicación, tamaño y forma, en los cuales se han registrado los mismos datos cuantitativos a través de un sistema de valores decimales. Estas copias son solo una sombra, un eco de un sistema de chequeo y balance que era mucho más amplio y complejo en el incanato y que incorporó principios de contabilidad muy modernos.

Una de las crónicas del Inca Garcilaso de la Vega señala que cada comunidad, sea grande o pequeña, tenía cuatro quipucamayoc y que todos guardaban los mismos valores. No hay que olvidar que en las comunidades andinas existía una división fundamental entre los ayllus de Hanan saya y los de Hurin saya, por lo que cada grupo tenía al menos un quipucamayoc encargado de chequear los valores del otro y viceversa.

Si bien es cierto que los quipus en su mayoría concentraban información numérica y contable, muchas veces se ha trabajado con la hipótesis de que también estaríamos hablando de una escritura aún no descifrada al interior de los quipus.

Las crónicas dicen que los incas tenían una clase de quipus en los que registraron datos para la narración de cuentos, mitos y otras historias, pero no sabemos cómo. Pensamos que tal vez estos quipus eran usados a modo de fichas en las cuales no “escribieron” la historia completa, palabra por palabra, pero sí algunos nombres esenciales. Por ejemplo, para narrar el mito de la aparición de Manco Cápac en Pacaritambo, se registraban los conceptos de “Manco Cápac”, “Pacaritambo” y “aparición”; el resto dependía de la inteligencia y creatividad del quipucamayoc.

¿Cuáles son los principales resultados del Khipu Database Project, proyecto que usted dirige?

En el Khipu Database Project en Harvard tenemos una base de datos muy detallada sobre la estructura, colores y números de 600 de los 820 quipus estudiados. Estamos tratando de reconocer patrones repetidos, para ver si así podemos saber algo más sobre la organización social y política de la administración de las mitas, del tributo y de la labor del Estado inca.

Uno de nuestros más importantes estudios revela una correspondencia entre un documento colonial y una colección de quipus. Esta coincidencia la habíamos estado buscando durante varios años, es como un “Quipu de Rosetta” (N. de R.: En referencia a la Piedra de Rosetta, estela egipcia escrita en tres idiomas distintos), que nos ayudará a comprender el significado de varios caracteres.

¿Cómo ocurrió este hallazgo?

Primero, habría que recordar que desde el principio de la Colonia los españoles tenían interés en establecer su propio estado, por lo que transfirieron los datos administrativos registrados en los quipus en sus documentos. Para ello, llamaron a los quipucamayoc para que leyeran sus quipus mientras que un intérprete traducía al castellano y un escribano tomaba registro. Esto nos dio la posibilidad de encontrar una transcripción de un quipu en un documento escrito.

El documento fue publicado por el Proyecto Chavimochic dentro de una serie de papeles administrativos de la Colonia. En él se registra el tributo que tenían que pagar los pobladores de una comunidad, a modo de un padrón. Por otro lado, en la Biblioteca Museo Temple Radicati –que es propiedad de UNMSM- se conservan seis quipus procedentes del valle del Santa cuyos hilos están organizados en 132 reparticiones, que coinciden con los 132 nombres que aparecen en el documento. Todavía no hemos descifrado la manera de traducir los nombres en los quipus pero ojalá que a través de ellos surja información significativa para nuestros estudios y lleguemos a entender la estructura de los quipus de manera más íntima.

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