04 de septiembre del 2017

“Puede que las tendencias de hoy no sean funcionales mañana”

Enrique Walker

Director del Master of Science in Advanced Architectural Design en la GSAPP de Columbia University, Nueva York (EE.UU.)

Luego de cursar estudios y perfeccionarse como arquitecto en prestigiosas universidades, la docencia le abrió cordialmente las puertas a un mundo en el cual podría compartir su conocimiento y reflexiones con futuros arquitectos y colegas. Enrique Walker, arquitecto, docente e investigador, nos comenta su perspectiva sobre los cambios que ha sufrido la arquitectura hoy en día y cómo esto ha influenciado en el planteamiento de nuevos enfoques.

¿Qué elementos considera claves al momento de generar un proyecto innovador?

El arquitecto, históricamente, está contratado para proveer un servicio y recibir una compensación por ello; eso significa que, como profesión, el arquitecto tiene que entregar un grado de certezas con respecto a lo que hace, básicamente como lo hace un abogado o un médico. Sin embargo, eso no quita que esas certezas se encuentren en constante transformación, hay un cuerpo de conocimiento que se va renovando. Requiere tanto de conocimiento de la historia de la disciplina como la capacidad de detectar condiciones contemporáneas que estén cambiando el estado del conocimiento.

Según ello, ¿contar con referentes clásicos o estudios previos es necesario como complementos?

Claro, pero, más que para establecer un vínculo con algo del pasado, es para tener un aparato de conocimiento que permita evaluar una oportunidad. Digamos que cualquier momento de invención está precedido por uno de conocimiento. El momento de invención nunca es ingenuo, pero tienes que tener un cierto grado de ingenuidad para que veas las cosas de manera diferente. Si sabes demasiado, tal vez no veas el presente en sus condiciones. Tienes que saber lo suficiente para evaluar una oportunidad y también ignorar lo suficiente como para ser capaz de poner atención en eso.

¿A qué retos se enfrenta la arquitectura actualmente?

Algunos años atrás, los principales retos que se presentaban eran de carácter tecnológico. Sin embargo, en la actualidad, dadas las condiciones políticas y sociales del panorama internacional, hay una transformación constante del discurso arquitectónico que lleva consigo la investigación, pues, como estos factores son cambiantes, puede que las tendencias o estructuras de hoy no sean funcionales mañana. Al final es la arquitectura la que principalmente provee el lugar en donde ciertos hechos coyunturales, positivos o negativos, ocurren.

¿Cómo aprovechan los arquitectos este cambio constante para generar nuevos proyectos?

En los últimos 20 años, el trabajo de los arquitectos se ha basado en observar ciudades que antes no habrían sido concebidas para ser trabajadas en este campo, ese fue un territorio bastante fértil de investigación. En lugar de pensar qué ciudad se va a construir, se buscó especular acerca de la aparición de nuevas que surgieron de repente y han sufrido un crecimiento espontáneo, algunas de ellas tuvieron un alto crecimiento en cuanto a estructuras, otras se modernizaron a gran velocidad y otras mezclaron ambos factores de crecimiento. Por ejemplo, en Asia y África, podemos ver ciudades que se han extendido más allá de lo que podíamos imaginar.

Entonces, el papel de la observación y la capacitación constante son factores importantes en este campo.

Sí, efectivamente. La investigación surge de este punto, mirar la arquitectura y desde ella comenzar a teorizar, pues eso nos permite plantear tanto problemáticas como posibles soluciones. El arquitecto, como cualquier profesional, tiene que nutrirse constantemente de las transformaciones tecnológicas y culturales: tecnológicas en el ámbito profesional y culturales en el ámbito disciplinar.

¿Qué lo motivó a dedicarse a la docencia en lugar del diseño arquitectónico?

Siempre me interesó la figura del arquitecto que, si bien es un profesional, también es un intelectual; es decir, aquella persona que diseña y tiene la práctica en la disciplina, pero a su vez desarrolla ideas, teoriza y reflexiona cómo se hace la arquitectura.

¿Considera que, hoy, las escuelas y universidades son lugares en donde se fomenta la creación de proyectos innovadores?

Sí, existe un balance entre lo teórico y lo práctico, lo que nos traslada a un lugar bastante exclusivo de los arquitectos: el taller. Es aquí donde se enseña a diseñar y a proyectar, se enseña a partir del planteamiento de un problema frente al cual el alumno debe responder presentando una idea. Ahora, en cuanto al término ‘innovación’ considero que es mejor utilizar las palabras ‘invención’ o ‘hallazgo’, puesto que ambas tienen que ver con el hecho de asumir que cualquier cosa que uno hace, por definición, es nueva a pesar de que se parezca a una anterior. Esto, además, se suma al hecho de que lo que uno está produciendo permite plantear preguntas mientras que se da respuestas a ciertos problemas.

El perfil:

Nombre: Enrique Walker
Nacionalidad: argentina
Grado académico: doctor
Trayectoria: arquitecto dedicado a la docencia e investigación. Actualmente, es profesor asociado en el Graduate School of Architecture, Planning and Preservation (GSAPP) de Columbia University, Nueva York, EE.UU. Se ha dedicado a la difusión de estudios e investigaciones en arquitectura por medio de seminarios y conferencias en distintas escuelas y universidades. Asimismo, ha publicado artículos en revistas académicas y libros.

¿Para qué nos visitó?

Evento: Conferencia y seminario “Teoría del Proyecto”
Organizador: Departamento de Arquitectura

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