30 de junio del 2017

“Nos mueve el deseo de crear una conexión con la ciudad”

Antonio Araujo

Director artístico de la Muestra Internacional de Teatro de São Paulo y del Teatro da Vertigem.

Carandirú es uno de los episodios más sangrientos de la historia reciente de Sao Paulo. La masacre de 111 reos en una prisión paulista fue el punto de partida para una de las obras de la compañía de Teatro del Vértigo (Teatro da Vertigem, en portugués). La masacre y la obra de teatro comparten un escenario: la prisión. Esta puesta en escena fue titulada Apocalipse 1, 11 y, al igual que el Libro de Jó y Bom Retiro, convirtió espacios fuera de lo común en lugares de teatro. Antonio Araujo, director artístico de esta compañía y profesor del Departamento de Artes Escénicas de la Universidad de São Paulo (ECA-USP), visitó nuestra Universidad a propósito del Taller de creación de proyectos escénicos, coorganizado por el CCPUCP y la Especialidad de Creación y Producción de la Facultad de Artes Escénicas PUCP.

¿En qué consiste la propuesta llamada “sitios específicos”?

Mi compañía, que es el Teatro del Vértigo, existe hace casi 25 años y hace trabajos que llamamos “sitios específicos”. Vamos a sitios en la ciudad, como hospitales, iglesias, cárceles. Hicimos un trabajo en un río de la ciudad que se ha convertido en una cloaca a cielo abierto, completamente contaminado y con un olor muy fuerte. Vértigo hace este tipo de trabajos, que intenta dialogar con la ciudad al establecer una relación con la historia y memoria de los lugares. Intentamos llamar la atención, sensibilizar a las personas. Las personas de Sao Paulo no ven al río como el río de su ciudad. Por lo tanto, el trabajo tiene un rol social, político en la ciudad.

¿Este arte que piensa en su rol social y político se opone, de alguna manera, a otras formas de ver al arte?

Creo que hay espacio para todo. Lo que nos mueve como grupo es este deseo de crear una conexión con la ciudad, con sus habitantes, de crear tensiones con cuestiones particulares mediante el arte y el teatro. No es para hacer algo contra algo. Era un momento muy fuerte de la crisis de sida en Sao Paulo cuando hicimos el Libro de Jó dentro de un hospital. Sao Paulo era la ciudad número uno en muertes por sida. Queríamos hacer algo que, de una manera o de otra, podría presentar nuestra sensación de impotencia frente a la crisis del sida en aquel momento. Queríamos hablar sobre estas cuestiones que nos afectan como habitantes de Sao Paulo, también del país.

¿Cuál cree que es el efecto que ocasiona el Teatro del Vértigo en la gente?

Los trabajos crean una experiencia. Los espectadores, si bien no participan directamente, están dentro de una experiencia en la que pueden elegir distintos ángulos de visión. Por lo general, los trabajos presuponen un desplazamiento por el espacio. Esto genera un poder de afectación no solo visual, sino con todos los sentidos. Por ejemplo, en el espectáculo en el río, que mencioné, los espectadores estaban dentro de un barco dentro del río contaminado. El olor es muy fuerte. Atraviesan no solo por lo que miran, sino también por lo que sienten en un sentido amplio. Esta situación provoca al espectador de otra manera. No digo que eso sea mejor o peor que un teatro italiano. Pero, con el trabajo que hacemos, tenemos otras herramientas para conectar.

Tal vez esta otra forma se alinea más con el objetivo que es sensibilizar…

Y hacer al espectador reflexionar, pensar, sobre aquello que pasa. Una cosa es cuando usted está en la carretera y siente, un poco lejos, el olor del río. Otra cosa es cuando estás dentro del río y miras toda la basura en el agua. Cuando miras esto y entiendes qué es lo que nosotros hicimos con nuestro río. Es imposible no reflexionar sobre esto. Nunca estamos dentro del río sino mirándolo desde fuera o ignorándolo. Ponemos al espectador dentro del río y mirando a la ciudad desde otra perspectiva. Esto, por ejemplo, ayuda a que no solamente sintamos, sino también podamos repensar cómo vivimos, de qué manera estamos viviendo en aquella ciudad, qué estamos haciendo o qué no estamos haciendo para que las cosas continúen así.

¿Cómo ha recibido el público esta propuesta?

Hasta hoy tuvimos, en general, una recepción muy buena del público. Nos quedamos en cartelera durante mucho tiempo. El libro de Jó se quedó casi 2 años. Bom retiro se quedó por un año y poco. Siempre de miércoles a domingo. Creo que, en general, hay un interés por este tipo de trabajo. Por otro lado, hay personas del público que van, miran la obra y les afecta. En el Libro de Jó, como estábamos en un hospital, había olor a éter, había equipamientos hospitalarios y tuvimos varios casos de personas que se desmayaron. En Apocalipsis, la obra en la cárcel, algunas personas se sentían encerradas en un pasillo muy apretado. Hay personas a las que este tipo de experiencia de inmersión les crea algún tipo de problema. De manera general, es un tipo de trabajo que ha despertado mucho interés, mucha curiosidad y, algo que a mí me gusta muchísimo, es que gente joven que a veces no va al teatro, que piensa que es una cosa aburrida, va al Teatro del Vértigo. Hay un público joven de estudiantes, junto con un público mayor. Es interesante ver cómo el teatro puede crear esta comunidad temporal, que está junta por este desplazamiento, por este viaje que el trabajo propone.

El teatro en espacios como una prisión, un hospital o un río representa un reto para los proyectos.

Es bien complicado porque no solo es una cuestión de lograr tener los medios materiales para hacerlo, que es también muy difícil. Es una gestión con los responsables del tráfico, con políticos, con personas de la gestión pública y municipal. Hay cuestiones muy graves de seguridad cuando hacemos ese tipo de obra. Todos los grupos o colectivos de teatro que hacemos teatro independiente, experimental, y de investigación cobramos boletos muy bajos, realmente a precios populares, al contrario de un teatro más comercial, con gente de cine y televisión, en donde los boletos son muy caros. Para nosotros, es importante hacer el teatro más accesible.

¿Qué caracteriza el teatro de investigación?

Hay algunos elementos como la conexión con la universidad. Todas las personas que formaron parte de la creación del grupo vinieron de ahí. La filosofía de nuestro trabajo está impregnada de la misma idea de investigación, que es muy fuerte en la universidad. Además, no hay una fecha de estreno al principio. Empieza con un proceso de investigación que puede ser con los cuerpos, una investigación temática o un problema como un hecho histórico. Incluimos improvisaciones, investigación de campo, entrevistas con personas, discusiones. Esto tiene un largo tiempo de duración. Este tipo de trabajos tienen un proceso de ensayo, de casi un año, para hacer las obras. Es largo para una producción comercial que, en Brasil, dura un mes o mes y medio. Un año es algo que solamente se hace en el teatro llamado  de investigación.

¿Cree que es un reto hacer que el acceso al teatro sea más democrático en lugar de un lujo?

El teatro es una de las experiencias de ágora que tenemos. Un momento de encuentro de gente, de habitantes de una ciudad, de una comunidad que se encuentran para estar juntos, reflexionar lo que sucede. Esta experiencia más democrática del teatro es una manera muy importante de facilitar que la gente esté junta, pensando. Por un lado, deseamos que el teatro sea más accesible. Por otro, que las personas puedan sentir que el teatro es un espacio para este encuentro, para ponerse en duda, cuestionarse. No que vaya solamente porque es barato, sino también porque el teatro significa esta posibilidad de compartir un espacio y tiempo con otras personas. Esto pone algo en movimiento.

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