03 de junio del 2013

“Necesitamos una economía cíclica para combatir el cambio climático”

Jürgen P. Kropp

Director del área de investigación “Cambio Climático y Desarrollo” del Instituto de Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (Alemania)

Estuvo en la PUCP para dictar una conferencia magistral sobre el cambio climático y la posibilidad de su reversibilidad, organizada por el Instituto de Ciencias de la Naturaleza, Territorio y Energías Renovables (INTE-PUCP) y el Departamento de Humanidades, con la colaboración de la Embajada de Alemania en el Perú, en el marco de las actividades académicas de El Túnel de la Ciencia.

¿Considera que los compromisos adoptados en el protocolo de Kyoto han dado frutos?

Si comparamos los objetivos de Kyoto con lo que realmente necesitamos, nos damos cuenta de que deberíamos tener un protocolo por año para poder avanzar al mismo tiempo que el cambio climático. El reto que se plantea es que debemos ser más rápidos en términos de ejecutar programas para combatir el cambio climático. Este protocolo finalizó en el 2012, pero esa fue solo la primera parte del compromiso; para el 2015, los países que participaron deberán ratificarlo y extenderlo cinco años más.

¿Cuál cree que es el acuerdo más importante que se alcanzó en Río+20?

Después de varios estudios e investigaciones, se ha llegado a la conclusión de que los acuerdos alcanzados deben ser reiterativos y se deben ampliar en diferentes temas. Estos temas pueden no parecer necesarios al principio, pero permiten que los avances se traduzcan en cosas concretas. Esta conferencia también fue importante en términos de presión política y comunicación acerca de este gran problema.

Solemos pensar que el primer problema para el medio ambiente es la existencia de fábricas, pero estas son indispensables. ¿Cómo podríamos usarlas sin afectar la atmósfera?

No son tan indispensables como se cree. Lo que necesitamos es una economía cíclica y, bajo esta premisa, estamos tratando de acoger la concepción de usar recursos naturales, ya sea reciclar hierro o papel. Si logramos eso, podremos tener una
mejor condición de vida y derrotar la emisión de gases. El uso de recursos en la producción es una de las soluciones que más eficacia podría tener, pero para eso deberíamos desarrollar nuestras eficiencias. En 20 o 50 años vamos a tener que considerar el uso absoluto de reciclaje en la producción.

¿La educación es uno de los mejores medios para lograr que la gente tome conciencia de este problema?

En Alemania, la educación juega un rol bien importante y los alumnos de las escuelas vienen a nosotros, los científicos, para pedirnos recomendaciones. Hemos desarrollado dos juegos de tablero que ayudan a la gente a entender cómo el cambio climático y las manipulaciones humanas están funcionando y perjudicando el medio ambiente. Tenemos una manera diferente de operar y el tema ya está en agenda. Los periodistas vienen a nosotros para pedirnos mayor información, los políticos también. La propuesta original es hacer investigaciones, ya que eso te permite tener una buena reputación y poder llegar a más gente cuando lo comuniques. La relación entre la ciencia y el público debe ser estrecha.

De aquí a algunos años, ¿qué tanto afectará, por ejemplo, el cambio climático a la Corriente del Niño?

Los científicos esperan que este fenómeno se vuelva más fuerte y que tenga una mayor duración. Pero hay otra situación que también puede ser perjudicial: el río Rímac es alimentado por los glaciares, y estos se están derritiendo, lo cual hace que los ríos aumenten su caudal y el suelo se desgaste más. De aquí a cuarenta años, este será un problema bastante grande. Es inevitable que esto pase; sin embargo, la tecnología nos puede ayudar: se pueden implementar plantas solares, que tienen una eficiencia de ganar un 8% de emisión de gases. Cuando estas plantas se combinan con otras encargadas de la desalinización del océano, la eficiencia podría aumentar en un 80%. Para poder aplicar esto se debe tener una clara visión del desarrollo de la ciudad, no solo de Lima, sino de todas las de América del Sur.

¿En quién caería la responsabilidad de revertir este proceso?

Necesitamos combinar a ambos responsables: los políticos y la gente. La gente se debe informar, ya que cuando ellos tienen los datos suficientes para darse cuenta del peligro y saber qué cosas perjudican su condición de vida, son capaces de poner presión a los políticos para que tomen acciones en este tema. Por otro lado, también se debe tener a los políticos bien informados para que noten la alarma y presenten proyectos de ley que puedan causar efectos mayores. La Unión Europea, hace un par de años, tomó la decisión de reducir las emisiones de gases siguiendo esta fórmula. No es imposible, pero todos deben ayudar.

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