10 de julio del 2017

“Los diseñadores industriales también tienen que saber de diseño empresarial”

Juan Infante

Gerente general de Diempresa - Escuela de Desarrollo de la Inteligencia Empresarial

Juan Infante es líder empresarial y forma parte de Ashoka, una red de 1,700 emprendedores sociales alrededor del mundo. Destaca por su reconocida experiencia en proyectos de innovación y crecimiento empresarial, como cuando lideró el cambio urbanístico del conocido centro comercial Gamarra en 1994. Actualmente se desempeña como gerente general de Diempresa – Escuela de Desarrollo de la Inteligencia Empresarial, que brinda asesorías para el buen manejo de los negocios. Infante fue invitado por la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP para dictar el workshop “Desarrollo de la Inteligencia Empresarial”, dirigido a profesores de la especialidad de Diseño Industrial. En esta entrevista, reconoce las falencias de esta carrera en el Perú.

¿Cómo se sintió al ser convocado para dictar este taller?

Me entusiasmó mucho. Yo he tenido a varios alumnos de diseño industrial, pero para mí ha sido muy importante que los profesores convoquen a un taller aquí en la PUCP, porque una actividad así permite entender quiénes son las personas que forman a los futuros diseñadores industriales del país, es decir, de ayudarlos a pensar cómo los especialistas en esta materia podrían ubicarse en el mercado de una manera que permita que la industria peruana y la innovación en el Perú estallen en creatividad.

¿Qué tan involucrada está la tecnología en el desarrollo de esta carrera?

Estamos viviendo una época en la que, con el cambio radical de tecnología, se abren muchas oportunidades de crear y recrear productos. Esto es impresionante. Muchas de las cosas que servían hace décadas para hacer aparatos con los que ahora trabajamos están cambiando. Creo que la tecnología actual va a variar de esta forma y no una, sino varias veces.

Sin embargo, muchas veces se ha criticado a la tecnología como un elemento nocivo para la sociedad.

La tecnología debería ser siempre buena. Con ella todo se puede hacer mejor e, incluso, con los años, una solución puede ser mejor que otra. Por ejemplo, si hablamos de alguna crítica ambiental a la tecnología por vehículos que contaminan el ambiente, en realidad para eso existe otro diseñador que piensa cómo hacer mejor las cosas en ese ámbito y tendrá que imaginárselas para desarrollar nuevas bases de energía. Ahí radica el trabajo del diseñador industrial que siempre está en constante evolución.

Luego de haber finalizado este taller, ¿cómo ve el panorama actual de la especialidad?

Yo creo que los profesores se sienten alejados del mundo empresarial. De hecho, lo que constatamos en estas sesiones fue que hay ciertas cosas que la especialidad de Diseño Industrial ha descuidado. Sus estudiantes y egresados son muy buenos diseñando, pero esos diseños no logran consolidarse como productos en el mercado.

¿Qué cree que hace falta?

Contratos. Interrelacionarse con otras disciplinas. Diría que es una gran oportunidad para que los abogados de la Facultad de Derecho se junten con los diseñadores y les ayuden. Incluso, deberían haber cursos de patentes y contratos, y de modelos de negocio basados en la creación e innovación que les permita a los estudiantes hacer que una idea se concretice. También con la gente de Gestión, porque hay muchos alumnos que tienen buenos productos, pero no entienden de modelos de negocio.

¿Qué medidas plantea frente a esta situación?

Creo que los diseñadores industriales también tienen que saber de diseño empresarial. La Universidad tiene que incluir esto en su plan de estudios para que ellos puedan aprender cómo se van a proveer de fondos, de insumos, a qué fabricas van a mandar a hacer sus objetos, dónde van a distribuirlos, cuál va a ser el diseño de marketing para que sea posible que eso que sueñan que pueden producir realmente se plasme en la industria.

¿Qué tan necesaria es la participación del Estado?

Si la industria peruana no promueve que los diseñadores peruanos crezcan y se hagan notar, entonces la especialidad en sí misma necesita venderse mejor, es decir, tener mejores instrumentos para negociar, porque al final la sociedad es la que se beneficiará. Ante alguna problemática social, está un diseñador para plantear soluciones creativas.

¿Le ve un gran futuro a esta especialidad en el país?

Hay oro en el diseño industrial. No es que sea el patito feo. Existe y tiene un potencial enorme, pero aún falta trabajar. Hay que buscar y tener contratos, porque si te lo guardas, eso que has hecho no sirve para nada.

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