18 de julio del 2017

“Las mujeres están subrepresentadas en los altos niveles de toma de decisiones”

Saniye Gülser Corat

Directora de la División de Igualdad de Género de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Ha trabajado como consultora senior, en más de 30 países, en el diseño, promoción e implementación de programas en igualdad y equidad de género, educación, desarrollo económico, transferencia tecnológica, cambio climático, fortalecimiento institucional, entre otras áreas.  “En todos los campos en los cuales trabajé, me aseguré de incorporar enfoques de género”, señala la experta, quien ha trabajado con organizaciones, como el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo Asiático, la Agencia Internacional Canadiense y el Centro Internacional de Investigación en Desarrollo. Durante su gestión, logró que la igualdad de género obtenga la categoría de asunto de prioridad global en la UNESCO. Llegó a la PUCP como expositora invitada del V Encuentro de Espacio de Mujeres Líderes de Instituciones de Educación Superior de las Américas (EMULIES), que se realizó en la PUCP los días 6 y 7 de julio.

¿Cuáles han sido los cambios y logros obtenidos desde que el tema de la igualdad de género es una prioridad para la UNESCO?

Observo considerables progresos. Uno de nuestros primeros logros fue cambiar el nombre antiguo del programa (Women’s Needs) por el de Igualdad de Género. Y ahora somos una División de Igualdad de Género. Tenemos como meta incrementar el número de mujeres con poder de decisión en los sectores directivos. Me siento feliz al decir que hemos logrado incrementar el porcentaje de mujeres líderes en nuestra organización, de 24% en 2010 a 47% en la actualidad. Nuestra división es reconocida como una de las agencias de la ONU con mayores ventajas comparativas para promover la igualdad de género en sus áreas de competencia e integrar este tema de manera transversal en todos los programas. Hoy en día, la UNESCO es convocada a liderar proyectos de género y educación.

¿Cuáles son los principales retos para la incorporación de más mujeres en los sistemas de educación superior y sus liderazgos en Latinoamérica?

Es una situación derivada de la falta de liderazgos femeninos en casi todos los sectores. A menos que no haya equidad en el ámbito doméstico, es muy difícil encontrar equidad en el espacio público. Además de trabajar fuera de casa, las mujeres son responsables de la mayor cantidad del trabajo doméstico, el cuidado de los niños, padres o suegros. Las mujeres están subrepresentadas en los altos niveles de toma de decisiones y elaboración de políticas públicas. Me encantan las anécdotas que escucho de algunas presidentas que conocí por mi labor. Una de ellas me contó que, durante la campaña presidencial para su primer gobierno, solía visitar escuelas y preguntaba a las niñas qué les gustaría ser de grandes. Ellas respondían que querían ser enfermeras, madres o profesoras. Cuando candidateó para su segundo gobierno nuevamente hizo la pregunta ¡y esta vez encontró que muchas niñas también querían ser presidentas! Las mujeres necesitamos alcanzar esas posiciones y también ver a otras en altos cargos.

Durante el encuentro EMULIES se mencionó la brecha salarial que todavía existe entre hombres y mujeres en universidades e instituciones que promueven políticas de igualdad y equidad de género. ¿A qué se debe esta situación?

Estoy muy sorprendida de escuchar estos casos, especialmente en universidades. Realmente esto sucede en todas partes. Hace poco participé en una conferencia con representantes de universidades de Estados Unidos y Canadá. Aparentemente, en muchas de ellas todavía existe una brecha salarial entre hombres y mujeres. Considero que esto sucede, al menos parcialmente, porque esas instituciones forman parte de una sociedad que todavía siente que el trabajo de la mujer tiene menor valor. Y, segundo, porque las mujeres no somos buenas negociadoras de nuestros sueldos. Hasta hace muy poco tiempo, la mayoría de las universidades no publicaba los salarios de su personal o profesorado. Pero como esta información se hace cada vez más publica, creo que habrá más reclamos en esta área. Sé que muchas universidades han revisado sus salarios para asegurarse de que son equitativos.

¿Por qué es importante contar con un evento como EMULIES en América Latina?

Todos nosotros estamos luchando por estos temas desde nuestros países. Cuando nos relacionamos, unimos fuerzas y compartimos experiencias, tenemos la oportunidad de aprender y apoyarnos unos a otros. Si cada organización y cada país promueve la equidad de género por su cuenta, lograr avances en algunos casos tomaría cientos de años.

¿Cuál es el significado de glass ceiling o “techo de cristal” en los estudios de género?

Es un concepto que hace referencia a ciertas profesiones y entornos en los cuales se cree o se considera que las mujeres pueden alcanzar la cima, pero en realidad existe una barrera invisible sobre ellas que les impide alcanzar las más altas posiciones. En cuanto empiezan a ascender, llega un punto donde ya no pueden escalar más. No es algo tangible, pero la barrera existe.

¿En qué casos se aplica?

En todas las áreas de liderazgo, en política. Por ejemplo, en las elecciones en Estados Unidos, cuando Hillary Clinton no ganó la nominación como candidata por el Partido Demócrata hace 8 años, cuando compitió contra Barack Obama. Ella misma dijo que hizo millones de quiebres en el “techo de cristal” porque candidateó para ser nominada. Lo mismo pasó cuando compitió contra Trump y perdió la última elección presidencial.

En el Perú, la inclusión de temas vinculados con la igualdad y equidad de género en la escuela se considera como “ideología de género”, y, por ello, es un tema rechazado por algunos sectores. Desde la posición contraria, ¿por qué sería importante incorporar estos temas en la educación y cuáles son los beneficios que las sociedades pueden obtener de ellos?

Igualdad de género implica brindar las mismas oportunidades a todos porque somos seres humanos. No importa si se trata de un niño, niña, mujer, hombre o transgénero. Debemos ser valorados como individuos. Eso es lo que entendemos en la UNESCO. Yo no veo nada equivocado, dañino o peligroso en este marco de referencia. Si se excluye a un grupo, sean mujeres o LGTBI, la sociedad se está privando del potencial, el capital humano, la capacidad innovadora y la creatividad de un grupo. La UNESCO está muy abierta a trabajar con diversas identidades de género. Cuando hablamos en términos generales nos referimos a “masculino” y “femenino” como  concepto binario, pero en nuestro trabajo adoptamos una perspectiva más amplia y hablamos de identidades de género, relaciones de género y roles de género. Cuando uno observa a los países con mayor desarrollo socioeconómico –y nótese que no me refiero solo al desarrollo económico sino al socioeconómico– encontramos una correlación entre los niveles de igualdad de género y los de desarrollo en ese país. Para mí, no hay duda de que la equidad beneficia a todos.

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