26 de mayo del 2017

“La Teología de la Liberación unió conceptos en oposición”

Zhang Kun

Profesor asistente de la Universidad de Shangai

El profesor Zhang estudió filosofía, religión e historia mundial en China. Hace unos años, llegó a Uruguay y Argentina para estudiar las religiones. Cuando volvió, entendió, a partir del estudio de la Teología de la Liberación, que el tema era solo el inicio de una preocupación mayor: la vinculación entre China y el pensamiento de América Latina. Este año regresó, ahora al Perú, para indagar más sobre estos vínculos intercontinentales y establecer alianzas entre la Universidad de Shanghái y la PUCP.

¿Cómo nace tu interés por América Latina?

Empezó estudiando la religión en América Latina, específicamente en Argentina y Uruguay, y también la Teología de la Liberación. A partir de ahí me interesó trabajar el tema político y las relaciones que se establecieron con China, especialmente con el maoísmo. El año pasado convocamos en Shanghái el congreso “Guerra Fría y América Latina”. Llegaron varios especialistas, como la periodista peruana Patricia Castro Obando, quien vive en China y me comentó la vinculación del maoísmo con Sendero Luminoso. Entonces, empecé a rastrear esas conexiones. Como historiador, me interesa el impacto del maoísmo en el Perú. Quiero estudiar la circulación histórica de las ideas, así como la reinterpretación de estas. Las personas nos movemos, así que la historia no puede estar limitada solo a un país. Cuando llegué al Perú, me di cuenta de que, a diferencia de Argentina y Uruguay, se trata de otra América Latina. Es por eso que me interesa estudiar dicha influencia en un contexto más global.

¿Qué hallazgos pudiste encontrar en relación con el estudio de la religión?

Durante la tesis de doctorado fui a Argentina y Uruguay para terminar de escribirla. Leí mucho sobre las ideas del padre Gustavo Gutiérrez. Mi tesis era sobre algunos movimientos católicos y cómo muchos de estos se vincularon, en los períodos de dictaduras, con organizaciones de protección de los derechos humanos. A partir de las ideas del pensador argentino Fortunato Mallimaci, analicé varios movimientos sociales en Argentina, Uruguay y Chile. Es en ese contexto que conocí a muchas personas vinculadas a la izquierda e incluso a algunos maoístas.

¿Qué te llamó la atención de la Teología de la Liberación y de las ideas del padre Gustavo Gutiérrez?

Cuando estudiaba religión, escuché un discurso sobre la relación entre religión y la política. Fue la primera vez que escuché sobre la Teología de la Liberación. Me llamó la atención, pues en la escuela siempre se nos enseñó que el maoísmo o el marxismo eran conceptos en oposición y separados de la religión. Fue todo un descubrimiento que exista un pensamiento, como la Teología de la Liberación, en la que dichos conceptos se articulen.

¿Qué es lo que se piensa de Mao ahora en China?

En la actualidad, hay varias opiniones sobre Mao mucho más objetivas. Ahora se lo ve más como una persona, ya no como un dios. Depende también de qué grupo. Por ejemplo, en la academia, a partir del estudio de archivos desclasificados, se puede hacer una evaluación más justa y certera. Pero para la generación mayor, mis padres o abuelos, Mao es todavía un gran líder. Los jóvenes, por su lado, aún no se dan cuenta de este tipo de cosas. La cultura popular, el consumismo, es ahora más importante.

¿La relación entre China y Perú es aún un tema pendiente en la academia china?

Nos falta más intercambio académico, tanto para nosotros como para ustedes, se debe conocer más sobre la cultura inca, qué pasó en los noventa, qué pasó con Sendero Luminoso. Hay que fortalecer la relación, ampliar estos conocimientos en el sentido cultural. Son importantes los intercambios, a partir de nuestros convenios con el Instituto Confucio de la PUCP, para que más profesores del Perú se presenten en China.

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