26 de junio del 2017

“La discriminación por el color de piel, la raza o el origen es un rezago colonial”

Norma Castillo Palma

Docente de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa (México)

Las categorías raciales en América son construcciones sociales que arrastran una larga historia de encuentros y negociaciones entre los pueblos que conformaron la sociedad colonial. La Dra. Norma Castillo, historiadora de las poblaciones amerindias y mestizaje colonial, llegó a la PUCP para exponer sobre los problemas de distinción que trajo consigo el mestizaje de los indígenas en el virreinato de Nueva España, y ofreció nuevas aproximaciones para entender el origen del racismo y la división de castas en esta etapa de nuestra historia.

¿A qué criterios responden las designaciones de calidad racial durante la Colonia?

En mis primeras investigaciones descubrí que las categorías para designar a las personas podían variar de acuerdo con las circunstancias o con la forma en que eran percibidos por los testigos con los que interactuaban y, en algunos casos, se enarbolaban cuestiones indicativas de su fenotipo. No obstante, cuando uno habla de españoles, indios o mestizos como categorías que indicaban la “calidad de gente”, se está hablando de criterios que se remontan al siglo XVI o XVII, al Siglo de Oro español, cuando los valores para considerar a las personas estaban fundados en el honor, el linaje o la pureza de sangre. El color de la piel, al inicio, no era tan importante como sí la procedencia en términos de linaje; qué tan honorable era tu origen, es decir, si eras hijo de legítimo matrimonio. Así, también, la pureza de sangre era en Europa un valor que estaba relacionado, en principio, con la religión, con ser cristiano viejo. Cuando esos valores se trasladan a América, van a “racializarse”. Se trata de un proceso que tarda pero que va a suceder porque los españoles, aunque eran de origen plebeyo, adquirieron el estatuto de nobles en América por el hecho de haber sido conquistadores, o después, por ser descendientes de los colonizadores o, simplemente, colonos.

¿Cómo determina esto la constitución de la sociedad colonial?

Los españoles van a constituir, de alguna manera, una suerte de estamento privilegiado. Solo los indios nobles fueron equiparados a los españoles, por lo que podían vestir a su manera, usar armas, montar caballo, asistir a los grandes colegios, es decir, gozar de los privilegios como los españoles. Sin embargo, en la práctica sucedió que muchos españoles de origen plebeyo eran mejor considerados que un noble indígena, lo que no debía ocurrir según las convenciones de la época. Así los indios fueron considerados libres pero vasallos del rey de España, lo que los obligaba a pagar tributo por atribuírseles una condición de miserables. Por su parte, los esclavos y sus descendientes fueron excluidos debido a que la esclavitud se consideraba una infamia. De este modo, al ocurrir la hibridación de los indios con esclavos o mantenerse en sus grupos, con el paso del tiempo, en el tardío del siglo XVIII, sucedió que se llegó a identificar la calidad de los individuos con su color.

¿Qué diferencias se puede encontrar entre los virreinatos de Nueva España, Nueva Granada y el Perú?

En Nueva España, los hijos de mulatos y de indios también se tuvieron, en muchas ocasiones, como mestizos, pues la sociedad era suficientemente abierta. Así, también, los hijos de castizos con españoles eran tenidos por españoles. La sociedad novohispana fue muy abierta al mestizaje y al paso de la barrera de color. Aquí, en el Perú, no obstante, percibo que la sociedad fue menos abierta. Por el momento, el único indicador con que cuento son los cuadros de castas, que no dicen mucho. De acuerdo con la serie de cuadros de la colección del Museo de América que procede del Perú, parecería indicar que los hijos de castizos y españoles no eran tenidos por españoles tan fácilmente. En Nueva Granada, parece ser que la sociedad tampoco fue tan abierta al mestizaje y por eso en la sociedad actual todavía sobreviven grupos diferenciados. Existe una densa presencia de grupos de color en algunas partes y grupos mestizos cuyo origen es incierto y, como siempre, grupos con un origen más hispano o extranjero.

¿Cómo sobreviven estas estructuras en la sociedad contemporánea?

La discriminación por el color de piel, la raza o el origen, ya sea desde el punto de vista social como por la vestimenta o rasgos fenotípicos, es un rezago colonial. Expresiones como el ‘indito’ o el ‘cholito’ designan a personas que “no son gente de razón”, como se decía en el siglo XVII.

El perfil

Nombre: Norma Castillo Palma
Nacionalidad: mexicana
Grado académico: doctora en Historia y civilizaciones por la École des Hautes Études en Sciences Sociales, París (Francia)
Trayectoria: investigadora nacional nivel II del SIN de México y docente de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa (México). Es autora de Cholula. Sociedad mestiza en ciudad india. Un estudio sobre las causas económicas, sociales y demográficas de la mezcla racial en una provincia novohispana (2002) y Cuando la ciudad llegó a mi puerta. Una perspectiva histórica de los pueblos lacustres, la explosión demográfica y la crisis del agua en Iztapalapa (2012).

¿Para qué nos visitó?

Evento: Seminario “Sociedad colonial, secularización y mestizaje (México, siglos XVII y XVIII)”
Organizador: Maestría en Historia

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