21 de noviembre del 2013

“La crisis económica en España ha hecho que disminuyan las adopciones en el Perú”

Jessaca Leinaweaver

Antropóloga. Ph.D. Brown University

La antropóloga estadounidense Jessaca Leinaweaver visitó la PUCP para participar en la charla “La migración adoptiva: criando peruanos en España”, donde comentó la situación de los niños adoptados, en un contexto donde muchos peruanos han migrado para trabajar y viven allá como una minoría visible y a veces maltratada.

¿Es difícil para los españoles adoptar niños peruanos?

Desde 1993 existe el convenio de La Haya, y esto rige sobre adopciones internacionales en todo el mundo. Uno de los principios de este convenio es que hay que priorizar a los adoptantes nacionales, antes que los internacionales. En el Perú, si un niño es dado en adopción, lo primero sería darle la oportunidad a una familia peruana. El convenio vela porque el niño se quedé en Perú, pero si no se puede, ya pueden migrar.

¿Qué instituciones hacen transparente el proceso de adopción?

El sistema de adopción es muy transparente pero a la vez complicado. Por ejemplo, en Perú, la autoridad central es el MIMP (Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables), mientras que en España hay una política más descentralizada: no hay una sola autoridad, hay 23. Si tú quieres adoptar en España, en Madrid el sistema de adopción es distinto al de Valencia.

¿Cuál es la razón principal por la que un niño es dado en adopción?

En algunos casos, los niños son puestos en adopción y en otros el Estado se encarga de buscar un mejor hogar para ellos, debido a los problemas que puedan tener sus familias biológicas. En Perú, legalmente la pobreza no puede ser motivo de declarar un niño en abandono. Entonces se buscan otros motivos: padres alcohólicos o irresponsables, niños en abandono.

¿La crisis económica en España no ha disminuido el número de adopciones?

Sí. Entre los años noventa, hasta el 2004, había un “boom”, pero después disminuyó. Sin embargo, no se debe a la demanda, sino a la oferta de adopciones, ya que algunos países cambian sus políticas de adopciones. Por ejemplo, en el 2009, 101 niños adoptados se quedaron en Perú, a Italia fueron 80, a España 17, y a Estados Unidos 32. Esto ha disminuido en referencia a España.

¿Cómo llegó a interesarse en la adopción?

Empecé a estudiar un posgrado en Antropología, en EE.UU., y quería enfocarme en Perú, aunque no sabía en qué temática. Cuando viajé a Cuzco por primera vez para estudiar quechua, algunas personas trataron de regalarme sus hijos. Quería entender por qué pasaba esto, y comencé a investigar. Además, mi papá y mi hermano son adoptados, por eso siempre me han interesado estos temas de familia.

¿En qué consistió su reciente estudio?

Quería conocer la situación de los niños adoptados en el Perú a España. Es distinto porque lo que estaba estudiando en Perú era algo muy informal: si el niño va a vivir con su tía, nadie va a firmar nada, pero si va a vivir con alguien en España claro que es legal. Algo interesante que pude rescatar es que la adopción legal rompe los lazos familiares: un niño peruano que va a vivir a España ya no debe tener contacto con su familia biológica, según la norma. Pero en las prácticas que estuve viendo en Ayacucho, por ejemplo, son más informales, los niños tienen contacto con sus padres biológicos e incluso regresan y llaman “mamá” a la madre biológica y también adoptiva.

¿Qué descubrió en España?

Cuando son niños, los peruanos son identificados como adoptados, y cuando crecen a veces los reconocen como inmigrantes. Es un choque muy fuerte para ellos.

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