17 de abril del 2017

“La arquitectura es un orden que califica el espacio del ser, del estar y del devenir”

Jean-François Mabardi

Profesor emérito de la Université Catholique de Louvain, Bélgica

A mediados de los noventa, JeanFrançois Mabardi abandonó las pretensiones de convertirse en una estrella de la arquitectura para entregarse de lleno a la enseñanza. La pequeña escuela de arquitectura de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, fundada en los ochenta, había crecido y necesitaba a alguien al mando. Como director de esa escuela, Mabardi propició interacciones fluidas con nuestra Universidad que facilitaron la creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) en el 2002. Su apuesta por la investigación y la innovación en la enseñanza de esta disciplina motivan el reconocimiento de Jean-François Mabardi como doctor honoris causa por la PUCP.

¿Qué caracteriza a la investigación en arquitectura?

Hay varias orientaciones de investigación. Cuando los arquitectos investigan, trabajan un poco la teoría de la arquitectura y quieren entender lo que hace que un edificio sea interesante y otro no. Buscan cómo la arquitectura evoluciona. No es la misma que hace 50 años. Hay nuevos principios, nuevas relaciones con el espacio, la sociedad y una nueva demanda. Eso es parte de la investigación teórica. Hay también investigación práctica sobre materiales, clima y arquitectura, sostenibilidad o cómo utilizar la menor energía posible. Aquí (en Perú) se orienta más hacia la relación de la arquitectura con el territorio y el paisaje. Tienen incluso, en la PUCP, una Maestría en Arquitectura, Urbanismo y Desarrollo Territorial Sostenible.

¿Cómo ha evolucionado la teoría arquitectónica?

La teoría de arquitectura surge de la relación entre el discurso sobre la arquitectura y el discurso que alimentan los diseñadores. Hasta casi el fin del siglo XIX, había algo que era la unidad. Y la unidad se da en simetría. Ahora, la búsqueda de los arquitectos se da en formas más orgánicas. No persiguen el cubismo con cosas muy cuadradas, como las que se ven en todo Lima. El modelo ahora es más biogenético y basado en organismos vivos antes que en las cosas geométricas.

¿Qué se enseña cuando se enseña arquitectura?

Se utilizan las proporciones y las matemáticas, como el número áureo, porque son cánones que todavía funcionan. De todas formas, cambian con el tiempo y hay ciclos, como en la música. Cada 10 años, hay nuevos ritmos y se innova. Es lo mismo en la arquitectura. En una galería, cuando caminas, hay ritmos de las columnas, de las arcadas, de las ventanas. Todo eso es arquitectura. La arquitectura, la defino – aunque a la gente no le gusta– como un orden que califica el espacio del ser, del estar y del devenir.

¿Qué quiere decir eso?

Nada y todo. Es un orden que permite entender las relaciones entre las cosas. El espacio es algo que no existe, no lo puedes tocar. Para que el espacio se revele, tienes que poner cosas en relación. Es la manera de juntar elementos, de poner una ventana, una puerta. Son cosas muy subjetivas y esa es la dificultad de hacer arquitectura. No son cosas, solo matemáticas.

¿Por qué se dedicó a la enseñanza en lugar del diseño de arquitectura?

Porque me gustaba y me gusta enseñar. Era realmente una pasión. Me gustaba que no sea un diálogo en un solo sentido, sino bidireccional. En un momento tuve que elegir entre trabajar como arquitecto u organizar la enseñanza y las relaciones de mi facultad con otras universidades. Desde 1995, dejé de hacer arquitectura y diseñar para dedicarme a tiempo completo a enseñar.

¿Qué lecciones destacaría, desde su experiencia, acerca de la enseñanza en arquitectura?

Que la enseñanza por el proyecto es una enseñanza fabulosa. Permite tener una visión holística de la historia, de la teoría de la arquitectura, de la construcción, todo eso se cruza. Tiene un valor porque pone al alumno al centro. Al hacer un proyecto tienes que ver las relaciones entre las cosas. Hace diez años se hablaba mucho de la enseñanza por problema, pero el proyecto tiene algo más, se proyecta al futuro. El problema es algo casi técnico. Si hay un problema, hay una solución. En arquitectura, si hay una demanda, hay veinte soluciones.

Todos estos años, luego de la creación del CIAC, ¿ve algún nuevo reto para la investigación en arquitectura?

Al inicio creo que eran más investigaciones de papel. Ahora la investigación se pone en el terreno, se focaliza sobre la localización. Se juntan el discurso del sociólogo, el discurso del geógrafo, el del geógrafo y el arqueólogo que busca entender la cultura, el territorio. No solo como un espacio de vida, sino un espacio de memoria que construye esta historia que nosotros heredamos. Buscar en la historia es también entenderse mejor para entender el pasado.

¿PARA QUÉ NOS VISITÓ?
Evento: Ceremonia Doctor Honoris Causa
Organizador: Secretaría General

 

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