Letras y humanidades
Entrevista

“Hay grupos de poder que pueden influir en la legislación”

Preocupado por el correcto uso de los recursos naturales y la población de la región latinoamericana, Anthony Bebbignton decidió compartir sus amplios conocimientos sobre geografía humana, desarrollo sostenible y ecología política en distintos escenarios académicos, por lo que dio conferencias y generó debates sobre los problemas que aquejan al medio ambiente hoy en día.

Autor: Gabriela Pérez| Fotos: Alex Fernandez
Anthony Bebbington

Anthony Bebbington

Docente en la Universidad de Melbourne (Australia)

América Latina es una de las regiones que se encuentran en medio de un proceso de implementación de políticas de desarrollo sostenible. ¿Qué problema obstaculiza más este proceso?

En términos generales, considero que uno de los problemas que más resalta en la región es el alto nivel de desigualdad social que existe. Por ejemplo, hay grupos de poder que pueden influir en la legislación y la creación de regulaciones. Ellos buscan reformas políticas que faciliten formas de inversión que, muchas veces, no son amigables con el medio ambiente. Esto ha generado que existan diversas formas de extracción de recursos naturales sin las adecuadas medidas de control  medioambiental. Por otro lado, la desigualdad produce la aparición de amplios segmentos de población local que no tienen las capacidades necesarias para insistir en formas de regulación medioambiental más exigentes.

¿La corrupción dentro de los grupos de poder sería parte del problema?

Más que la corrupción encuentro que el tema de fondo son los privilegios y malos manejos que pueden tener los grupos de poder económico, pues ellos tienen un acceso privilegiado, y con muchos menos obstáculos, a los instrumentos del Estado. Ahora, el intercambio de pagos y favores, así como la corrupción en su estado más puro, configura una versión extrema de este
problema.

Una de las actividades extractivas que más polémica genera en nuestra sociedad es la minería. ¿A qué se debe que se haya creado un estigma negativo en torno a ella?

Existen diversas perspectivas sobre este tema, yo creo que, históricamente, no siempre fue así. En los años noventa, las cosas cambiaron, principalmente, en el ámbito tecnológico y en la forma de comunicarse con la gente. Por ejemplo, se podía aspirar a tener un proyecto minero muy ambicioso gracias a las nuevas maquinarias e implementos, pero, al mismo tiempo, la huella que se dejaba en el paisaje era mucho más impactante para la población, la cual no estaba familiarizada. Asimismo, el impacto sobre otros recursos, como los hídricos, se empezaba a percibir como invasivo y hasta perjudicial, debido a la falta de políticas de conservación. Por ello, algunos proyectos crearon anticuerpos en el lugar donde funcionaban y circulaban a otros lugares con esta información, lo que generó temor y cierta suspicacia frente a los proyectos mineros locales que no necesariamente presentaban irregularidades.

Actualmente, los casos de contaminación minera son más visibles gracias a los medios de comunicación e Internet. ¿Cree que estos agravaron el problema?

Sí, existe un reforzamiento de la narrativa negativa que ya traía consigo el sector minero. Sin embargo, esta situación es también agravada por los voceros, pues han debido tener en cuenta el hecho de que las poblaciones no están familiarizadas con la tecnología que emplean para la extracción. Si no se les ha educado sobre el tema, habrá resistencia al cambio como medida
de defensa. Si las políticas de discusión hubieran seguido un ritmo más constructivo e intercultural y hubieran buscado el entendimiento mutuo, la imagen de la minería no se hubiera visto tan afectada.

¿La falta de diálogo también es pieza fundamental en este problema?

Sí, pues existen distintas ideas sobre cómo deberían funcionar las cosas; en este caso, distintas ideas sobre el tipo de desarrollo que el territorio debería tener. Los conflictos surgen cuando se generan desencuentros entre ambas partes y esto crea una actitud a la defensiva de cada una. Esto refleja una clara falta de entendimiento y respeto por los valores y deseos del otro. Si desde el principio uno entra en contacto con otras personas con una visión peyorativa de sus deseos, descalificándolas por ser “primitivas” o porque no fomentan el crecimiento económico, por ejemplo, entonces surgen los desacuerdos y se crea un sesgo. Ese es un obstáculo muy fuerte en el proceso de creación de sociedad: no hay que ver al diálogo como un evento aislado, sino como parte de una cultura.

El Perfil

Nombre: Anthony Bebbington

Nacionalidad: Británica

Grado académico: Ph.D. en Geografía

Trayectoria: Geógrafo por la Universidad de Cambridge. Actualmente, es profesor de la Escuela de Geografía en University of Melbourne y posee la beca Laureate ARC (2016-2022), que aborda la gobernanza de los conflictos por los recursos que rodean la industria minera y otras formas de minería en condiciones de cambio climático, con un enfoque en América Latina, Indonesia y Australia.

¿Para que nos visito?

Evento: Coloquio “Gobernanza e industrias extractivas: lecciones desde la longue durée”

Organizadores: Facultad de Ciencias Sociales , trAndeS (Programa de Posgrado en Desarrollo Sostenible y Desigualdades Sociales en la Región Andina)