09 de noviembre del 2015

“Hacer música es una manera de trascender”

Shione Yukawa

Cantante y compositora japonesa

Hace unos días, dio un concierto en el Teatro Peruano Japonés, aquí en Lima, y confiesa que ha sido uno de los más impactantes de su carrera debido a la energía del público. La cantante japonesa Shione Yukawa, que se distingue por fusionar sus influencias de música clásica y tradicional con ritmos modernos y letras propias, fue invitada por la Embajada de Japón en el Perú y la Asociación Peruana Japonesa, en el marco de la 43ª Semana Cultural del Japón. La semana pasada se presentó junto al grupo musical Kuricorder Quartet en la Escuela de Música de la PUCP, en Chorrillos.

¿Cómo empezaste a conectarte con la música?

Por mi papá. Él es músico y tocaba el bajo, por eso, desde pequeña, vi siempre todos los instrumentos que teníamos en la casa con absoluta curiosidad, hasta que un día decidí tocarlos y escogí la guitarra. Luego, participé en el coro de la iglesia de mi colegio, donde practicábamos el canto gregoriano – canto llano y simple, utilizado en la liturgia de la Iglesia católica–, junto a mis compañeros.

¿Y cuándo fue la primera vez que cantaste sola?

En uno de los festivales de música de la escuela. Tenía dieciséis años. Hasta ese tiempo, solo había cantado en grupo. Fue en ese momento en el que pude escuchar mi voz tal cual era. Sentí que nunca la había escuchado bien y esa fue una manera de conocerme más. La voz refleja cada momento de nuestra vida: la manera de cantar una canción puede reflejar si atravesamos por una situación difícil, por eso siento que es importante vivir cada momento y poder expresarlo de esta manera.

¿Pensaste en algún momento que ibas a ser cantante y compositora?

Cantante, tal vez, pero nunca pensé que iba a empezar a componer. Hace unos años, solía pintar bastante y un día le pedí a un amigo compositor que, mientras yo pintara, compusiera una pieza musical basándose en mi arte. Cuando estábamos elaborando ambas piezas, me dijo que si podía ponerle tantos detalles a mi pintura, también podría hacerlo en la música. Empecé a componer con la guitarra y me di cuenta de que podía hacerlo bien. Sentí paz, me olvidé de las preocupaciones y de los problemas, mi mente por un momento dejó de pensar y solo se dedicó a sentir lo que estaba cantando. Fue genial.

¿Ser músico en Japón te resultó difícil?

Siempre es difícil, así sea en Japón o en otro lugar del mundo. Aparecen complicaciones en todo el camino y tienes que tener una buena estrategia. A veces, tienes que saber de marketing y saber vender; sin embargo, lo más importante es perseverar y tener en la mente la idea de que quieres ser cantante. Una vez me propusieron actuar en la película Linda Linda Linda, donde además podía cantar también. Yo no soy muy buena actriz, pero cuando me dieron esa posibilidad, no lo pensé dos veces y acepté la oferta.

En los últimos años ha existido un boom del K-Pop, sobre todo en Asia. ¿Qué piensas de este género?

Que lo más probable es que ustedes sepan más del K-Pop que yo (risas). En Japón existen fans, pero no tanto como en otros países y aún no entendemos por qué pasa eso. Actualmente, en mi país hay bastantes fans del grupo AKB48, que es un grupo de chicas que tiene mucha acogida entre los jóvenes, ha sido todo un éxito en Japón.

¿La tecnología ha hecho que sea más fácil o difícil la difusión de tu música?

Nosotros tenemos la metodología del crowdfunding, que es una financiación colectiva de proyectos creativos. En este momento, existen muchas maneras de vender la música que uno hace, la idea es encontrar la mejor forma de promocionar tus canciones y el mensaje que quieres transmitir.

¿Cómo son considerados los músicos en Japón?

Cuando ocurrió el terremoto en el 2011, los músicos atravesaron una crisis. Se dieron cuenta de que lo necesario para los damnificados, en ese momento, era comida, ayuda y vivienda. A nadie le importaba mucho la música y los artistas sintieron que lo que hacían no era necesario para apoyar a las personas. Sin embargo, luego transformaron ese sentimiento en un reto: poder animar a las personas y llegar a los pueblos japoneses que sufrieron graves consecuencias con el terremoto.

Ahora, después de cuatro años, ¿la música ha vuelto a cobrar importancia?

Sí, la sociedad japonesa ha entendido que la música también es una manera de ayudar y brindar fuerza a las personas, sobre todo a los damnificados del gran terremoto. Yo pude componer canciones para ellos, pensando en que la gente podría escucharla en el futuro y sentirse orgullosa de haber superado momentos tan difíciles. Hacer música es una manera de trascender y pasar a la historia.

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