06 de junio del 2017

“El punto de inicio en la innovación es siempre la voz del cliente”

Avraham Shtub

Professor at Technion, Faculty of Industrial Engineering & Management

El éxito y sobrevivencia de una idea innovadora dependen de varios factores. Mediante un simulador de entorno, el Dr. Avraham Shtub, investigador del Israel Institute of Technology (Technion) en Tel Aviv University, muestra a sus estudiantes metodologías para la gestión de proyectos en el desarrollo de nuevos productos. A propósito del E-week, organizado por Equipu en nuestra Universidad, el especialista en proyectos de innovación comparte algunas claves para gestionar una nueva idea.

¿Qué significa innovar en el contexto de la gestión de proyectos?

La innovación es la combinación de dos aspectos: el primero es la invención, que surge con una nueva idea, un nuevo producto o un nuevo servicio; el segundo es el negocio, llevar el invento al mercado. Innovación entonces es la combinación de ambos: desarrollar algo nuevo y llevarlo al mercado con éxito.

¿Es posible para un estudiante?

Lo es aunque no sea fácil. En realidad, es complicado porque cualquier innovación está relacionada con algo que no se ha hecho antes. Así que el riesgo es alto, pero los estudiantes pueden hacerlo y, de hecho, lo hacen alrededor del mundo. Necesitan mucha paciencia, estar altamente motivados y tener voluntad para trabajar duro.

Conforme las tecnologías avanzan rápidamente, parece más difícil innovar…

Si tienes una buena idea y la capacidad de juntar un buen equipo de personas, es posible hacerlo. Pero el punto de inicio es siempre la voz del cliente. Es necesario entender cuáles son sus necesidades y proponer buenas soluciones para ellas. Si tienes un buen punto de comienzo, las posibilidades de éxito son altas.

¿Se trata de un trabajo en equipo interdisciplinario?

Hablamos de partes interesadas, personas diversas están envueltas en el proceso de innovación. No es suficiente tener una buena idea. Si es un producto, tendrás que fabricarlo, hacer toda la logística, venderlo, apoyarlo. Así que tienes todas estas distintas disciplinas que deben estar coordinadas desde el principio. Es muy importante empezar con lo que llamamos fuzzy front end (“inicio difuso”). Es decir, comenzar con un grupo de expertos de diferentes disciplinas para ver el ciclo de vida completo de un producto: desde la innovación en el mercado hasta el soporte continuo del producto.

¿Es posible enseñar a innovar?

A eso me dedico y es muy difícil porque gran parte se encuentra en la práctica, en hacerlo. Por lo tanto, desarrollamos un simulador en el que los estudiantes pueden hacer procesos desde el principio hasta el final. Enseñamos la teoría, la metodología y después los alumnos proponen una idea que desarrollarán en el simulador. Es de gran ayuda.

Actualmente, ¿es la innovación un fenómeno global?

Enseño un curso a través de internet a estudiantes de 27 universidades de distintos países. Nuestra técnica es proponer que ellos se agrupen en pequeños equipos de distintas universidades. Un estudiante puede ser de Estados Unidos y otro de China o México. Ellos proponen una idea y luego tienen que aprender cómo trabajar juntos a pesar de hablar diferentes idiomas, estar en distintas zonas horarias y provenir de distintas culturas. Este trabajo colaborativo es un aspecto muy importante en la aproximación global a la innovación.

¿Qué le recomendaría a un estudiante que tiene una idea innovadora? ¿Cuál es el siguiente paso?

Creo que el primer paso es entender quiénes son los clientes y escucharlos. No es suficiente con tener una buena idea. Tiene que ser una que genere valor para los clientes. En otras palabras, el primer paso luego de tener una idea es ver si hay una necesidad real de la misma. Ese es el punto de inicio.

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