Entrevista

“El paisaje urbano es un archivo de distintos momentos históricos”

Lisa Blackmore está interesada en investigar la cultura visual de Latinoamérica, para ello realiza un trabajo de campo interesante sobre la relación de los elementos del paisaje urbano con el contexto en el que estos surgieron, así demuestra el trasfondo cultural refugiado en la estética de la ciudad.

Autor: Gabriela Pérez| Fotos: Víctor Idrogo
Lisa Blackmore

Lisa Blackmore

Docente de la Universidad de Essex (Reino Unido)

¿Cómo se interesó por relacionar la cultura visual con tópicos políticos o de desarrollo social?
Me llamó mucho la atención el hecho de que, en el imaginario popular, una dictadura militar, como la que tuvo Venezuela en los años cincuenta, tuviera sorprendentemente una presencia positiva. ¿Cómo respondes a ese enigma? Yo pienso que no se le puede dar respuesta a esa pregunta si uno no observa varios factores que van dando forma a las creencias que la gente puede tener. Por un lado, tenemos el modo formal en que se escribe la historia, pero también está la propia memoria vivencial de la gente que le da una conexión afectiva con sus procesos personales-históricos. También están los legados arquitectónicos, así se puede ver cómo, a través de la espacialidad, un país, en un momento determinado, genera un discurso sobre su propio curso en la historia y en el futuro; y también cómo, en la cultura visual, se generan representaciones de un país en potencia. Es por ello que trato de centrar la investigación en una pregunta específica, pero tratando de mirar, a través de un prisma de distintos factores, cómo es que la historia cultural se construye.

¿Qué características o patrones componen este paisaje urbano?
En los países poscoloniales, existe una necesidad de construir un repertorio monumental que designe una identidad nacional, esa dinámica se puede trazar hasta el día de hoy. Esto genera una idea de paisaje urbano como una suerte de archivo de distintos momentos históricos, y procesos socioculturales, económicos y políticos. El trabajo consiste en identificar aquellos edificios que son documentos elocuentes de los procesos mencionados. En el caso de varios de los países en esta región, acontece un fenómeno de edificios muy ambiciosos que no terminaron de construirse y que se quedaron en stand by, pero que no se cancelaron y que tampoco se usan coherentemente con sus diseños iniciales o que se han descuidado.

¿Podría mencionar un caso?
Por ejemplo, en los casos netamente políticos, como el de República Dominicana, hay varios edificios de la época de la dictadura de Rafael Trujillo que están en proceso de desgaste. Entonces ¿por qué un determinado edificio, que se pude asociar con un proceso dictatorial, se deja en abandono? ¿Es el abandono una suerte de amnesia voluntaria o es, simplemente, una cuestión de falta de interés institucional o de políticas de conservación? Estos edificios surgen en el paisaje como preguntas, para el investigador que está atento a tratar de reconstruir sucesos históricos e imaginarios actuales a partir de artefactos arquitectónicos.

¿Cuál es el proceso para realizar este tipo de investigaciones?
Como mencioné, las metodologías son varias, sin embargo, yo diría que el componente principal es estar atento y escuchar. Muchas investigaciones surgen de algo que alguien pueda decir, de una curiosidad, pues, más que empezar desde las herramientas, abordas preguntas. En mi trabajo, suele haber una labor intensa de investigación de archivo, sobre todo porque si se está mirando el espectro amplio del imaginario cultural, son importantes los medios impresos, los periódicos, publicidades, etc., así como las obras de literatura y de arte del contexto. Luego si se trabaja con arquitectura, la experiencia del lugar es importante, el trabajo de campo, visitas, recuperación de material fotográfico o fílmico de estos espacios, entrevistas con las personas del lugar, etc.

¿Cómo se presentan los resultados?
En los últimos años he estado combinando un poco la producción visual y audiovisual con la investigación, que es un proceso interesante, pues ayuda a que los temas académicos que abordamos también repercutan y tengan impacto sobre el público con el cual se está trabajando. En el caso de República Dominicana, hicimos un documental largo, producto de estos viajes de campo, investigaciones en archivo y entrevistas, que luego pudimos mostrar al público dominicano para entender sus reacciones y apreciaciones de esta historia que estamos reconstruyendo, pues entendemos la investigación como un diálogo con el otro. Los medios visuales ayudan mucho a abrir ese canal de retroalimentación.